Alertan sobre la necesidad de crear políticas sobre el cuidado de personas

El diagnóstico anticipa una crisis: en 2040 nuestro país tendrá más personas dependientes (niños, adultos mayores o con alguna discapacidad) que económicamente activas. Los cuidados de esas personas fueron considerados, desde siempre, una responsabilidad de sus familias y especialmente de las mujeres. Sin embargo, el ingreso de ellas al mercado laboral y la falta de servicios públicos que ayuden a la organización de los hogares, pone al esquema actual frente a una situación de colapso.

En la actualidad, el sistema económico sobrevive gracias al trabajo no remunerado de las mujeres, que se convierten en "malabaristas multitareas"; sobre todo, las mujeres más pobres, que no pueden contratar los servicios de instituciones privadas.

"En América Latina, hay un espacio vacante en términos de políticas públicas de cuidado", advirtió ayer René Mauricio Valdés, representante del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en nuestro país. Ayer, ese organismo, junto a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) presentaron una agenda de trabajo con retos y recomendaciones para la dirigencia política, y algunos ejemplos exitosos en el mundo, entre ellos, el de Uruguay, de políticas de cuidado.

Se trató del primer encuentro de un ciclo que se extenderá durante todo el año y tendrá como interlocutores a representantes de los Poderes Eje cutivo y Legislativo a los que buscan concientizar sobre un tema que no solo hace a la paridad entre hombres y mujeres, sino a la inclusión social de miles de familias. El problema puede dividirse en tres variables: tiempo, dinero y servicios. Según una Encuesta del Indec de 2013, las mujeres dedican a las actividades de cuidado el doble que los varones (6,4 hs. por día versus 3,4).

"Esto afecta sus posibilidades de desarrollo laboral ya que la tasa de actividad femenina tiene una diferencia de 25 puntos", sostuvo Gimena De León, del área de Desarrollo Inclusivo del PNUD. Los especialistas señalaron la necesidad de reformar el régimen de licencias para que no sólo se amplíe la cobertura (sólo una de cada dos trabajadoras cuenta con los días por maternidad), sino la extensión: salvo en el empleo agrario, los padres tienen entre dos y cinco días al momento del nacimiento de sus hijos, y es casi inexistente otro tipo de licencias familiares, por ejemplo, para el cuidado de adultos mayores.

En relación a las otras variables, si bien se destacaron los avances en coberturas jubilatorias y Asignaciones Universales por Hijo y por Embarazo, se llamó a su actualización y a avanzar en la creación de servicios e infraestructura para los cuidados, un desafío que exige la participación de distintos actores, entre ellos, el sistema de educación formal para la ampliación de la matrícula (sólo el 32% de los niños menores de cuatro años asiste a una institución) y del PAMI, con la generación, por ejemplo, de programas de cuidadores domiciliarios y sistemas de prevención.

Fuente: Tiempo Argentino