INDUSTRIA
Marroquineros promueven un nuevo esquema impositivo para apuntalar la industria
La industria marroquinera espera avanzar con el gobierno en el diseño en un nuevo esquema impositivo o de cupos que incentive la industrialización del cuero y la exportación de productos manufacturados, en detrimento de los commodities semiterminados.
El proyecto que trabaja la Cámara Industrial de las Manufacturas del Cuero y Afines (CIMA) y el Ministerio de Industria que conduce Débora Giorgi, busca incrementar la participación de los cueros con valor agregado del total de los 12 millones de cueros anuales que salen de los frigoríficos, y que en la actualidad alcanza apenas al 15 por ciento.
Daniel Donikián, presidente de CIMA, manifestó que la idea es tener "un 2013 con más cuero disponible para exportar productos manufacturados con alto valor agregado”, a través de un conjunto de medidas propuestas que permitan contar con más materia prima al marroquinero local, sin perjudicar el mercado de exportación de cueros semiterminados.
"Sabemos que no podemos manufacturar el 100% de los cueros, tampoco queremos dañar el negocio del resto de las curtiembres, pero sí buscar alguna forma de administrar esa exportación", explicó Donikián.
"Si hay un sector que exporta el 85% de la faena sin agregado de valor que podamos pasar de una forma administrada al 20 y al 25 por ciento", agregó.
Las formas en estudio para poder avanzar en este modelo administrado son "un cupo de exportación que sea dinámico y pueda ser monitoreado desde un instituto de cadena de valor mixto y que vaya aumentando los márgenes de acuerdo aumenten las capacidades de las empresas".
Otra alternativa propuesta es determinar "una nueva escala de derechos y reintegros" que revise la ecuación de los últimos años que promovió la exportación de cueros semiterminados por sobre los de mayor elaboración y los productos de marroquinería.
En la actualidad, el cuero en estado semiterminado tiene un 2,5 por ciento de reintegro y un 5 por ciento de derecho de exportación, lo mismo que los cueros terminados, mientras que los acabados en funda de tapicería el reintegro es del 3,5 por ciento y el resto de las manufacturas de marroquinería, ropa y calzado.
"Hasta 2005 -explica Donikián- la funda de tapicería también tenía 6 por ciento de reintegro que es lo máximo para cualquier posición arancelaria, el terminado un 2,5 y el semiterminado un 1. Lo que buscamos es rearmar la ecuación y recuperar con más intensidad los puestos de trabajo perdidos durante los 90".
En el caso puntual del cuero conocido como descarne -un producto semiterminado en las curtiembres- que está muy de moda en el mundo y en la Argentina y que en los últimos años aumentó un 50 por ciento su valor en dólares, por lo que los marroquineros locales sólo pueden acceder a este producto a precios internacionales o de descarte de exportación.
"La mejor conclusión de los estudios realizados es que tenga un derecho mayor y hasta una retención móvil, lo que permitiría hacer crecer muy rápidamente las manufacturas locales para abastecer el mercado local y el de exportación con productos de moda, diseño y calidad a buen precio, en particular para los mercados de la región", insistió Donikián.
Los fabricantes están convencidos que "con calidad, diseño y valor agregado se puede compensar el aumento del valor de la mano de obra registrado en los últimos años, lo que demandará de las empresas invertir en innovación, tecnología y volúmenes de producción", enfatizó el directivo.
La marroquinería es el rubro de menor tecnología, comparado con los de indumentaria y calzado, pero tiene posibilidades de agregar automatización y robóticas en algunos procesos productivos, además de la capacitación de los operarios a través de la nueva Escuela Cima que dicta cursos desde el año pasado.
Este crecimiento, explican los productores, sería alcanzado con velocidad si se lograra separar el costo de la materia prima de los costos de los mercados internacionales.
Desde la cámara de marroquineros también se resalta que además del problema de dificultades y costos de obtener la materia prima, absorbida por el mercado exportador, se suman los problemas de competitividad propios del sector.
La cantidad de empleados que genera hoy el sector es de 12.000 puestos de trabajo, lo que incluye operarios, vendedores, emprendedores, cooperativas y puestos administrativos, sin contar el empleo indirecto. En el 2003 existían 8.000 puestos de trabajo, lo que significó un incremento del 50 por ciento.
El sector factura 2.500 millones de pesos anuales en venta mayorista, sin contar datos de empresas unipersonales y micro-emprendimientos que se estima creció fuertemente en los últimos años y que son potenciales pymes.
El mercado total actual está compuesto de 65 millones de unidades, de las cuales la fabricación nacional, en términos de unidades, representa hoy el 30 por ciento.
Las empresas del sector son 600, casi en su totalidad pymes, y los grandes productores son 6 empresas internacionales. En contraste, en el 2000 las firmas totalizaban 220, por lo que el sector creció en un 400% en términos de cantidad de empresas.
En el 2011 se exportaron U$S 36,8 millones de dólares que correspondieron a 11,8 millones de artículos; mientras que, en los primeros 10 meses del 2012 se exportaron 32 millones de dólares, que corresponden a 7,3 millones de artículos.
En cuanto a las importaciones, en 2011 se importaron 45 millones de unidades que representaron 166 millones de dólares, y de enero a octubre de este período las compras del exterior fueron de 28 millones de unidades, lo que representa 107 millones de dólares.
Desde Cima destacaron un viejo problema del sector vinculado a la exportación de cueros semiterminados, que son terminados en el exterior, transformados en productos con mayor valor agregado y posteriormente exportados a la Argentina.
Fuente: Télam

