POLÍTICA ECONÓMICA
Economistas consideran que el congelamientos de precios no alcanzan para calmar paritarias
Los economistas consideraron que el congelamientos de precios anunciado ayer es una respuesta del Gobierno al malestar sindical ante la escasez de la suba del mínimo del Impuesto a las Ganancias para los trabajadores y que el plazo de dos meses no alcanzará para frenar las reivindicaciones; por el contrario, provocará expectativas hacia un desdoblamiento del plazo de la discusión paritaria.
Eduardo Curia dijo que “en medio del silencio de todo el Gobierno, el secretario de Comercio Interior, (Guillermo) Moreno, sale a fijar pautas como hizo con el dólar a $ 6. Estamos en medio en los aprontes de la discusión salarial y tenemos un Indec que no es creíble”, consideró en diálogo con El Cronista.
Para Curia, la política de senderos de precios de los bienes premium y seleccionados, a los que se iba fijando pautas por cada andarivel, autorizando ajustes periódicamente, “fracasó porqué no inhibió la inflación alta”, y por eso Moreno “se ve obligado lisa y llanamente a ir a un congelamiento”.
“Es un esquema muy expuesto”, consideró Curia, porque “en algún momento de marzo ya nos vamos a ir preguntando cuál va a ser la política hacia adelante, porque hay un juego de presunciones”, e hizo especial hincapié en que, desde el punto de vista de los gremios, se percibirá una “asimetría entre un esquema de precios de duración bimensual con el de salarios de aplicación anual”.
“Si esta medida pretende descongestionar el tema de las paritarias porque la suba del mínimo de Ganancias fue parca, un sindicato podría también decir que como el horizonte de precios pareciera ser bimensual entonces le conviene pactar salarios por tramos cortos. Lo que hicieron los bancarios no sería tan injustificado”, deslizó Curia.
Con respecto al resto de los operadores económicos, Curia dijo: “No sabemos si tendiendo a finalizar el bimestre aparece un reajuste y reaparecen senderos de precios. Los retos que se abren cuando se pone una fecha es que aparecen los interrogantes sobre el día después y pueden disparar distintas actitudes, como ‘dejo de aprovisionar’, y a su vez Moreno puede decir antes ‘yo se que estos me van a jugar así y voy a estar muy vigilante y/o antes voy a extender el horizonte, y en el período tal el aumento es tal’. ¿Termina la película el 31 de marzo? No, la vida sigue”, enfatizó.
Juan José Llach dijo que en un programa de estabilización serio sería imprescindible un acuerdo de precios, que implique una coordinación de expectativas. “Se debe lograr que los acuerdos salariales se hagan pensando en la inflación futura y no en la pasada, pero este es un simple congelamiento por dos meses”, subrayó.
El economista recordó los frenos a los precios de Gelbard en 1973 y el Plan Austral de 1985 y dijo que “anduvieron bien al principio y después fracasaron con inconsistencias con la política fiscal y monetaria, sobre todo esta última”. Consideró que la medida tomada ayer por Moreno no puede tener ningún éxito “si quieren seguir emitiendo al 35%”.
Martín Lagos enumeró los últimos congelamientos y dijo que el que aplicó Gelbard en 1973 duró 9 meses, del 25 de mayo cuando asumió hasta fin de ese año. Fue total y se tradujo en desabastecimientos. La emisión creció un 100% y había doble mercado cambiario, sostuvo.
Recordó que en 1977 Martínez de Hoz dictó un congelamiento de 120 días, “que sirvió un poco pero fue muy criticado y se salió muy lentamente. Después hubo otros en todo el gobierno militar y con inflaciones anuales de tres dígitos”.
El Plan Austral de 1985 fijó “el tipo de cambio pero no hubo un congelamiento formal de precios, sino acuerdos, y la tasa de inflación bajó. Pero al cabo de 10 meses era obvio que la situación fiscal no estaba controlada, y volvió la inflación. En 1988 se aplicó el Plan Primavera con distinto tipo de presión sobre las empresas, pero los sindicatos estaban alzados contra el Gobierno y conseguían subas de impuestos enormes por lo que no se sostenían”.
Fausto Spotorno coincidió en que la inflación no la producen ni los empresarios ni los sindicatos, sino las políticas macroeconómicas y monetarias, y alertó sobre el desabastecimiento.
Fuente: Cronista.com

