El kirchnerismo aceptó moderar el impuesto a bienes suntuarios
El kirchnerismo decidió anoche adelantar el tratamiento de la suba de los impuestos a los vehículos de lujo y se preparaba para aprobarlo esta madrugada en la Cámara de Diputados, con la intención de convertirlo en ley la semana próxima.
Tras las quejas opositoras, el Frente para la Victoria había aceptado modificaciones clave a la iniciativa, por lo que las alícuotas máximas, del 50% sobre el precio de fabricación, ahora solo alcanzarán a los autos de más de $ 210 mil.
De acuerdo con la nueva redacción del proyecto, los automóviles de entre $ 170 mil y 210 mil pagarán una tasa del 30% y los que excedan esa banda, del 50%; las embarcaciones de entre $ 100 mil y 170 mil quedarán gravadas con el 30% y las de más de 170 mil con el 50%; al igual que las motos de más de $ 22 mil.
Debido a la fórmula que establece el decreto 296/97 para calcular la tasa del impuesto sobre el precio neto, en los casos de los gravámenes más altos las alícuotas llegarán al 100% del precio de fábrica. Esto significa que el impuesto máximo que establecerá el proyecto de ley del oficialismo, una vez aprobado por el Senado, sería de entre el 60% y el 85% del precio final, según cálculos del sector automotriz.
La corrección de los segmentos no exentos del tributo había sido un reclamo de los opositores que el martes participaron de la reunión de la comisión de Presupuesto. A pesar de ello, los principales bloques de la oposición no tenían previsto al cierre de esta edición acompañar la iniciativa. “Nos vamos a abstener y a denunciar que, al igual que (Domingo) Cavallo en 2001, pretenden solucionar un problema cambiario con parches impositivos”, explicó el radical Miguel Giubergia, vicepresidente de la comisión de Presupuesto.
Además, la UCR insistió en cuestionar la falta de una cláusula de ajuste de las bandas de precios fijadas nominalmente en el texto que envió la Casa Rosada. “Con el proceso inflacionario que tenemos, va a ocurrir lo mismo que con el impuesto a las Ganancias. Sin ningún mecanismo de actualización, en seis o siete meses va a quedar totalmente desfasado”, remarcó Giubergia.
Su bloque marcó el camino de otras bancadas opositoras. “Nos vamos a abstener porque estamos de acuerdo en no subsidiar los vehículos de lujo, pero lo que este proyecto quiere corregir es la consecuencia y no la causa de la pésima política macroeconómica”, señaló en ese sentido Gerardo Milman, del GEN.
Aun sin acompañamiento, el kirchnerismo preveía lograr durante la madrugada de hoy la aprobación del texto y girarlo inmediatamente al Senado, para que esa Cámara pueda convertirlo en ley la semana próxima, probablemente el jueves. El apuro oficialista se incrementó ante la noticia de que más compradores se acercaron a las concesionarias en cuanto el Ejecutivo envió el proyecto al Congreso.
Lo admitió en la comisión de Presupuesto el aliado kirchnerista Carlos Heller. “Viendo las colas que hoy hay en las concesionarias para comprar autos de alta gama, más demora (en aprobar la iniciativa) haría daño”, señaló. El titular de la comisión, Roberto Feletti, explicó a su vez el espíritu de la decisión: “Queremos inducir una mayor producción de menor gama, con mayor componente nacional”, explicó. Además, el Gobierno también busca cerrar una vía de salida de divisas.
Fuente: elcronista.com

