POLÍTICA ECONÓMICA
El nuevo Papa deberá ordenar las finanzas del Vaticano
La Iglesia cerró su último balance en rojo, tras registrar un déficit presupuestario en torno a los 15 millones de euros. Sin embargo, la institución recibe más de 50 millones en concepto de donaciones.
Si bien el cardenal Jorge Mario Bergoglio deberá guiar, como nuevo papa, a 1.2 mil millones de fieles en pos de la justicia, la igualdad y la paz de la humanidad, también tendrá que manejar una de las fortunas más grandes del mundo, y por cierto, de gran volatilidad.
Aunque la Iglesia cuenta con una corporación mediática, obras de arte invaluables y propiedades en todo el mundo, los últimos registros publicados dieron a conocer su peor presupuesto en años, al cerrar el 2011 con un déficit de 15 millones de euros.
Lo números más significativos apuntan a gastos en personal y a los medios de comunicación de la Iglesia, que en general producen pérdidas. Pero la Santa Sede también se ve afectada por los mercados, cuyo mal desempeño durante el 2011 hicieron imposible cumplir los objetivos planteados en el presupuesto.
Sin embargo, resulta difícil determinar cuánta riqueza tiene la Iglesia, sobretodo por la gran cantidad de activos que posee en objetos de arte y propiedades desperdigadas en todo el mundo.
Además, sus autoridades se encargaron de mantener por mucho tiempo el manejo de su economía en una suerte de secreto casi obsesivo.
Fue el papa Juan Pablo II, uno de los primeros en romper el tabú que rodeaba el debate sobre las finanzas del Vaticano, cuando en 1981 comenzó a difundir reportes financieros anuales. Los informes actualizan la situación económica de la Santa Sede, que pertenece al imperio religioso del Papa, y la Gobernación de la Ciudad del Vaticano, que se encarga de funciones más bien políticas. Desde aquél entonces, se supo que el desempeño financiero de ambos bastiones de la Iglesia fue muy variable. Y, aunque, en la actualidad el Vaticano mantiene un gran superávit presupuestario, la Santa Sede todavía no logró recuperarse.
Esta última osciló entre superávits y déficits presupuestarios constantes. Por ejemplo, durante 2009 registró una cuenta en rojo en torno a los 5 mil millones de euros, pero al año siguiente, alcanzó una abundancia próxima a los 10 mil millones. En 2011, la caída fue muy fuerte y el déficit tocó los 15 millones. En este caso, ni quisiera las donaciones que suman más de 50 millones de euros provenientes de todas las diócesis y órdenes religiosas del mundo pudieron equilibrar los desbalances financieros.
Por su parte, el gobierno de la Ciudad del Vaticano tuvo un superávit de 6.7 millones de euros en 2007, pero rápidamente registró déficits en 2008 y 2009.
En este caso, las cuentas cayeron por refacciones en torno al patrimonio artístico de la Santa Sede y el menor porcentaje de turistas a causa de la crisis financiera internacional.
Este último dato no es menor, si se tiene en cuenta que los ingresos del Museo del Vaticano lo ubica como la institución más visitada y prestigiosa del mundo.
Luego de 2009, la balanza de la Santa Sede se convirtió en positiva, con más de 20 millones de euros en saldos tanto en el 2010 como en el 2011.
Bergoglio no sólo deberá ajustar cuentas de la Santa Sede, si no también ocuparse de enderezar la imágen del Banco del Vaticano (IOR), objeto de fuertes escándalos en los últimos años.
A mediados de 2012 el Vaticano aprobó el examen de transparencia que le aplicó la comisión Moneyval del Consejo Europeo, pero el IOR y el organismo que inspecciona las finanzas del Vaticano recibieron notas no aprobatorias.
El reporte detectó importantes fallas en la administración del banco y llamó a hacer cambios. De esta manera, la justicia italiana que investigaba actividades de lavado de dinero, congeló 23 millones de euros que IOR mantenía en un banco italiano en el 2010.
Fuente: Cronista.com

