“Nuestro sistema tributario adolece de graves problemas que hacen que el mismo no sea lo progresivo que debiera y en muchos casos la equidad e igualdad constitucionales quedan vulneradas”

Según un estudio realizado por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) sobre “El papel de la política tributaria frente a la crisis global”, la Argentina ocupa el segundo lugar en el ranking regional de mayor presión tributaria sobre sus contribuyentes, condición que le permite en tiempos de crisis económica mundial ser uno de los países con menor riesgo en términos fiscales, una conclusión que puede ocasionar más de un debate.

En una entrevista exclusiva, el Cr. Oscar Abel Costas, docente a cargo de las materias del área impositiva de la Universidad John F. Kennedy, hizo un balance sobre las principales reformas impositivas que se realizaron en nuestro país durante este año y nos habló principalmente sobre las modificaciones que se le realizaron al Régimen del Monotributo, uno de los cambios impositivos que más polémica causó durante el 2009.

¿Cuáles son las reformas impositivas a nivel nacional que más repercusión tuvieron durante el año?

Considero que uno de los hechos impositivos a destacar ha sido la implementación y ejecución de la Ley Nº 26.476, que si bien ha sido aprobada en el año 2008 y publicada en Boletín Oficial el 24/12/2008, ha tenido su desarrollo durante el presente año. Recordemos que a través de su Título I (Regularización de impuestos y recursos de la seguridad social), Título II (Régimen especial de regularización del empleo no registrado y promoción del empleo registrado) y Título III (Exteriorización de moneda nacional, extranjera, divisas y demás bienes del país y del exterior) ha marcado la agenda de muchos de los contribuyentes, sus asesores y las fiscalizaciones llevadas adelante. Otro aspecto a remarcar es la aprobación de los cambios en el Régimen Simplificado para Pequeños Contribuyentes, deuda pendiente desde hace varios años y que ya era solicitado por todos los actores. Las modificaciones regirán a partir del año 2010.

¿Qué opina de las modificaciones que se le realizaron al Monotributo?

Era necesario implementar cambios en el Monotributo. No olvidemos que estábamos operando con tramos de categorías que regían desde 1998. Ello como si nada hubiera ocurrido en el país en estos 11 años. Pareciera que no existió en los términos de este régimen la fenomenal crisis del 2001/2002 ni la posterior espiral inflacionaria. Consecuencia de ello muchos de los inscriptos no estaban encuadrados en los tramos que debieran o en el peor de los casos muchos otros se encontraban realmente excluidos del régimen por superar el parámetro de ingresos brutos. El cambio normativo que se presenta es muy amplio y con una entidad comparable con las del año 1998 (nacimiento del régimen), y del 2004 (reforma del mismo). Si bien en los tramos de menores ingresos no se modifica el componente impositivo, se van a ver castigados por los mayores pagos a ingresar en concepto del componente previsional y de la obra social. Respecto del primero de los mencionados, nos seguimos debiendo un análisis del sistema ya que por lo que se aporta nos permite acceder a una jubilación mínima, con independencia de la categoría del contribuyente, pareciéndose más a un impuesto al trabajo. Me resulta auspiciosa la facultad que se delega en la Administración Federal de Ingresos Públicos para modificar una vez al año los montos de facturación, lo que debería permitir una actualización más dinámica del parámetro, evitando la necesidad de la modificación por la vía del Congreso. Por otro lado, mejora significativamente el límite máximo de facturación para los que efectúen locaciones o prestaciones de servicios incluidas en el régimen (hasta $ 200.000), a la vez que eleva el tope para el resto de las actividades ($ 300.000). Particularmente creo que para estas últimas sigue siendo bajo, ya que la inflación ha repercutido enormemente en los precios de los bienes. Tampoco puedo dejar de nombrar la novedad de incorporar como nuevos parámetros al monto de los alquileres devengados y a la cantidad mínima de empleados en relación de dependencia exigida para las categorías “J” (1 empleado), “K” ( 2 empleados) y “L” (3 empleados).

¿A quién benefició más?

En un análisis general del régimen puedo concluir que benefició claramente a los contribuyentes que efectúan locaciones y/o prestaciones de servicios, ya que incrementó sustancialmente el límite máximo que anteriormente tenían (pasó de $ 72.000 a $ 200.000). Sigo pensando que no recepta adecuadamente la realidad económica de los vendedores de cosas muebles, ya sea por el margen que les deja su negocio respecto del ingreso bruto devengado y el incremento que han tenido los bienes por el efecto de la inflación. También puedo destacar como seriamente afectados a los contribuyentes que obtengan ingresos en las categorías “A” y “B” como consecuencia del incremento del componente previsional (de $ 35 a $ 110) y de la obra social.

¿Considera que nuestro sistema tributario cumple con la condición de progresividad y con los principios constitucionales de equidad e igualdad?

Lamentablemente opino que nuestro sistema tributario adolece de graves problemas que hacen que el mismo no sea lo progresivo que debiera y en muchos casos la equidad e igualdad constitucionales quedan vulneradas. Variadas son las causas que han llevado a esta situación y entre ellas es de destacar la permanente necesidad de caja que hace que las normas se modifiquen permanentemente con un fin meramente recaudatorio, que nunca satisface la voracidad fiscal. Esto se agrava aún más en los niveles del estado provincial y municipal. A nivel del primero de los nombrados resulta ejemplificador el caso de la Provincia de Buenos Aires por la manera en que avanza sobre los derechos constitucionales de los contribuyentes, con presunciones y procedimientos de dudosa legalidad constitucional y con regímenes recaudatorios casi confiscatorios.

Oscar Abel Costas es contador público y desde 1995 se ha desempeñado ininterrumpidamente y con distintos cargos docentes en las materias de Derecho y Práctica Tributaria I y Derecho y Práctica Tributaria II en la Universidad Argentina John F. Kennedy. También, participó en calidad de profesor en los cursos de especialización tributaria que se dictaron en el mismo ámbito académico. Asimismo, ha llevado adelante jornadas de actualización en temática impositiva y contable que se dictaron en el Colegio de Graduados en Ciencias Económicas. Actualmente, tiene su propio estudio contable junto a sus socios los Dres. Pablo Jorge Mena y Abel Alejandro Cagnone.

¿Qué modificaciones tributarias deberían estar en agenda para el próximo año?

Vinculado con la pregunta anterior creo que deberíamos avanzar en la construcción de un verdadero sistema tributario, para abandonar este inconexo conjunto de normas y al decir de A. Wagner, “caos de tributos”. Esta reforma debería ser un cambio real y profundo que se aparte de la mera finalidad recaudatoria y que por sobre todo se lo construya respetando los principios constitucionales. Tenemos que dejar de emparchar, de modificar lo modificado. Esto debería extenderse al Estado Nacional, Provincial y Municipal, debido a las potestades tributarias que los mismos tienen por el carácter federal de nuestro sistema. Es fácil y está de moda hablar de este tema, pero debemos entender que es de una extrema importancia y profundidad, que requiere pensar en el país que queremos, de sumar consensos y de fijar objetivos claros y de largo plazo. Creo oportuno transcribir en este punto a J. B. Alberdi en su obra “Sistema económico y Rentístico de la Confederación Argentina”, ya que con suma claridad nos dice “... después de los cambios en la religión y en el idioma tradicional del Pueblo, ninguno más delicado que el cambio en el sistema de contribuciones. Cambiar una contribución por otra es como renovar los cimientos de un edificio sin deshacerlo: operación en la que hay siempre un peligro de ruina”.

¿Cuál es su opinión con respecto a la implementación de la factura electrónica?

El concepto es interesante. En un futuro mediato y con una mayor generalización del universo de contribuyentes obligados va a permitir una mayor transparencia fiscal de los mismos y la Administración Federal de Ingresos Públicos podrá ir contando con información sobre compras, ventas, proveedores, clientes, que le permita detectar tempranamente apartamientos del cumplimiento impositivo. Por otro lado, a los contribuyentes alcanzados les simplifica la gestión, emisión, entrega y archivo de la información. Entre los aspectos a mejorar estaría el hacerla más operativa, amigable y cercana en algunos casos a la realidad del negocio de determinados sujetos obligados. Asimismo, entiendo necesario reducir al mínimo las modificaciones al régimen vía resoluciones generales.

¿Existe un sistema de información adecuado sobre las nuevas normas o reformas impositivas?

Como dije anteriormente, la dinámica del cambio impositivo en nuestro país es vertiginosa. Mantenerse actualizados es una tarea fenomenal, diaria, que ni siquiera nos permite tomarnos vacaciones sin tener que pensar que se está gestando un cambio, que cotidianamente vence alguna obligación o que se está dictando una modificación o reglamentación. Basta mirar un poco hacia atrás y veremos la cantidad de modificaciones ocurridas en los meses de enero y febrero de cada año. A esta carrera de cambios se le han sumado nuevos actores como son las provincias y los municipios, los que a su vez intentan agregar herramientas en la web que hacen que el profesional deba estar alerta no solo de los cambios normativos, sino también de las formalidades y deberes que a su vez mutan permanentemente. En tal sentido es fundamental, si queremos estar actualizados y asesorar adecuadamente a nuestros clientes, contar con información precisa y oportuna. Afortunadamente en nuestro medio hay varios sistemas y herramientas. Cada uno deberá elegir el que más lo satisfaga o al que económicamente pueda acceder.

¿Qué opina como docente de la formación académica de los nuevos contadores?

La universidad no es ajena a los inconvenientes que se presentan en la educación. A la problemática propia de los estudios superiores hay que sumarle en algunos casos las necesidades laborales que tienen nuestros educandos y que les impide poner el foco en su formación profesional. Asimismo, año tras año podemos evidenciar serias falencias en la formación previa de los alumnos que llegan a la universidad, lo que entiendo entraña problemas en el proceso educativo que se trasladan a lo largo de toda la escolaridad. Debemos tomar conciencia que todos los que formamos parte de este proceso de enseñanza–aprendizaje somos responsable de ello y deberíamos cuestionarnos el por qué en gran medida estamos fallando en el aprovechamiento y desarrollo de la enorme potencialidad con la que cuentan nuestros hijos cuando inician su escolaridad. La educación es nuestro gran desafío como sociedad y es actualmente nuestro gran problema a resolver. Supimos ser un país diferente cuando nos educamos colectivamente y en los últimos tiempos hemos despilfarrado esta enorme ventaja diferencial, este gran capital. La solución no será mágica. Para arribar a ella debemos tomar conciencia del problema, sentirnos responsables de él, comprometernos a resolverlo, saber que la solución no debe venir de arriba o que alguien más es el único responsable. Cada uno de nosotros forma parte del problema pero también de la solución. El desafío es proyectar un trabajo serio de muchos años (diría una generación), pero ya debemos fijar claramente esos objetivos nacionales, con consensos de todos los actores, con acuerdos políticos que excedan a los partidos y que esos objetivos sean superadores y nos trasciendan.

¿La universidad les brinda las herramientas necesarias para la práctica profesional?

Nuestra profesión abarca un amplio espectro de saberes y que de a poco va requiriendo especialización en su ejercicio. En lo que respecta a mi universidad, entiendo que estamos brindando las herramientas necesarias para un adecuado desarrollo en la misma, no obstante es responsabilidad del contador recién graduado seguir incrementando sus conocimientos, ya que la obtención del título es solo el primer paso y no el final, el llegar. En las cátedras de impuestos, que son sobre las cuales puedo hablar con mayor propiedad, nos estamos abocando a transmitir los saberes propios de la imposición, pero más que nada buscamos lograr que cada educando pueda desarrollar su espíritu critico y su capacidad de análisis e interpretación, para comprender por sus propios medios cualquier cambio que en el futuro se presente sobre lo que le incumbe a su profesión, a la vez que viendo la realidad pueda abstraerla al enunciado de la norma y dar solución a cualquier desafío que se le presente.

Por Angeles Bellomo para eLe-Ve