Firman prórroga del acuerdo automotor con Brasil por un año
En la sede de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), en Montevideo, se oficializará antes del próximo martes la prórroga por un año del acuerdo automotor con Brasil, que como uno de los puntos salientes mantiene el cupo mínimo del mercado brasileño de un 11% para los autos de fabricación nacional.
Fuentes de las terminales aseguraron que está prevista la protocolización del Pacto Automotor Común (PAC) “posiblemente ya para esta semana”, y como es obligatorio se efectúa ante la Aladi, como espacio de ratificación de los compromisos comerciales.
En tanto, Brasil podrá tener una participación en el mercado local del 44,3% como piso. Se controlará sobre la base del patentamiento que también será utilizado como base para el monitoreo mensual.
Para la Argentina, la prórroga del PAC es al menos preocupante por el déficit bilateral autopartista (el mayor junto al energético) y la falta de soluciones para la mejora de esta situación. La próxima administración deberá renegociar los términos del convenio, y Brasil asumió el compromiso de eximir a las piezas locales del pago del IPI, que grava a las manufacturas extranjeras, no sólo de extrazona.
Desde el Ejecutivo se evaluó que es muy importante que se normalice la relación con Brasil en la industria automotriz, porque va a mejorar el intercambio y fortalecer mucho el vínculo comercial mirando a otros sectores que están en problemas. Pero fuentes del Planalto señalaron que “en el corto plazo, no está en la agenda una reunión automotriz”, lo cual exhibe el escaso interés del vecino país por autorizar un ingreso argentino al Innova Auto, discutir un flex para las autopartes o controlar los bienes extrazona. Es evidente que la presidenta Dilma Rousseff no hará concesión alguna hasta la llegada del próximo gobierno.
Cabe reseñar que GM Brasil llegó a suspender las ventas a la Argentina por deuda de importaciones. La empresa atraviesa por problemas por la caída de ventas en el mercado brasileño que obligaron la semana pasada a otorgar vacaciones forzosas a todos los empleados y suspende la producción en todas las plantas. Dante Sica, director de abeceb.com, aseguró en forma reciente que “el acuerdo sólo prorroga la discusión de los grandes temas, por lo que el país pierde otro año para lograr incorporación al régimen de promoción industrial brasileño Innovar Auto”.
El ministro de Economía, Axel Kicillof, y la titular de Industria, Débora Giorgi, habían acordado hasta el 30 de junio un flex de comercio de 1,5 dólares, que será respetado, a menos que surja un escenario imprevisto. Esto significa que por cada millón de dólares que la Argentina exporta al Brasil, los brasileños podrán vender a productos por 1,5 millones de dólares.
Asimismo, ambos países establecieron iniciar negociaciones a partir de julio, con el propósito de elaborar un nuevo acuerdo que se firme el próximo año hasta el 2020.
En una reunión organizada con hermetismo, los gobiernos de Argentina y Brasil acordaron en mayo la prórroga del régimen automotriz hasta al menos el 30 de junio de 2016, como pretendía el mayor socio comercial. La postura del Planalto, adelantada por BAE Negocios, no pudo ser contrarrestada por el Gobierno ya que la crisis industrial en Brasil frena cualquier cambio en el acuerdo automotor.
De esta forma, las terminales radicadas en el país no logran morigerar la “Brasil-dependencia”, con el peligro que ello implica ya que el 60% de las ventas externas tienen ese destino. El Gobierno intentó abrir nuevos mercados para diversificar las exportaciones, pero el proceso se desenvuelve más lento de lo previsto.
Mercedes Benz justifi có los despidos
El presidente de la filial brasileña de la automotriz alemana Mercedes Benz, Philipp Schiemer, atribuyó a la política económica de la presidenta Dilma Rousseff la decisión de despedir a 500 empleados y mantener suspendidos a motros dos mil trabajadores. La terminal registró una baja de más de 40 por ciento en las ventas de camiones y fue afectada por el fin de los subsidios del gobierno para el sector automotor,lo que originó las quejas empresarias.
“El país perdió la previsibilidad con los cambios en las premisas de la política económica. Volvimos unos 20 años en el tiempo. El (opositor) PSDB (Partido de la Social Democracia Brasileña) vota contra sus creencias y el (oficialista) PT (Partido de los Trabajadores) también. ¿Alguien se va a arriesgar a invertir?”, dijo.
En una entrevista con Folha de S. Paulo, afirmó que ve al mercado brasileño con desconfianza y hace una crítica directa a la presidenta Dilma Rousseff: “No sé donde ven una crisis en el exterior. Lo que tenemos aquí es un problema casero”.
Fuente: Diario BAE

