El 38 por ciento de las ventas en supermercados se factura en territorio bonaerense
El consumo privado aparece como la principal variable impulsora del crecimiento nacional y provincial, según números oficiales dados a conocer hace pocos días. Particularmente, dentro de la Provincia de Buenos Aires, las ventas en supermercados, un ítem del esquema de estadísticas que refleja las compras del día a día de la gente, crecieron en términos reales un 14,9 % entre enero y julio de este año, en comparación con el mismo período del año anterior.
De esta manera, como le gusta decir al gobierno de Daniel Scioli, el principal distrito del país sigue siendo el “motor del consumo” a nivel nacional: concentra el 38% de la facturación de los supermercados de todo el territorio nacional.
Es una foto, de todos modos, de la primera mitad del año. Se aclara esto porque algunos números del sector privado que empiezan a salir a luz en estos días revelan que, desde septiembre, se estaría produciendo una caída de las ventas minoristas. El INDEC, sin embargo difundió datos de ese mes que siguen reflejando tendencia alcista.
En los primeros siete meses del año, las ventas de supermercados en Buenos Aires totalizaron 11.092 millones de pesos. Los datos corresponden a la Unidad de Estadísticas y Estudios del Ministerio de la Producción, Ciencia y Tecnología de la Provincia, en base a información recopilada por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo.
Es interesante examinar el detalle de los diferentes sub-rubros en los que se dividen las ventas de los súper. El que más creció, entre enero y julio y siempre en comparación con los mismos meses del 2012, fue “Indumentaria, calzado y textiles para el hogar”: experimentó un alza del 18,3 %, totalizando ventas por 293 millones de pesos.
Más o menos hasta mitad de año estuvo plenamente vigente el festival de cuotas sin interés y promociones varias que ofrecían los bancos para comprar con tarjetas de crédito desde televisores hasta computadoras portátiles. Eso seguramente explica que entre enero y julio último el rubro “Electrónicos y artículos del hogar” haya evidenciado un crecimiento del 15,6% respecto al año anterior, con ventas por 806 millones de pesos, según las cifras dadas a conocer por la Provincia.
Pero la estrella de la venta supermercadista es el rubro “Alimentos y bebidas”, que lógicamente concentra la mayor participación en el total de lo facturado por estas empresas: el 66,5 % de lo que se vende. En términos monetarios: 7.379 millones de pesos. Eso representó un crecimiento interanual del 15,5% en el período de tiempo relevado. No es un porcentaje mucho mayor que el alza en electrónica pero el volumen de ventas, explicado en el carácter escencialísimo del rubro, es notablemente más alto.
Después se anota “Artículos de limpieza y perfumería”, con ventas por 1.602 millones de pesos y un crecimiento interanual del 13,1%.
Otra variable fuerte vinculada a la evolución de la economía es la venta de automóviles 0 Km. Entre enero y julio de este año, las inscripciones nuevas en la Provincia siguieron en ascenso, acumulando nada menos que 199.651 unidades. Es un 12% más que el año pasado. Mirando el total nacional, se concluye que Buenos Aires aportó 1 de cada 3 patentamientos realizados en el país en la primera parte del año.
Economistas de diversas líneas coinciden en señalar que ese vuelco masivo a la compra de vehículos se debe, entre otras cosas, a la imposibilidad de la gente de acceder a la compra de dólares debido al cepo impuesto por el Gobierno. La gente, dicen esos análisis, prefiere desprenderse de los pesos que tiene encima –en constante desvalorización debido a la inflación- y adquirir un bien tangible que le aporte cierta noción de progreso individual. Como un bonito cero kilómetro.
El crecimiento de las ventas en la primera parte de este año es un dato objetivo. No puede dejar de señalarse que la comparación con 2012 tiende a ser siempre positiva porque el año pasado los números habían mostrado una desaceleración del consumo debido al estancamiento de la actividad económica.
Como señala la economista Soledad Pérez Duhalde en un trabajo de la consultora abeceb.com, actualmente el contexto macroeconómico sigue siendo favorable al adelantamiento de consumo de bienes durables (esos que los consumidores no reemplazan con regularidad, como un auto, electrónica, etc).
“La elevada inflación y la ausencia de alternativas de ahorro rentable en un contexto de cepo cambiario y rendimientos reales negativos para los instrumentos de inversión tradicionales, como pueden ser los plazos fijos, impulsan a la gente a intentar proteger sus ingresos adelantando gastos. Esta conjunción de fenómenos ha permitido –en parte- darle algo de aire al consumo, aún en un contexto en el que la incertidumbre permanece en niveles elevados”, explica el trabajo.
Si se mira la foto nacional del consumo, la aceleración en los índices de venta minorista respecto al año pasado no es del todo homogénea. El análisis de Pérez Duhalde subraya que el consumo de bienes básicos se mantiene estable y el de durables registra un avance relativamente positivo pero también observa cierto ajuste en aquellas áreas de consumo que son consideradas como prescindibles. Particularmente el rubro esparcimiento. En efecto, si la gente debe achicar sus presupuestos lo primero que recorta son las salidas, las comidas afuera o los viajes cortos.
Al señalar los componentes que juegan en contra de la recuperación de las ventas minoristas, en especial fuera del rubro supermercados, el trabajo detalla: “La marcada desaceleración del salario real, hoy prácticamente estancado, una saturación en el mercado del crédito y el ajuste de algunos precios que antes operaban como anclas, como es el caso de las naftas que hoy compiten por la absorción de la masa salarial”.
El gobierno, antes de las elecciones de medio término, buscó compensar el estancamiento del salario real -después del resultado adverso de las Primarias de agosto- con una serie de medidas orientadas a apuntalar el consumo. Por un lado los ajustes tributarios destinados a la clase media (incremento del mínimo no imponible de Ganancias, exención temporaria para los salarios de menos de 15 mil pesos), que buscan volcar ese dinero que la gente se ahorra al mercado. Por otro, la actualización de los beneficios sociales como la asignación universal por hijo y el aumento del tope para el cobro de asignaciones familiares.
Así, se esperaba que, aún con el efecto erosionador de la inflación, esos retoques terminaran por mostrar hacia fin de este 2013 un panorama donde las ventas totales pegaran un repunte, en línea con los números parciales. Sin embargo, el optimismo del INDEC refleja lo opuesto a recientes cifras de la consultora privada CCR indican que en septiembre, primer mes de vigencia de los cambios impositivos, las ventas de productos de la canasta básica cayeron un 0,6 por ciento.
Fuente: El Día

