FINANZAS
La sequía en las ventas internacionales de bonos corporativos ya lleva 393 días
La sequía en las ventas internacionales de bonos corporativos ya lleva 393 días y se aproxima a convertirse en la más extensa en al menos una década, lo que impide a las empresas argentinas aprovechar la demanda récord que hay de títulos de deuda corporativos de mercados emergentes.
Con los inversores exigiendo a las empresas argentinas 5,89% más en términos de interés que a los tomadores de deuda promedio de los países en desarrollo, este mes las compañías locales están listas para superar el período de 409 días sin ventas que finalizó en noviembre de 2008, según muestran los datos recabados por Bloomberg y JPMorgan Chase Co.
El mes pasado, Industrias Metalúrgicas Pescarmona (Impsa) sufrió en carne propia el desdén inversor hacía los bonos de empresas argentinas al no poder colocar deuda ni siquiera con rendimientos 99% más altos que títulos comparables a nivel global. Según la vocera Carla Paira, Impsa abandonó una venta en el exterior de bonos a cinco años porque no pudo reunir suficientes compradores ofreciendo un rendimiento de 11,25%, a pesar de que el interés que ofrecía la empresa era superior a 231 de 233 pagarés con calificación similar que vencen en 2018, según Bloomberg.
“Al final del día, el riesgo de las companías se aviene al soberano y las firmas deberían pagar cupones altos no sustentables para emitir bonos en el exterior. No veo cambios en el corto plazo así como tampoco mucho camino ascendente para los bonos de la Nación”, explicó Edwin Gutierrez de Aberdeen Asset Management al ser consultado por El Cronista.
Impsa se suma a YPF y al resto de los emisores argentinos que no han podido vender deuda a nivel internacional desde mayo de 2012, después de la incautación de la participación de la española Repsol en la petrolera. Además, preocupa a los inversores el juicio del país con los holdouts, que podría derivar en una segunda cesación de pagos.
“La principal dificultad han sido los costos. Para bien o para mal, las empresas locales están sujetas a riesgo argentino y por el caso Pari Passu aumentó el costo soberano, lo que impacta en los bonos corporativos. Dado el nivel de incertidumbre, esperar tiene valor”, destacó Alejo Costa, analista en jefe de la división de Estrategia en Renta Fija de Puente. “Hubo empresas que estuvieron aprovechando la liquidez local. Muchas utilizaron la opción de dollar-linked porque para financiarse en el exterior deberían convalidar tasas de dos digitos dependiendo de la empresa”, agregó.
“Las tasas para las compañías argentinas se han mantenido muy altas, por la incertidumbre que existe con la eventual decisión de la corte de Estados Unidos sobre la deuda pública argentina con legislación Nueva York”, coincidió Alberto Bernal desde Bulltick Capital Markets.
Por otro lado, el ex secretario de Finanzas del Ministerio de Economía y actual director de Quantum Finanzas, Daniel Marx, sumó otro factor: “Las empresas argentinas no pueden colocar deuda en los mercados internacionales por el riesgo país. Los inversores están temerosos por las restricciones cambiarias, no tanto por las impuestas en el presente, sino por la posibilidad de que en el futuro puedan afectar los pagos”.
En este mismo sentido se pronunció el economista senior para América latina de Goldman Sachs Group, Alberto Ramos al ser consultado por El Cronista. “Tiene que ver con el entorno macro muy complicado en el que operan las empresas argentinas que se contaminan con el riesgo país. Dados los controles de capitales que hay no es fácil para las firmas realizar los servicios de deuda, tienen algún grado de riesgo”, remarcó.
“El mercado está, en líneas generales, cerrado a los títulos de deuda societaria de Argentina”, dijo Joe Bormann, director de administración de Fitch. “El Gobierno se convirtió en el microadministrador del ambiente macroeconómico, y ese no es un lugar donde los inversores estén ansiosos de llevar el dinero”.
Fuente: Cronista.com

