COMERCIO
En ocho años, disminuyó un 80 por ciento el mercado de autos gasoleros
El automóvil 0 km diesel tiende a desaparecer. No de las fábricas, pero sí de las calles.
El modelo que en algún momento significaba un ahorro a mediano y largo plazo cada vez pierde más mercado.
Precios más altos, impuestos y casi ninguna diferencia en el costo del combustible hicieron suficiente para que los consumidores opten cada vez menos por este tipo de modelos.
Según datos de la Asociación de Concesionarios de la República Argentina (Acara), el año pasado las ventas de unidades gasoleras representaron el 16,4% de la oferta general que fue de 841.035 unidades, cuando en 2006 eran el 38% de un mercado de 432.437 unidades.
Es decir, la baja, en seis años, es de alrededor del 50 por ciento. La caída es más profunda si se toma en cuenta sólo el sector de automóviles, ya que en 2006 la oferta diesel era del 19%, mientras que en 2012 apenas llegó al 3,6%, mostrando una caída que supera el 80 por ciento. Es decir que al sector aun lo salvan las pick ups, camiones y otro tipo de modelos más pesados.
Pero la caída en el uso del gasoil también se traduce en el parque automotor que hoy está conformado por un 55% de nafteros, 17% de unidades que funcionan a nafta y GNC y sólo el 28% a diesel.
Una de las razones por las cuales los modelos con motores gasoleros dejaron de ser atractivos es el precio. Las unidades son, generalmente, alrededor de un 20% más caras que igual modelo a nafta. Ocurre que que este tipo de autos paga una tasa diferencial de 10% que no la tienen el resto de los autos. Además, la gran mayoría de los diesel superan los $ 150.000 por lo que también deben pagar el “impuesto al lujo” –que no afecta a las comerciales livianos ni pesados–, que hasta el 31 de diciembre es de 12% sobre el valor del auto. En las fábricas aseguran que este incremento en la presión impositiva dejó a este tipo de producto “fuera de mercado”, ya que lo imposibilita de competir por precio.
A esto se le suma que los motores nafteros fueron evolucionando y hoy tienen menos peso, una menor resistencia al aire, una mejor performance respecto del medio ambiente y, principalmente, equipararon uno de los mayores atributos del diesel: la autonomía.
Otro punto que afecta al buen desempeño en las ventas que supo tener este tipo de modelos es que se equiparó el precio del combustible. Históricamente el gasoil fue siempre más barato que la nafta y eso, sumado a la autonomía, compensaba la diferencia de costos.
Hoy esa diferencia casi no existe. Según publicó el sitio Surtidores.com en abril de 2005, la nafta súper valía 29,7% más que el gasoil común. En el mismo mes de 2008, la brecha se redujo y la nafta era 20,6% más cara. Ahora se ubica tan sólo un 10% por debajo de la súper.
Además, sectores productivos como el agro, uno de los principales compradores de gasoil, redujeron su nivel de actividad por diferentes motivos. Esto se observa en las estadísticas oficiales respecto del despacho de gasoil, que en julio pasado alcanzó los 612 millones de litros del Grado 2, mostrando una caída de 53 millones de litros frente a los 665 millones que se habían comercializado en el mismo mes de 2010.
El único consumo de gasoil que crece es el premium, pero esto tiene que ver con que los motores fabricados para el mercado europeo tienen la tecnología adaptada para recibir combustible de mejor calidad. Así, en el mismo período el consumo de este combustible creció 65 por ciento.
Fuente: Cronista.com

