INTERNACIONAL

Dilma evalúa subir la tasa de interés para frenar la inflación

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff almorzó el lunes con sus dos principales consejeros, el ex ministro Delfim Netto y el profesor Luiz Gonzaga Belluzzo y con un nuevo invitado, el profesor Yochiaki Nakano, de la Fundación Getulio Vargas/San Pablo. Ninguno de los tres se opone a utilizar el aumento de la tasa de interés, en este momento, como instrumento para controlar la inflación.

Sobre la posición de la mandataria, Belluzzo comentó que “ella no tiene ese tipo de dogma”. Durante el encuentro en el Palacio de la Alvorada, se discutió más sobre política monetaria internacional, la decisión de la reunión de los Brics, en Durban, el acuerdo equivalente a u$s 30.000 millones en swap entra Brasil y China y el arreglo contingente de reservas, por un valor de u$s 100.000 millones, para que los países -Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica- puedan ayudarse en caso de crisis cambiaria.

“Brasil se divide entre los que creen que no puede haber aumento de la tasa de interés y lo que consideran que los intereses no pueden caer”, dijo Belluzzo. Para el académico, el índice de difusión de la inflación, que muestra que 74% de la economía está contaminada por aumentos de precios, es un problema que exige que se dé una señal, aumentando la tasa Selic. “Hay unos fanáticos que creen que las tasas de interés precisan subir tantos puntos como para crear algún desempleo”, comentó. La dosis del aumento es producto del “arte” del Banco Central (BC), agregó.

De acuerdo al economista, la inflación no tiene una tendencia de aceleración, sino “de rigidez a la baja”. Desde que comenzó el régimen de metas, en 1999 hasta acá, el promedio de la variación del Índice de Precios al Consumidor Amplio (IPCA) es de 5,8% y ese es el nivel al que tiene que volver la inflación, este año, cuando se disipen los aumentos de precios de los alimentos.

Lo correcto, en el caso de una tasa de inflación presionada por el precio del tomate, sería que el país adoptara el concepto de núcleo de inflación, para que la suba de precios no se desparrame al resto de la economía, a través de los mecanismos de indexación formal e informal. Pero no es el momento de encarar esa discusión, según Belluzzo.

Otra cuestión que colocó el académico en la reunión fue acerca de la metodología del IBGE para la medición del PBI. Cree que con la fuerte expansión del sector de servicios, la metodología debería revisarse, pero ese no es un tema urgente. Belluzzo observa que la actividad tiene un poco más de vigor de lo que indican los datos del IBGE.

Siguiendo a los asesores oficiales, la presidenta evalúa que la economía está caminando bien y el gobierno está haciendo lo que puede para estimular el crecimiento y combatir la inflación. Prepara una nueva ronda de desgravaciones tributarias para sectores específicos, eje principal de la política de refuerzo al PBI y guerra a la inflación.

Por otro lado, una eventual suba de la tasa Selic -el Comité de Política Monetaria se reúne la próxima semana- “no sería un problema”, según colaboradores de la presidenta. Actualmente, la Selic está en 7,25%. Como el PBI avanzó solamente 0,9% en 2012, el gobierno evalúa que no sería difícil, sobre esa base baja, crecer 3% este año. Existen señales, según evalúa el gobierno, de que los stocks disminuyeron y los empresarios volvieron a invertir. Dilma recibió a grandes empresarios para analizar los detalles de los proyectos.

Las conversaciones incluyen la necesidad de financiamiento del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) y la aceleración de la emisión de licencias ambientales, por ejemplo. El gobierno considera que los precios administrados están bajo control firme con la reducción en las cuentas de energía eléctrica y la probable desgravación de aceite gasoil y de etanol, lo que debe frenar las tarifas de transportes en todo el país.

Los precios de los alimentos tienen que acomodarse con un clima más favorable para la producción hortícola en los próximos meses y la cosecha record de granos -lo que ayudaría a contener los precios de aceites vegetales y carnes. Pero todavía subsisten problemas con la inflación en servicios, alimentada por el pleno empleo, salarios en alza y fuerte demanda. Es algo en lo que el gobierno no tiene muchos instrumentos para intervenir.

Nuevos paquetes de desgravaciones de inversiones y de la nómina salarial están en el horizonte de Dilma, siempre en consonancia con las metas de su gobierno para el PBI y la inflación este año. La desgravación más reciente de inversiones, en el sector de telefonía, colaborará con efectos positivos para crecer sin amenazas inflacionarias, se evalúa.

Fuente: Cronista.com