POLÍTICA ECONÓMICA

América Latina profundiza su integración con el Banco del Sur

El canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, confirmó que el 12 de junio se instalará en Caracas el Consejo de Ministros de la entidad. La idea había sido lanzada en 2007 por Hugo Chavez y fue acompañada de inmediato por Cristina Kirchner.

La definición de los detalles de la política de créditos que caracterizará el funcionamiento del Banco del Sur será la primera tarea del Consejo de Ministros de la nueva institución, que se instalará el 12 de junio en Caracas, señaló ayer el ministro de Relaciones Exteriores de Ecuador, Ricardo Patiño. "Al fin arrancará el sueño latinoamericano" que permitirá que los países de la región logren el financiamiento de sus proyectos "sin necesidad de caer en las condiciones que imponen las entidades internacionales de crédito", señaló el canciller ecuatoriano al anunciar que, por razones de agenda, el encuentro previsto para el próximo lunes 3 se pospondrá hasta el 12 de junio.

Al celebrar el lanzamiento definitivo del Banco del Sur, Patiño señaló que la región vive una etapa de aceleración de sus proyectos de integración y manifestó su esperanza de que "pronto" se cree un centro de facilitación, mediación y solución de controversias en materia de inversiones en el marco de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y en oposición al Ciadi, regenteado por el Banco Mundial, por lo que será un organismo que "actuará con equidad". El canciller ecuatoriano señaló que se ha avanzado "mucho" en el tema y que espera que esta semana se llegue a un acuerdo final sobre la creación del centro, "después de arduas y largas conversaciones y negociaciones".

La idea del Banco del Sur había sido lanzada en 2007 por el fallecido líder bolivariano Hugo Chávez, pero el acta de constitución se firmó recién a fines de 2009, en la isla venezolana de Margarita. Antes de eso, en mayo de ese año, durante un encuentro con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en Buenos Aires, Chávez había alentado a los países de la región a crear sus propios modelos de desarrollo, sin "maniatar con un corset ideológico" (frase que tomó de la mandataria argentina) las decisiones, y reclamó que las naciones de la Unasur dispusieran "la primera inyección de capitales para el Banco del Sur" (ver aparte).

Los pasos siguientes fueron lentos, hasta que el año 2011 fue pródigo en señales y decisiones que fueron en la dirección reclamada por ambos presidentes en Buenos Aires. Las piezas empezaron a moverse el 29 de julio, en Brasilia, cuando las presidentas de Argentina y Brasil, Dilma Rousseff, le recordaron a la dirigencia sudamericana que "somos una región apetecible para el resto del mundo, por lo que estamos obligados a desarrollar una estrategia inteligente de integración para blindar la región, no para aislarnos". El segundo paso lo dieron el 5 de agosto los ministros de Economía y Finanzas de la Unasur, reunidos en Lima (Perú), cuando avanzaron en el concepto de impulsar la integración productiva y financiera y trabajar en forma coordinada para controlar el impacto de los flujos de capitales. En el tercer turno, el 12 de agosto en Buenos Aires, los ministros de Economía y los presidentes de los bancos centrales les dieron forma a las ideas y decidieron impulsar un fondo de reservas, apuntalar el uso de monedas de la región para "desdolarizar" el intercambio entre los países del grupo, incentivar el comercio intrarregional y acelerar el lanzamiento del Banco del Sur.

Fuente: Tiempo Argentino