POLÍTICA ECONÓMICA

Afirman que con el blanqueo entrarán poco más de la mitad de los dólares que se fueron por el cepo cambiario

El 31 de octubre de 2011, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) instrumentó la resolución 3210 y dispuso la necesidad de contar con una autorización online para poder comprar divisas. Fue el comienzo del cepo cambiario, que más tarde se profundizó. El sistema financiero contaba ese último día de octubre con depósitos en dólares por u$s 15.875 millones. El 26 de abril pasado, último dato disponible hasta hoy, los depósitos en moneda extranjera apenas llegaban a u$s 8.369 millones.

En otras palabras, si el blanqueo que lanzó el Gobierno esta semana es un éxito y regresan al sistema financiero los u$s 4.000 millones que aspira a captar el Ejecutivo, habrá recuperado poco más de la mitad de los u$s 7.506 millones que huyeron de los bancos desde la implementación del cepo cambiario.

Cuando el Gobierno instrumentó la fase uno del cepo quería frenar de raíz la fuga de divisas, que en 2011 alcanzó los u$s 21.504 millones, según datos del Banco Central. Lo logró: un año después, la salida de dinero del sistema fue de u$s 3.404 millones. Lo hizo a costa del endurecimiento de las medidas. En julio de 2012, el Central prohibió la compra de dólares para el ahorro y para operaciones inmobiliarias. El ahorrista respondió a cada torniquete con un retiro de dólares de los bancos. Sólo en noviembre de 2011 salieron del sistema u$s 1.730 millones. En julio salieron otros u$s 853 millones. En paralelo, la compraventa de inmuebles se hundió, la construcción perdió 27.445 empleos y el dólar blue se incorporó a las decisiones económicas de personas y empresas.

El martes, al presentar el proyecto de ley de blanqueo, el secretario de Política Económica, Axel Kicillof, recurrió a la historia del país para argumentar sobre el apego del argentino al dólar.

Devaluaciones que deprimieron el salario llevaron al ahorrista a pensar en verde, incluso resignando rentabilidad y hasta perdiendo contra la inflación, como ocurrió durante buena parte de la década kirchnerista.

Ayer, al defender el proyecto en el Congreso, Kicillof cuestionó a los que “pretenden criminalizar por añadidura a montones de argentinos que conservan parte de su riqueza en dólares sin declarar”, por culpa “de políticas económicas erradas anteriores” al 2003. El discurso pesificador del Gobierno del último año y medio cambió radicalmente esta semana.

Guillermo Moreno, Kicillof, Hernán Lorenzino, Ricardo Echegaray y Mercedes Marcó del Pont comenzaron a aparecer juntos esta semana por orden de Cristina. Repetirán la puesta en escena la semana próxima, cuando vuelvan a visitar el Congreso. Pero están lejos de actuar como un equipo. Si hace un año y medio el titular de la AFIP propuso a Cristina filtrar la compra de dólares e instrumentar el cepo para ponerle un parche a la fuga de divisas, ahora es Moreno el autor intelectual del nuevo parche que pretende emparchar el primer parche. Moreno se opuso a la medida de Echegaray desde el vamos.

Los grandes empresarios e inversores con tenencias en negro ya comenzaron a llamar a sus consultores de confianza para interiorizarse de las condiciones. Quizás les convenga declarar el dinero e invertirlo en Puerto Madero, como quiere Moreno, o en un bono a tres años para energía con el 4% de interés.

El secretario de Comercio aspira a desarticular el mercado del blue creando un nuevo instrumento de timba, el Cedin. Y se entusiasma con captar parte de la renta que ese sector de la economía en negro, que representa las tres cuartas partes del país, pasa a dólares, incluso pagando 10 pesos por unidad. De los casi 160.000 millones de dólares que, estima el Gobierno, están en poder de argentinos, sólo un cuarto está fronteras adentro. En el canje lanzado en diciembre de 2008, la repatriación de fondos fue inferior a los u$s 100 millones, recordó Guido Sandleris, director del Centro de Investigación en Finanzas de la UTDT ayer.

Fuente: Cronista.com