"No es justo que una PyME y una terminal automotriz deban otorgar los mismos aumentos de sueldo"

Las últimas renegociaciones salariales giraron en torno a aumentos del 19 por ciento en consonancia con el pedido del Gobierno nacional. Sin embargo, los empresarios pymes expresaron su preocupación, especialmente en algunos rubros donde la incidencia en los costos laborales de la mano de obra es muy elevada.

En consonancia con esta postura, la Unión Industrial Argentina (UIA) –por ejemplo– anunció que consideraba razonables aumentos entre los 12 y 15 puntos porcentuales.

En una entrevista exclusiva con Aplicación Tributaria S.A., Enrique Navarra, abogado laboralista de la UIA sostuvo que "las PyMEs deberían tener Convenios Colectivos adaptados a las necesidades del sector porque no es justo que un taller mecánico y una terminal automotriz deban otorgar los mismos aumentos de sueldo a sus empleados".

Enrique Navarra egresó como abogado de la Universidad del Salvador. Se desempeña en el Departamento de Política Social de la Unión Industrial Argentina desde 1989, y en el de Asuntos Laborales de la Cámara Argentina de Comercio desde 1994.
Además, es miembro paritario del Convenio Colectivo de Trabajo Nº 160/75 y de la Comisión de Recursos Humanos de la Cámara de Comercio de Los Estados Unidos de América en la Argentina. También trabaja como asesor legal de diversas cámaras y federaciones.

Mientras que algunos gremios estaban firmando acuerdos salariales cercanos al 19, 5 %, la UIA sostenía que el tope debía estar fijado en los 15 puntos porcentuales, ¿a qué se debe esta diferencia porcentual?

Si bien es cierto que los datos estadísticos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) han perdido credibilidad en este último tiempo, en mi opinión, la UIA consideró que había que tomarlos como marco de referencia para fijar los incrementos salariales por lo que consideró que, si el índice de inflación era 8%, los salarios no debían crecer por encima de los 15 puntos porcentuales. Hay que tener en cuenta, además, que a los aumentos otorgados establecidos durante las negociaciones salariales deben agregarse otros incrementos debido a la conversión de sumas no remunerativas en remunerativas. Así las subas son muy superiores al aumento del costo de vida.

¿Cree realmente que la inflación está en el orden del 8 % anual?

Sin dudas los datos están desactualizados pero se siguen usando como marco de referencia en Argentina y sobretodo, en el resto del mundo.

Los empresarios PyMEs también cuestionaron los aumentos salariales al sostener que es necesario incrementar el poder adquisitivo de los trabajadores, pero sin descuidar la situación del sector, entre otras cosas, que es el que genera el 80% de los puestos de trabajo, ¿qué opina de estas consideraciones?

Las PyMEs deberían tener Convenios Colectivos adaptados a las necesidades del sector. No es justo que un taller mecánico y una terminal automotriz deban otorgar los mismos aumentos de sueldo a sus empleados. Sin nivelar hacia abajo, las empresas PyMEs deberían tener algún tipo de beneficios porque son las que tienen mayores problemas para solventar los costos laborales.

¿Cómo repercuten estos aumentos en la rentabilidad de la industria?

Esto depende de la mano de obra intensiva y de otros parámetros. A grandes rasgos, se podría decir que los costos directos (aportes y contribuciones sindicales y a la solidaridad) ascienden al 50%. Además hay que sumar las erogaciones que deben hacer los empresarios –por ejemplo– en concepto de despidos y enfermedades cuyas sumas no se pueden prever debido a la falta de un marco jurídico claro en el ámbito laboral. Entre otras tantas incertidumbres, hoy no sabemos con certeza cuánto cuesta un despido.

¿Podría decirse que el derecho laboral está en crisis?

Sí, porque las piedras angulares del derecho del trabajo han sido exterminadas. Hoy se pretende que las indemnizaciones laborales se resuelvan tomando en cuenta el Código Civil y dejando de lado el derecho laboral. Los empresarios han perdido el derecho de despedir a un empleado pagándole la indemnización que marca la ley. Eso sin mencionar que ahora cualquier despido puede ser considerado discriminatorio y abusivo.

¿Cuál sería el modelo ideal para que el sistema funcione?

El derecho laboral debería darle autonomía a la negociación colectiva auténtica, y resolver sus problemas de conformidad con la autoridad. Sin negar los derechos de los trabajadores, la ley debería garantizar una equidad de las relaciones laborales entre los empleadores y empleados. Por ello, cada sector de la industria debería tener un tratamiento particular y diferenciado que le permita atender a sus particularidades. Insisto, no es lo mismo un trabajador textil que un metalúrgico.

¿Es posible establecer algún otro mecanismo a partir del cual los trabajadores reciban aumentos superiores al quince por ciento (15%) sin que esto genere una pérdida de rentabilidad para las empresas?

La única manera que existe de que los empleados reciban aumentos de sueldos sin que por ello la empresa pierda rentabilidad podría ser trabajar por productividad. Este es un camino muy eficaz para incrementar los salarios, pero requiere una modificación muy importante de todos los sistemas.

¿Cómo funciona este sistema de “trabajo por productividad”?

Ante todo es importante aclarar que cuando hablo de trabajar por productividad no me estoy refiriendo al aumento de la producción. Por ejemplo, un obrero textil es más productivo cuando en lugar de hacer 100 metros de tela, de los cuales 50 mts. eran de segunda calidad, ahora hace 100 mts. pero sólo 25 mts., son de segunda. La consigna es que cuanto más se ahorra, más se puede otorgar al trabajador. Este sistema realmente puede solucionar el tema de los aumentos salariales sin que éstos traigan aparejado una suba inflacionaria.

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Esta entrevista fue publicada en abril de 2008 en la Revista "Técnica Laboral" editada por la editorial Aplicación Tributaria S. A.

Por Lic. Mariana Leiva

Exclusivo para Aplicación Tributaria S. A.