Brasil busca reforzar lazos con la Argentina
El nuevo ministro de Relaciones Exteriores brasileño, Luiz Alberto Figueiredo, llega hoy a la Argentina en una visita de carácter simbólico, para reforzar los lazos políticos.
El viaje tiene lugar el mismo día en que la Cámara de Comercio Exterior (Camex) decide la oferta que Brasil quiere presentar en las negociaciones de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, una razón más para cumplir una agenda más abultada en Buenos Aires.
El diplomático se encontrará con el canciller argentino, Héctor Timerman, y podría recibirlo la presidenta Cristina Kirchner. El viaje es una buena oportunidad para exigir una solución a las persistentes barreras informales al comercio como las dificultades para cerrar el cambio y las indeseadas DJAIs, las declaraciones juradas anticipadas de importación, que se exigen en todas las ventas al mercado argentino, utilizadas por el gobierno local para retener importaciones regulando, de manera informal, los resultados del comercio exterior del país.
Según el ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior brasileño, en los últimos meses los problemas con los productos de Brasil en las fronteras fueron puntuales y el movimiento de exportaciones al vecino país subió casi 10% en los primeros nueve meses del año en comparación con el mismo período de 2012, y 13% solamente en agosto.
Contribuyó mucho a ese aumento la tendencia de los argentinos a comprar autos como reserva de valor, dada la manipulación de los índices de inflación y el duro control sobre las operaciones cambiarias, que dificultan otras opciones de ahorro en el país.
La norma en el comercio con Argentina es la incertidumbre. Y el aumento de las ventas de automóviles estimula en el gobierno vecino ideas de volver al comercio compensado en el sector.
Argentina, cuarto mayor comprador de productos brasileños, absorbe poco más de 8% de las exportaciones brasileñas, al menos 90% en manufacturas. Atraviesa un momento delicado por las decisiones de la justicia estadounidense que obligan al país a pagar el valor completo de los títulos de deuda en manos de un pequeño grupo de inversores, que rechazó participar en las renegociaciones de la deuda promovidas en 2005 y 2010. Son los llamados "fondos buitres", en función de su estrategia de aprovechar situaciones como la que vivió el país vecino en la crisis de deuda, para obtener lucros comprando papeles desvalorizados y dificultando su renegociación.
Sin muchas alternativas de financiamiento en el mercado, Argentina depende de los resultados de su cuenta corriente con el exterior, especialmente en el comercio para honrar las cuentas. El control arbitrario, a veces incluso truculento, de las importaciones se tornó un instrumento de política macroeconómica en el gobierno de Cristina y su antecesor y marido, Néstor Kirchner.
Brasil exigió que se levanten las barreras informales al comercio pero, como responsable por más de un cuarto de las importaciones de Argentina, sabe que no puede quedar inmune a una política de contención de gastos forzada por las presiones sobre la balanza de pagos.
Por otro lado, el gobierno de Kirchner le pide a Brasil un aumento del financiamiento para obras de infraestructura en Argentina. Como los proyectos financiados con respaldo brasileño están en el techo recomendado por los técnicos, autoridades de los dos países negociaron recientemente un acomodamiento en la cartera de inversiones bilateral para abrigar un préstamo de u$s 1.500 millones del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), destinado a obras coordinadas por la brasileña Odebrecht para el soterramiento de un importante trecho ferroviario en el país, sujeto a graves accidentes.
Pero los argentinos quieren que Brasil otorgue más recursos para inversiones en hidroeléctricas. Uno de los temas que Figueiredo podrá conversar con las autoridades argentinas.
La situación económica en el vecino país levanta dudas sobre el ánimo local para las negociaciones con los europeos, que se retomaron por iniciativa de Cristina Kirchner, en 2010. Ayer se reunieron ministros del gabinete presidencial con empresarios en Buenos Aires para evaluar qué oferta se presentará en octubre, cuando los negociadores de ambos bloques vuelvan a reunirse.
Para alcanzar un porcentaje cercano a 90% en los productos que eliminarán los aranceles de importación, los argentinos tendrían que incluir sectores sensibles, como el de autopartes, en la lista de comercio con los europeos, según el economista Dante Sica, de la consultora Abeceb.com.
En Brasil, recientemente aumentó el interés del sector privado en las negociaciones con la UE, con quien el país pasó de un superávit de casi u$s 2.000 millones a un déficit de casi u$s 4.000 millones este año. La reunión de la Camex esta semana parte de una lista que ya aceptaron los empresarios, que incluye la reducción a cero en 75% de los productos importados por el bloque europeo. La tarea de los ministros será ampliar la oferta para que llegue a entre 85% y 90% de los productos.
Los europeos parecen haber renovado su interés por el acuerdo con el Mercosur, después de que estudios mostraran que las exportaciones son uno de los factores que aportan dinamismo a la recuperación de la economía en el Viejo Continente. Los brasileños afirman que tendrá sentido esforzarse en la liberalización de productos industriales si los europeos amplían sustancialmente la apertura de su mercado a las exportaciones del sector agrícola, con una mejoría significativa de las ofertas de cuotas para productos como carnes, lácteos y ajo.
Existe un acuerdo previo con los europeos para que, dada las dificultades en el Mercosur, se ponga en marcha un cronograma diferenciado para aplicar un futuro acuerdo, con velocidades distintas para la liberalización de productos, según el país. Argentina no es el único obstáculo para el acuerdo, pero sus mecanismos poco transparentes de importación pueden servir como argumento a los europeos para limitar sus ofertas en la negociación, que dará pasos significativos el próximo mes.
Fuente: elcronista.com

