¿Cómo divorciarse sin perder los bienes propios?

Recientemente, la diputada oficialista María Araceli Carmona presentó un proyecto de ley tendiente a habilitar la posibilidad de optar en el momento de casarse entre tres sistemas diferentes: el de separación de bienes, el de participación en las ganancias y la vigente sociedad conyugal.

El Régimen de Separación de Bienes establece que cada cónyuge es titular de sus propios bienes personales y sólo deberá conseguir la venia de su pareja para disponer del inmueble que sea sede del hogar conyugal. Lo que no pueda acreditarse para cada parte será repartido en fracciones iguales.

El Régimen de Participación en las Ganancias establece que, en caso de divorcio, el esposo que menos beneficios obtuvo durante el matrimonio tendrá derecho a las ganancias del otro.

Así, el integrante cuyo patrimonio haya registrado un incremento menor recibirá la mitad de la diferencia entre el propio crecimiento económico y el del otro cónyuge.

El patrimonio final estará constituido por los bienes y derechos que sea titular en el momento de la terminación del régimen con deducción de las deudas.

Finalmente, la Sociedad Conyugal establece que los bienes gananciales son divididos por partes iguales para cada uno. Es el sistema actual, el sistema que seguirá vigente en caso de omitir la elección al momento de contraer nupcias.

Con la entrevista realizada a la diputada, Aplicación Tributaria S.A. fue a consultarle en exclusiva su opinión sobre el proyecto al autor del libro “El Anillo Roto” (Ediciones Octopus), Américo González.

No es especialista en derecho de familia ni abogado. Sin embargo, González tiene algo mucho más valioso: su propia experiencia y un libro áspero sobre los numerosos vericuetos que debe transitar una persona que desea divorciarse y seguir conservando algunos de sus bienes. “Mi mayor deseo es que sea fácil entrar al matrimonio, fácil de salir, difícil de ser despojado de los bienes propios”, enfatiza en el prólogo.

¿Cuál es su opinión acerca de los acuerdos prepatrimoniales?

Los acuerdos prenupciales son un avance hacia un régimen de patrimonio matrimonial más acorde a las necesidades actuales de las parejas. El sistema vigente está totalmente obsoleto. La idea del Código Civil es regularle la vida a las personas, le dice qué es lo mejor para el matrimonio.

¿Qué opina sobre la posibilidad de legislar sobre el concubinato?

La diputada Carmona habla de legislar sobre el concubinato como algo negativo. ¿Por qué no legislar sobre él? De igual modo, habla acerca de los matrimonios por conveniencia o interés, también me pregunto por qué no pueden existir, si esta es una sociedad libre. Tiene que haber una ley de concubinatos.

La diputada se refería a las mujeres jóvenes que se casan con ancianos -por ejemplo- para quedarse, luego de la muerte, con su patrimonio …

Sí, claro, muchas veces pasa que enfermeras de geriátricos dicen que vivían en concubinato con los ancianos para que le corresponda la pensión. Pero, igual, siempre está la sensación de que hay que proteger a alguien. No se puede estar protegiendo a gente adulta. Más que debatir, hay que tener en cuenta la experiencia de otros países.

¿Por qué le cuesta tanto a los argentinos abrir el debate en torno a este tema?

Los argentinos tenemos un respeto reverencial a determinados ídolos como, por ejemplo, Vélez Sarsfield. Yo considero que era un hombre absolutamente dictatorial pero una de las pocas personas instruidas. Nosotros le tenemos mucho temor al cambio.

Tanto como para que el Código Civil estuviera vigente a lo largo de casi 300 años …

Es inaudito. La ley de matrimonio fue reformada por Guillermo Borda en 1968 pero fue peor aún porque fue retroactiva. En mi caso, yo me casé con un contrato social y un año después, sin consulta, quedo bajo la Ley Borda.

¿Qué opina de los contratos durante el matrimonio?

Para mí, lo mejor son las capitulaciones durante el matrimonio. Si los dos cónyuges están de acuerdo, no tiene nada de malo.

¿Considera que existe un reclamo social que evidencia la necesidad de reformar el Código?

Sí, pero como dice el autor del libro Régimen de Bienes del Matrimonio, Carlos Vidal Taquín, la reforma debe ser orgánica. Si no, lo único que se hace es poner enmiendas que a la larga terminan generando más contradicciones.

¿Quién liquidará los impuestos sobre los bienes personales y a las ganancias?

Es una barbaridad que los dos impuestos recaigan sobre el hombre. En Estados Unidos, si el varón gana u$s 5.000 mensuales se estima que la mujer ayuda con las tareas del hogar, entonces el esfuerzo es de los dos, por lo tanto, se divide la suma en partes iguales y las declaraciones juradas se presentan por separado. Acá, se castiga al hombre.

¿Qué opina acerca de las consideraciones que hace el proyecto en relación al hogar conyugal?

Voy a explicar cuál es mi postura a partir de un ejemplo: si un hombre soltero tiene una casa con un terreno de 300 metros cuadrados, contrae matrimonio y el hogar se asienta allí. Sin embargo, luego se separa y la mujer es quien se queda en la casa porque ya tienen hijos. Por el contrario, para mí, la ley debería establecer la opción de la venta del inmueble asegurándole al cónyuge que se quedará con los hijos una porción mínima para vivir.

¿Por qué los jóvenes optan por vivir en pareja en lugar de casarse legalmente?

Tienen mucho temor, porque muchos de ellos tienen padres o algún familiar separado. Sin embargo, lo que no saben es que vivir en concubinato es peor porque trae problemas de solidaridad, ya que si uno de los convivientes tiene algún accidente laboral o se muere el otro no recibe ningún tipo de beneficio social (una pensión, por ejemplo).

¿Por qué no nos gusta hablar de concubinato?

El concubinato es malo sólo en Argentina. Acá se lo usa de manera peyorativa en los partes policiales. Sin embargo, en latín, significa vivir como en matrimonio. En Estados Unidos, se reconoce que dos individuos son esposos si hacen vida pública como tal, a pesar de no estar casados legalmente. Impera el uso y costumbre. Ni hablar de los judíos, quienes con sólo una noche de amor se consideran esposos.

En los sectores populares es muy frecuente que un cónyuge salga a trabajar y el otro se encargue de las tareas del hogar. En ese caso, ¿cómo deberían repartirse los bienes en una separación?

En los segmentos muy populares reina mayoritariamente el concubinato. En Paraguay, la mujer puede denunciar con testigos que vive en concubinato y que desea que el juez le regule el casamiento.

¿Qué pasa con los bienes que cada cónyuge tiene anterior al matrimonio?

Debería existir un registro de bienes prematrimoniales, similar al que funciona en el Paraguay. Es necesario además que, cuando los cónyuges venden sus bienes prematrimoniales para comprar otros en conjunto, hagan constar en la escritura qué porcentaje le corresponde a cada uno.

¿Qué opina del actual sistema de asignación de pensiones por fallecimiento de uno de los esposos?

Actualmente, el ex cónyuge puede reclamar el cincuenta por ciento (50%) del beneficio ante la muerte de su antiguo esposo. Sin embargo, la faz más ingrata es la etapa final cuando la nueva pareja debe asistir en la última etapa, en su enfermedad, agonía y muerte. La jubilación debería poder legarse porque es un bien que se adquirió trabajando.

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