ECONOMÍA
Habrá $ 20.000 millones adicionales para nuevos proyectos de inversión productiva
Es por la línea de créditos que creó el Banco Central. Por su parte, el Banco Nación destina a las pymes más del 70% de su cartera de créditos para el sector privado.
En los últimos años, el Gobierno nacional avanzó decididamente en el diseño y la implementación de políticas dirigidas a dar mayor profundidad al sistema financiero y articularlo con el aparato productivo local. Con este espíritu el Banco Central ha creado la Línea de Créditos para la Inversión Productiva (LCIP), cuyo objeto principal ha sido facilitar la compra de bienes de capital bajo condiciones crediticias favorables, en términos de tasas y plazos.
El programa, que entró en vigor a mediados de 2012 y continúa vigente, establece que el 5 por ciento de los depósitos captados por las entidades financieras debe destinarse al financiamiento de empresas, a una tasa fija anual del 15,25% y por un plazo no menor a los 3 años. Dispone, además, que al menos el 50% de los fondos se canalice a pequeñas y medianas empresas, a fin de estimular su desarrollo. Para dimensionar el peso de la medida, cabe mencionar que aproximadamente el 50% del aumento que en el último año registraron los créditos dirigidos a empresas provino de los desembolsos que se hicieron bajo esta línea de financiamiento. Para el segundo semestre de 2013, se estima que habrá 20.000 millones de pesos adicionales dirigidos a financiar proyectos de inversión, sumando un total de más de 52.000 millones de pesos desde su inicio.
En igual sentido actuó la reciente reforma del mercado de capitales, con la modificación del reglamento general de las aseguradoras. A pocos meses desde su aplicación, esta política permitió destinar cerca de 10.000 millones de pesos a financiar sectores productivos estratégicos. Esos fondos, además, se sumaron a iniciativas previas como las inversiones del inciso q) del Fondo de Garantías de Sustentabilidad (FGS) y los créditos del Bicentenario.
La relevancia de orientar el crédito hacia el sistema productivo, principal objetivo de este tipo de medidas, es fundamental. Y ello debido a la tendencia que se observa entre las entidades bancarias. Concretamente, lejos de privilegiar el financiamiento estratégico a empresas, las entidades financieras tienden a orientar sus recursos a los negocios más rentables y con mayores tasas, por lo que los préstamos terminan canalizándose mayormente al consumo. Y aún dentro de créditos dirigidos a empresas, en especial en el caso de la banca privada, la mayoría se destina a financiar a las empresas más grandes, en detrimento de las pymes.
Vale agregar que la política de dotar profundidad al sistema financiero y ponerlo al servicio de la economía real requiere de mayores esfuerzos, pero no sólo de la banca privada sino también de la pública, donde se observan agudas disparidades. En el caso del Banco de la Nación Argentina, más del 70% de su cartera de créditos a empresas del sector privado se destina a financiar pymes, y menos del 30% por ciento restante a grandes firmas. El Banco de la Ciudad de Buenos Aires, por el contrario, opera con la lógica inversa. Del total colocado por este banco en 2012, más del 80% se dirigió a empresas grandes, mientras las pymes sólo accedieron a menos del 20%.
En suma, el diseño y la instrumentación de este tipo de políticas por parte del Gobierno nacional resultan de vital importancia para garantizar y apuntalar un sistema financiero sustentable y adecuado al desarrollo del tejido productivo e industrial. Sólo de este modo el sector puede aportar al fortalecimiento de las capacidades empresariales de nuestro país, a una mayor calificación de los recursos humanos y a un sistema financiero basado en una pauta distributiva crecientemente progresiva. Todos éstos, ejes de la política económica del Gobierno nacional.
Fuente: BAE

