LABORAL
Fuerte caída de la demanda de ejecutivos en diciembre
El hecho suena poco auspicioso y hasta ahora pasó casi desapercibido, pero lo cierto es que la oferta laboral para personal jerarquizado en la Argentina viene retrocediendo de manera sistemática en los últimos años, con su consiguiente correlato estadístico. Según el Índice de Demanda Ejecutiva que confecciona periódicamente el PortalRH, en el cuarto trimestre del año pasado la búsqueda de esos empleados cayó un 26% respecto del mismo período del año anterior.
Si la mira se focaliza en el mes de diciembre, el derrape resulta aún mucho más pronunciado: se demandaron 35 por ciento menos de ejecutivos que en el último mes de 2011 y el promedio de 2012 resultó un 22 por ciento menor que el de ese otro año.
Si se considera ese indicador de modo desestacionalizado, con base 100 en el año 2001, el valor actual es de sólo el 47,6 por ciento. Muy bajo respecto del período previo a la última crisis económica, aunque por encima del que se había registrado en marzo de 2009, cuando tocó un 44,6 por ciento.
Según los especialistas de PortalRH –que nuclea a una treintena de consultoras que realizan el 70 por ciento de las búsquedas laborales en el país– la menor oferta de empleo para puestos gerenciales y de alta calificación es una consecuencia directa del retroceso de la actividad en ciertos rubros productivos y de cierta incertidumbre respecto del futuro inmediato.
Aun las inversiones ejecutadas en los últimos tiempos no habilitaron vacantes en los lugares de decisión sino que propiciaron una migración de los profesionales de una compañía a la otra, sin que la primera buscara necesariamente un reemplazo. “No se ha creado empleo genuino”, sostiene Carola Wilde, vicepresidente del mencionado sitio y responsable de la consultora Rondine.
La contracara de este fenómeno es que no hay profesionales desocupados. Es cierto que el boom de ingenieros se concretó entre el 2005 y el 2007 y luego los requerimientos de esos profesionales se estabilizaron. Pero éstos tienen posibilidad de tener empleo aunque no siempre en las condiciones más satisfactorias: el personal sindicalizado mejoró sus remuneraciones proporcionalmente más que el fuera de convenio, rubro al que suelen pertenecer los jerárquicos. “Esto hace que un profesional junior gane lo mismo que un operario.”
El panorama tampoco es igual en todos los sectores. Si bien la demanda global de personal –sin discriminación de categoría o calificación– está mermando, hay rubros que tuvieron algunos repuntes, como el automotor y los electrónicos. “Las políticas oficiales de sustitución de importaciones se notó con más oferta de empleo en esos sectores”, sentencia Wilde.
Desde el otro lado, las solicitudes de bancos y servicios no se reanimaron, a pesar de los excelentes balances de las entidades financieras. Esto quizá se explique por un cambio de paradigma en la organización laboral: la instrumentación del home banking implica menos puestos de trabajo o, al menos, justifica no aumentar la grilla de bancarios.
En un capítulo aparte están los técnicos de nivel intermedio y lo profesionales de computación que siguen engrosando el renglón de “demanda laboral insatisfecha” para los empleadores, frustrados a la hora de encarar estas búsquedas por la escasez de personal calificado.
Fuente: BAE

