La deuda por expensas crece y la morosidad alcanza el 19%
El aumento del costo de vida y de las expensas comienza a reflejarse en las finanzas de los consorcios. Actualmente, el 19% de las unidades funcionales en edificios mantiene deudas, lo que significa que casi dos de cada diez departamentos no paga las expensas en término.
El dato surge de un relevamiento realizado por la plataforma ConsorcioAbierto, que analiza la situación de miles de consorcios tanto en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) como en la Provincia de Buenos Aires.
Se suma además a una menor disponibilidad de ingresos por la suba de los alquileres y el creciente endeudamiento de las familias, según registró el Banco Central.
Según el informe, el nivel de morosidad es similar en ambos distritos y se trata de una tendencia que se mantuvo estable durante todo 2025.
Intereses por deuda en expensas El informe también analizó las tasas de interés aplicadas a las expensas impagas, que varían según el distrito.
En CABA, la tasa promedio fue del 4,8% mensual en enero.
En la Provincia de Buenos Aires, el promedio se ubicó en 6,1% mensual.
Estos intereses buscan desalentar el atraso en los pagos y compensar el impacto que la mora genera en las finanzas de los consorcios.
La mora en expensas sube lentamente De acuerdo con Albano Laiuppa, director de ConsorcioAbierto, durante varios años el sistema de consorcios mostró niveles de morosidad relativamente estables.
"Durante mucho tiempo vimos niveles de morosidad cercanos al 17%, que se habían vuelto relativamente estructurales dentro del sistema. Hoy ese número aparece más cerca del 19%, lo que significa que casi dos de cada diez unidades funcionales tienen deuda. No es un salto abrupto, pero sí es un cambio que conviene observar con atención", explicó.
Cómo afecta la morosidad al funcionamiento del edificio El especialista señaló que cuando aumentan los atrasos en el pago de expensas, los consorcios terminan funcionando como un mecanismo de financiamiento interno.
"Cuando la mora crece, el consorcio empieza a funcionar en la práctica como un sistema de financiamiento interno: quienes pagan en término terminan sosteniendo temporalmente el funcionamiento del edificio mientras otros regularizan su situación", señaló Laiuppa.
En ese sentido, advirtió que la morosidad no depende únicamente del contexto económico, sino también de la gestión administrativa del edificio.
"Por eso la morosidad no depende únicamente del contexto económico. También refleja cómo se gestiona el consorcio y qué herramientas existen para ordenar los pagos", concluyó.
Fuente: Diario BAE
