Cerraron más de 36.000 kioscos y se perdieron 72.000 puestos de trabajo en los últimos dos años

La realidad de los kioscos argentinos es cada vez más compleja. En noviembre de 2024 había 96.000 kioscos en Argentina, poco a poco comenzaron los cierres y hoy sólo quedan 59.850 en pie. Cerraron 36.150 kioscos y se perdieron más de 72.000 puestos de trabajo en los últimos dos años. Desde la Unión de Kiosqueros Argentinos (UKRA) aseguraron que cierran 50 kioscos al día.

Las razones de estos cierres son la caída del consumo; el crecimiento de las grandes cadenas de kioscos que obliga a cerrar a los kioscos más chicos;los altos gastos de alquileres y la alta suba de los servicios, entre otros ítems.

Ernesto Acuña de la Unión de Kiosqueros de Argentina (UKRA) relató preocupado la situación a BAE Negocios: "Somos un rubro en peligro de extinción. Si seguimos así este año seremos un tercio de los kioscos actuales. No se vende nada, tengo 27 años de kiosquero en Villa Urquiza y desde el 2001 que no veo nada igual, pese a que el último año de Mauricio Macri también fue muy difícil".

Los productos que antes se conseguían sólo en kioscos hoy se venden en todos lados. "La venta en la Ciudad de Buenos Aires esta desmadrada. Cualquiera vende cualquier cosa. Las farmacias venden golosinas, los supermercado chinos venden cigarrillos, un cadena que vende materiales de construcción vende golosinas, los supermercados en vez de vender cajas cerradas, venden golosinas por unidad. No podemos competir porque a nosotros nos venden más caro. Si va un super chino a comprar le rebajan 15% y si va una cadena francesa de supermercados consigue una rebaja del 30%. Y a nosotros hasta nos cortan el crédito, nos acortan los tiempos de pago".

Los kiosqueros confiesan que sin promociones no venden nada. Los carteles con ofertas atractivas son el anzuelo para intentar vender. "La rentabilidad de los kioscos va cayendo, te vas adaptando para poder vender. Si subo los precios cuando me aumentan no vendo. Si no aumento me fundo. Caminamos por la cornisa absorviendo el aumento, achicamos rentabilidad. Hacemos promociones, vendemos un producto con ganancia y sacamos el segundo y tercero al costo. En el segundo y tercero no ganaste nada, pero le das una oferta atractiva para que compre y vuelva. Antes no pasaba le poníamos el precio a las cosas y listo. Hoy tenes que ponerte las pilas", explicó Acuña a BAE Negocios.

Claudio tiene un kiosco en Rivadavia al 4000 en el barrio de Almagro y contó su realidad a C5N: "La gente no tiene dinero. Los presupuestos que tienen los chicos son como mucho $2.000 y tenes que adaptarte a eso. Este año, por primera vez haré promo escolares. Un pancho con aderezos y papas estaba $2000 tuve que subirlo a $2.500 porque en enero pagué de luz $1.100.000. Para los chicos se los dejo a $2.000. Tuve que inventar un pancho corto con aderezos a $1.000 porque muchos no llegaban a $2.000".

Hace 32 años que tiene kioscos y Claudio confesó que nunca la pasó tan mal. "Los kioscos estamos en terapia intensiva, la facturación cayó un 35%. Hoy del kiosco lo único que me llevo son disgustos. La gente ve los precios y nos dice de todo. La gente está enojada, nerviosa, triste y dolida. Sabes cuántas bebidas cola de primera marca vendí en enero? Sólo 15", reflexionó Acuña.

Cada vez más empresas ofrecen a kioscos y supermercados productos de consumo inmediato. La mercadería la consiguen al 50% y para los kiosqueros es un negocio redondo, pueden hacer promociones como 2 paquetes de galletitas de agua $1.000. Todo vale a la hora de hacer caja.

Si bien hay productos de segundas marcas, el monopolio de las golosinas lo sigue teniendo Arcor con el 75% y 20% Mondelez el 5% restante se lo reparten pocas marcas. Los productos importados también llegaron a los kioscos. "Las pastillas brasileñas se venden a 3x $1.000 mientras que las mismas argentinas cuestan $1.100 cada una. Se repite con algunas galletitas y el año pasado llegaron chocolates importados mucho más baratos que los nacionales", contaron los kiosqueros.

Los kiosqueros sienten que están en un callejón sin salida. "La gente gasta menos, se come un alfajor como almuerzo. Al no vender, los kioscos son casi atendidos por sus dueños con algún familiar o algún empleado. No cerramos a las 24 horas, algunos cierran a las 20 horas, sino tienen que sumar un empleado. Ya no sabemos cómo reinventarnos. Algunos suman un pequeño barcito, una cafetería, otros suman productos de librería, juguetes, impresiones o despensa. Pedimos una ley de proximidad, que nadie pueda poner un kiosco a menos de 100 metros y si yo no puedo vender bolsas de cemento, remedios o carne que los otros comercios no vendan nuestros productos".

El mapa porteño de los kioscos Si bien los cierres de kioscos se replican en todo el país. Hay zonas que todavía resisten, porque la caída de venta es menor. El mapa porteño indica que de Rivadavia al sur, las ventas empeoran. Acuña explicó: "En Recoleta, Belgrano o Puerto Madero las ventas bajaron un 10%, en barrios como Villa Urquiza, Devoto o Flores la caída de ventas en cantidad de unidades ronda el 40 al 50%; en Parque Patricios, Villa Lugano o La Boca la caída en ventas supera ampliamente el 50% y ya están pensando en cerrar. En muchos casos porque en la misma cuadra les pusieron un kiosco ventana. Muchos despedidos con la indemnización se ponen un kiosco".

La situación que atraviesa el sector es preocupante y todo indica que empeorará.

Fuente: Diario BAE