ECONOMÍA
El tope a la tasa de financiación alcanza a sólo el 30 por ciento de los titulares de tarjetas
La iniciativa de colocar un tope a la tasa de interés en el 30% que propusieron la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba) y la Asociación de Bancos Públicos y Privados de la República Argentina (Abappra) dista de tener alcance masivo. Sólo llegará a un 30% de los titulares de tarjetas de crédito del país.
La razón es que ambas entidades nuclean al 55% de los clientes con plásticos y, de ellos, un 50% a 60% financia sus saldos de tarjeta. Así se desprende de la última información del Banco Central (BCRA) y datos del sector que obtuvo El Cronista.
Sabiendo que son pocas las personas que patean hacia adelante el pago de sus saldos (apenas el 20% en este tipo de entidades), la Asociación de Bancos de Argentina (ABA) decidió ofrecer beneficios directos en las compras de alimentos.
Del universo de 17,8 millones titulares por tarjeta de crédito a septiembre pasado, Adeba reúne a unos 6,3 millones de plásticos (35%) y Abappra, 3,5 millones (20%). Un 55% del total.
Pero no todos los que tienen una tarjeta en su billetera financia sus saldos, sino la mitad. Entre un 50% y 60% de los clientes realiza el pago mínimo y financia el resto, según coincidieron dos bancos incluidos en esas asociaciones.
Así que será alrededor de un 30% de los tenedores con tarjeta del país quienes se beneficiarán con este tope.
Están incluidos los 2 millones de clientes del Banco Galicia, que pagan entre 36% y 42%, y 1,19 del Macro (40%).
A su vez, menor será el beneficio para los 1,42 millones del Banco Provincia de Buenos Aires (32%), 400.000 del Banco Nación (25%), 330.000 del Credicoop y 110.000 del Ciudad de Buenos Aires (30%), con tasas muy cercanas al nuevo tope acordado.
De todas formas, al nuevo límite sobre la tasa de interés es necesario sumar el seguro de vida que cobran las entidades -entre 0,25% y 4% anual- para alcanzar el costo financiero total, que es el verdadero precio del financiamiento.
Quedarán afuera de esta iniciativa las entidades de ABA con un número importante de clientes de tarjeta de crédito: el BBVA Frances con 1,7 millones (36,5%), el Santander con 1,4 millones (entre 33,5% y 42,58%) y el HSBC con 1,2 millones (41,1%), que seguirán rigiéndose con el máximo impuesto por el BCRA del 25% sobre la tasa promedio de los préstamos personales.
Dentro del universo de titulares de tarjeta que financia sus saldos, no todos lo hacen todos los meses ni son siempre los mismos.
Entre los asalariados, el período típico para hacer el revolving es el segundo trimestre del año -a la vuelta de las vacaciones y al inicio del ciclo escolar- y el último trimestre del año. El cobro del aguinaldo o la actualización de la escala salarial es el dinero que se usa para ponerse al día y cancelar el saldo.
De todos modos, el sistema bancario no deja que las personas financien continuamente el saldo de su tarjeta.
Las entidades juegan determinando un pago mínimo, que en los más agresivos es del 2%, pero en promedio es del 10%; un límite de deuda, habitualmente el ingreso mensual multiplicado por un valor que va de tres a cinco, y otras restricciones, como no financiar las compras en cuotas o los débitos automáticos.
“El sistema no te deja financiarte a la larga”, dijeron en una entidad incluída en la propuesta en off the record. “Porque cuando pagás el mínimo, se hace cada vez más alto hasta que llega al límite de deuda total”. Al acercarse al límite total de deuda se encienden las alarmas de morosidad dentro de los bancos. Hoy en niveles históricamente bajos, un 4% del total de la cartera.
Fuente: Cronista.com

