Advierten sobre los riesgos de la nueva política de publicar sanciones

La nueva gestión del Banco Central (BCRA) tomó como política controlar fuertemente al mercado cambiario. Una de sus herramientas es la imposición de sanciones y multas a bancos y casas de cambio y publicitar esos sumarios en su página web. Según los ex funcionarios consultados por este diario, aunque las medidas fueran correctas, la publicación de los castigos a los bancos que reciben depósitos puede generar el riesgo de desconfianza en los depositantes de esas entidades sancionadas, y conociendo la historia argentina, en el resto del sistema.

Desde noviembre pasado, el BCRA publica la lista de los sumarios aplicados, en estado procesal “firme” y “no firme”. Se trata de una 34 entidades.

Pero resaltan los bancos que reciben depósitos: el Macro, que desde ayer sufre la suspensión de sus operaciones bursátiles; el HSBC, que junto con sus directores fue castigado con multas por hasta $ 85,7 millones; el Hipotecario, con una multa de $ 55,6 millones, y el Ciudad, con otra de $ 3,1 millones.

Después de la crisis de 2001, se coincide que el BCRA debe ser muy prudente en la aplicación y difusión pública de las medidas que adopta contra los bancos, aunque sean adecuadas.

“Los sumarios no debieran ser de orden público, producto de que es información muy delicada, porque puede generar expectativas de depositantes que no es adecuada. Son instancias administrativas y el día de mañana un juez puede decidir en contra. No es lo correcto”, dijo un ex director del BCRA.

El riesgo existe aunque el Central tenga razón al imponer las sanciones. Se entiende que tiene que ser riguroso como regulador pero actuar con cautela. “Si los ahorristas advierten que un banco se ha convertido en una especie de blanco de las sanciones del BCRA, con razón o sin razón, se pueden asustar. Y si tienen la posibilidad de tener los ahorros en otro, ¿no lo pensarían? Ya sea en el escenario en que el gobierno tiene razón o porque el banco es una víctima de un gobierno desmesurado, pueden evaluar si les conviene seguir operando con ese banco o no”, dijo un ex funcionario del área jurídica.

“El sistema financiero o los bancos funcionan en la medida en que sus clientes y ahorristas le tengan confianza. Es una actividad muy sensible. Es necesario generar tranquilidad en la gente para evitar la desconfianza en el sistema que pueda derivar en una corrida bancaria”, agregó. Se trata de una consecuencia indeseada del objetivo central de calmar la cotización del blue.

“El BCRA no quiere generar una corrida. Claramente las multas tienen como objetivo un efecto amedrentador en el mercado cambiario”, explicó otro ex funcionario del área legal. “Alcanzar un objetivo tiene una consecuencia no buscada. Toda medida o estrategia requiere un análisis de equilibrio general”, agregó.

Hoy se percibe, además, que las multas que aplica la gestión de Alejandro Vanoli son de mayor magnitud que las anteriores. En tanto, la Comunicación 5690 obliga a contabilizarlas como pérdida aunque no hayan sido confirmadas por la Justicia afectando su patrimonio.

Si los depositantes perciben que la multa puede tornar insolvente al banco o evitar que cumpla con los requerimientos de capitales mínimos (para respaldar los préstamos), podría derivar en una salida de sus depósitos, explicó el tercer funcionario. “Las sanciones y multas son comunes, el tema es la magnitud y cómo afecta la solvencia de la entidad. El objetivo debe ser inducir y motivar a la entidad regulada a cumplir con las normas; deben ser proporcionales a la falta”, agregó.

Si bien la historia de desconfianza juega en contra, el tamaño pequeño del sistema financiero y su carácter transaccional juegan a favor.

Fuente: elcronista.com