POLÍTICA ECONÓMICA
Economía sostiene que busca facilitar el acceso a los mercados para las empresas y no para el gobierno
La agenda oficial busca facilitar el acceso a los mercados, pero no para el gobierno sino para la Argentina. De esa manera explican en el ministerio de Economía uno de los objetivos centrales de los pasos que buscan calmar las aguas en el frente externo: que las empresas recurran más al endeudamiento internacional, cosa que permitiría ingresar dólares al país y podría ayudar a ponerle un límite a la caída de reservas del Banco Central.
La expectativa es avanzar con una serie de logros que permitan cambiar la lógica global para que el costo de financiamiento para el país y sus empresas tenga alguna relación con los fundamentals de la economía local, lo que abriría la posibilidad de financiar nuevos proyectos.
La deuda del Tesoro con el sector privado en moneda extranjera es menos de 10 puntos del Producto Bruto Interno (PBI) y está financiada a un promedio de doce años, con lo que en la cartera que encabeza Hernán Lorenzino no creen que en este momento exista un problema de dólares desde ese costado. Sin embargo, admiten estar mirando atentamente el sector externo y la caída de divisas, "ya que la macro en su conjunto requiere no tener una crisis en ese frente".
Ahí entran las empresas y su papel accediendo a divisas en el exterior. "Si en función de nuestra agenda YPF accede al mercado y trae dólares para Vaca Muerta las reservas aumentan, el sector externo mejora y el Tesoro no se endeuda. Si Arcor toma divisas para hacer un proyecto en Córdoba pasa lo mismo, y el Estado sigue sin cambiar", explicaron las fuentes oficiales. Así, plantearon que "no es el Tesoro el que necesita dólares para pagar la deuda, ya que afortunadamente la política de desendeudamiento dio esa libertad".
Para ejemplificar, en la cartera económica recuerdan el dinero fresco que ofrecían los bonistas en el canje de 2010, que no fue aceptado porque querían cobrar dos dígitos de interés a cinco años, lo que no era conveniente para el país. Sin embargo, en esa ocasión los privados pudieron financiarse al 7,25%, cifra que si todo sale bien podría mejorar cuando la agenda que está impulsando el gobierno se concrete.
El Banco Central ya mostró un paso en este sentido al cortar la posibilidad de financiamiento local en pesos para las grandes cerealeras, con lo que estas deberán volver a buscar líneas de crédito en el exterior. Ese movimiento tendría una evolución lenta, pero le aseguraría al país una entrada de U$S 2000 millones dentro de los próximos seis meses, que deben ingresar sí o sí en el mercado único de cambios.
"Para lograr esa vuelta a los mercados se pueden tomar un montón de medidas. Algunas con resorte del Banco Central, otras con resorte del ministerio de Economía, y otras de la interacción entre ambos", explicaron desde la cartera económica. Claro que también hay muchos pasos que requerirán de la definición de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que según pudo saber este diario escuchará las propuestas de los funcionarios desde esta semana.
A la hora de evaluar la fuerte demanda de dólares, que lleva a que el Banco Central tenga que vender billetes casi todos los días y la caída de reservas ya no dependa solo del pago de deuda, en Economía evalúan que hay un fuerte factor de expectativas. "La gente ve que las reservas caen y el mensaje que recibe es que a pesar de que no hay grandes problemas, en algún momento todos nos vamos a quedar sin dólares, y los perjudicados serán ellos. Es necesario romper esa tendencia para que las expectativas sean distintas", opinaron.
En esa línea, durante las Jornadas monetarias y bancarias 2013 del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont analizó que un 25% de los U$S 11 mil millones que cayeron las reservas durante el presente año se corresponde con el achicamiento del superávit en la cuenta corriente (la diferencia entre la venta y compra de bienes y servicios del país con otros países).
A la hora de analizar la posibilidad de que sea el Estado el que se endeude, en Economía creen que "no hay un problema con endeudarse, de hecho se viene haciendo contra lo que es el imaginario popular, pero hay que subrayar que siempre para obra". Así, el endeudamiento externo para financiar déficit fiscal queda de la vereda de enfrente. "¿Nos vemos haciendo eso? No, eso solo se daría con un giro en el timón, un cambio en el dogma actual", explicaron.
NEGOCIACIÓN. Además del acercamiento estadístico con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la posibilidad de ganarle a los buitres en la Corte Suprema, o logrando que acepten un plan dentro de los límites del Canje, el Club de París también aparece en la agenda oficial. "Hay una buena oportunidad, una coyuntura propicia para que algunos dogmas sean dejados de lado y se empiece a negociar más pragmáticamente. Europa necesita encontrar una solución para que sus países inviertan en mercados como la Argentina, y a la vez nosotros tenemos necesidades de inversión", dijeron desde Economía.
¿Por qué es tan difícil lo del Club? Por un lado sus preceptos son muy firmes, y por otro la Argentina no piensa moverse de su idea de que la reestructuración siempre tiene que traer aparejada una quita importante que no ponga en riesgo la macroeconomía. "Necesitamos que los decisores políticos les digan a los burócratas más técnicos que quieren cobrar que también está la necesidad de resolver otros temas, como las inversiones internacionales de sus empresas para generar más empleo", señalaron.
Recuerdo del primer canje
Se lanzó por U$S 18 mil millones de los bonos en default, por 30 días. La adhesión fue del 66% de los inversiones institucionales y minoristas que todavía tenían papeles defaulteados. Esos 12 mil millones de dólares empujaron hacia el 92% la adhesión a la reestructuración del total de los U$S 102 mil millones declarados en cesación de pagos en 2001.
Los instrumentos que se emitieron fueron: "Bonos Internacionales de la República Argentina", "Bonos de la República Argentina", "Bonos internacionales Globales de la República Argentina en Dólares Estadounidenses 8,75% 2017". A su vez, se lanzó la segunda serie de "Valor Negociable Vinculado al PBI" en dólares bajo la ley de Nueva York y otro con ley aplicable de Argentina.
La operación determinó una quita total del 75,6 por ciento. Así se redujo entre 60 y 70% el capital nominal de los bonos defaulteados presentados en la operación, eso sin contar los 7000 millones de dólares de intereses desde 2003 a la fecha, los cuales fueron cancelados con bonos.
Fuente: Tiempo Argentino

