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Balance fiscal definitivo 2011Escenarios fiscales alternativos para el 2012 El presente informe tiene por objetivo realizar una síntesis del cierre fiscal 2011 correspondiente al Sector Público Nacional, a partir de información oficial disponible sobre las cuentas públicas, para a partir del mismo proyectar escenarios alternativos de cuál podría ser la performance fiscal del gobierno nacional durante el corriente año 2012. I. Cierre fiscal 2011 El gasto público total del gobierno nacional finalizó el año con un crecimiento del 34% anual, 4 puntos porcentuales por encima a la tasa verificada en el 2010. En términos nominales, dicho gasto ascendió a $465.506 millones. El gasto público primario (antes de intereses de la deuda) alcanzó la cifra de $429.923 millones, que significó un aumento interanual del 32,1%. Este crecimiento estuvo explicado fundamentalmente por el rubro inversión real directa, que evidenció un fuerte incremento del orden del 40% respecto al 2010. El gasto en seguridad social y las transferencias al sector privado (subsidios a las empresas y las familias), también crecieron a un elevado ritmo durante el año, con tasas de crecimiento superiores al 30%, y de este modo contribuyeron en gran parte al aceleramiento de las erogaciones del Estado.
De este modo, el sector público, a través de la ejecución del gasto, siguió teniendo un importante rol en la expansión de la demanda agregada de la economía. Por su parte, los ingresos fiscales cerraron el año en $434.843 millones, lo que significó un aumento interanual del 24,1%, diez puntos porcentuales menor a la tasa registrada un año atrás. El crecimiento de los recursos totales obedeció en gran medida al aumento de los Aportes y Contribuciones a la Seguridad Social (+32,4%) y a la importante recaudación de Ingresos Tributarios. Dentro de estos últimos, resultaron determinantes el Impuesto al Valor Agregado y Ganancias. Si se comparan entre ambos años los ingresos netos de rentas de la propiedad (compuestas en su mayoría por utilidades de los organismos estatales como la ANSES y el BCRA), se aprecia que los mismos evidenciaron un aumento interanual del 29,2%, cifra cercana a la registrada en el 2010 (+30,2%). Lo anterior revela que la performance de los ingresos nacionales durante el año 2010 estuvo marcada por la relevancia de las rentas de la propiedad (representaron un 1,2% del PIB). Las mismas, al registrar el año pasado una caída interanual del 27,2%, incidieron en la desaceleración anual de los recursos totales del Estado.
Del análisis conjunto de ingresos y gastos fiscales, se desprende que durante el año 2011 el Sector Público Nacional obtuvo un resultado fiscal deficitario de $30.663 millones. En comparación con la situación del 2010, se aprecia un deterioro en las cuentas públicas, que se sustenta fundamentalmente por ingresos fiscales creciendo a menor ritmo que el gasto público, revirtiéndose así la situación evidenciada durante el 2010 en la que el mayor ritmo de expansión de los ingresos desembocó en superávit fiscal.
Por su parte, el resultado primario del 2011 fue positivo y del orden de los $4.921 millones. Esta cifra implicó una caída del 80,4% respecto al superávit obtenido el año anterior.
Es importante resaltar que las rentas de la propiedad desempeñaron un rol determinante en la generación de estos resultados. De no registrarlas en el total de ingresos, el deterioro de la cuenta pública nacional hubiese sido aún mayor, con un resultado primario deficitario. La transferencia al Tesoro Nacional de utilidades del BCRA, en concepto de rentas de la propiedad, junto con los adelantos transitorios de este organismo constituyeron un importante factor de creación monetaria durante el 2011. De este modo, el sector público explicó prácticamente la mitad de la expansión de la base monetaria. Para este año se espera que el panorama no cambie, dado que se sigue contando con la financiación del BCRA tanto para refinanciar deuda como para cubrir los desequilibrios del gobierno nacional. II. Escenarios fiscales para 2012: resultará clave la trayectoria del gasto Con el 2012 en curso, y a partir de un escenario macroeconómico esperado, en el cual se prevé un crecimiento del PIB nominal del 25%, es factible proyectar escenarios factibles para el cierre fiscal del gobierno nacional. Planteando la posibilidad que los ingresos crezcan con igual pauta que el producto (+25%), el cierre fiscal dependerá de lo que finalmente ocurra con el gasto. Es por ello, que se muestran tres escenarios alternativos de crecimiento de las erogaciones del Estado. Cabe aclarar que dado el alto ritmo de crecimiento con el que el gasto público finalizó el 2011, es prácticamente un hecho que en el corriente año evolucionará a un ritmo más atenuado, independientemente del escenario que se presente. El primer escenario es de un crecimiento moderado en las erogaciones estatales (+22%), en cuyo caso se podría verificar un superávit primario del 0,6% del PIB proyectado, y un resultado fiscal negativo de solamente el ‐1,3% del PIB (recordar que los intereses representarán 1,9 puntos porcentuales del PBI durante 2012). El escenario intermedio sería el de un gasto creciendo a igual ritmo que los ingresos, esto es a un 25% anual. De darse este caso, los resultados en términos del PIB resultarían similares a los verificados en el 2011. De mantenerse el diferencial promedio de tasas de crecimiento de 3 puntos porcentuales observado en los últimos siete años (2005‐2011, exceptuando lo ocurrido en 2009), el gasto podría crecer un 28% en 2012. Bajo esta posibilidad, el déficit primario alcanzaría el ‐0,5% del PIB, mientras que el resultado fiscal sería deficitario por un monto equivalente al ‐2,4% del PIB.
En caso que el escenario prevaleciente sea el de un crecimiento de los gastos por encima a los ingresos, las cuentas públicas arrojarían un valor negativo. Por el contrario, las restantes proyecciones estiman un resultado sin intereses de deuda superavitario, comprendido entre un 0,1% y 0,6% del PIB.
Por su parte, se espera que el año en curso finalice presentando un rojo fiscal, independientemente del crecimiento verificado en el gasto público. El mismo podría oscilar entre un 1,3% y un 2,4% del PIB.
Una importante variable de política económica la constituye el gasto en subsidios. El impacto fiscal de la ya anunciada medida consistente en la eliminación de los mismos dependerá de la política que defina el gobierno nacional. Tiene básicamente dos opciones: o usa la reducción de subsidios para bajar el nivel de déficit o reasigna esos recursos para atender el gasto en otras finalidades. En este último caso, claramente no habría efecto fiscal. A fin de contar con una idea de magnitud, la tabla siguiente ilustra la caída en los subsidios necesaria para alcanzar los diferentes escenarios planteados. Se tiene así que para lograr un crecimiento del 22% de las erogaciones primarias, el gasto en transferencias corrientes a empresas debería reducirse en un tercio respecto a su valor del 2011. Esto implicaría alcanzar un valor de aproximadamente $50.250 millones. Un aumento anual del gasto del 25% sería compatible con una caída de los subsidios del orden del 22%, mientras que el gasto primario podría crecer un 28% de darse una reducción del 5% en los subsidios a los sectores proveedores de servicios públicos.
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