Para la Fundación Mediterránea, las metas de inflación son audaces pero factibles
En el análisis del economista jefe de la Fundación Mediterránea, Jorge Vasconcelos, las metas de inflación para 2017 adoptadas por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) son un "objetivo que luce audaz", pero "puede ser factible".
"Es fácil escribir acerca de las razones por las que la apuesta del BCRA puede salir mal", pero "lo interesante es que también hay motivos por los que la meta de (inflación para) 2017 puede ser factible. Es un escenario que necesita ser contemplado", especificó el economista de la Fundación Mediterránea, Jorge Vasconcelos en el informe semanal de la entidad.
El economista se refiere a la "meta de inflación para el año próximo cuyo límite superior es 17% anual", con un piso de 12%.
"Con la historia de la argentina, este objetivo luce audaz, ya que existe una fuerte inercia por mecanismos indexatorios y negociaciones salariales en la que los gremios miran al pasado. Al tratarse, además, de un año electoral, el Banco Central podría enfrentar múltiples resistencias en el seno del propio gobierno si tuviera que subir las tasas de interés en algún momento, para sofocar un eventual rebrote de los precios", analizó Vasconcelos.
"Hay quienes, aún confiando en el esquema de metas, consideran que éste no es el momento" para aplicarlas.
Afirma que quienes piensan de este modo, "subrayan que el ritmo de desinflación propuesto es demasiado ambicioso, apoyándose en la experiencia de Chile que, en los años 90, tardó cuatro años en perforar el umbral del 10 % anual, partiendo de una inflación superior al 25 %, y ocho (años) en ubicarse en torno al 5 % anual".
"¿Porque la Argentina podría ir más rápido que Chile si, además, aquí (en Argentina) el punto de partida es menos favorable, por la elevada inflación reprimida que heredó el actual gobierno?", se pregunta Vasconcelos.
El analista de la Fundación Mediterránea, afirma que "una forma de calibrar mejor el desafío es constatar que el descenso propuesto no es tan abismal si se parte del andarivel actual de la inflación, un guarismo en torno al 1,5% mensual (núcleo) que podría extenderse hasta fin de año. Ese número, anualizado, proyecta 19,6% de inflación".
"Visto así, el (objetivo de) 17% hacia fin de 2017 ya no luce tan inalcanzable", reflexiona el economista jefe de la Fundación Mediterránea.
"Además -añade-, cuando Chile bajó la inflación, el esquema de metas se encontraba en "modo experimental" mientras que ahora el régimen es mucho más conocido".
"Con credibilidad, el Banco Central no debería necesitar endurecer demasiado su política monetaria para coordinar las expectativas en función de un determinado objetivo", reflexiona, y de inmediato recuerda que, en el caso de Chile, "el contexto internacional era distinto. La inflación mundial a principios de los ’90 se situaba en torno al 9% anual y ahora se ubica en un andarivel inferior al 3%".
"La inflación de Estados Unidos, que era del 3 % anual, ahora está a la mitad. En este escenario global, virtualmente deflacionario, debería ser más fácil, y no más difícil, estabilizar la economía", deduce el especialista.
Luego admite que "es cierto que el tamaño del déficit fiscal de nuestro país genera dudas", pero enfatiza que "el financiamiento de ese desequilibrio, en base a emisión monetaria, se está achicando de 2,2% del PBI en 2016 a 1,5% previsto para 2017".
¿Esa meta, puede no cumplirse?, se interroga nuevamente.
"Habría que pensar en un cambio abrupto en las condiciones internacionales y asignarle probabilidades", razona luego.
Sin embargo, plantea luego que "la política fiscal podría complicar el aterrizaje de la inflación por otra vía. Por su carácter expansivo, ¿existe el riesgo de un exceso de demanda?".
"No es algo que pueda pensarse para 2017", responde de inmediato y aclara que "por el lado de la oferta, una tasa de desempleo superior al 9 % permite suponer que existe capacidad ociosa para abastecer un consumo más activo".
También analiza que "aunque el presidente (Mauricio Macri) mantenga el compromiso de respetar la autonomía del Banco Central, la pregunta es si la autoridad monetaria podría sostener una "guerra de tasas" para disciplinar al mercado en caso de una escapada de la inflación".
"¿Habría un desborde insustentable del stocks de Lebacs?", se interroga nuevamente y deduce que esta hipótesis, "tampoco parece posible ya que, en el escenario base para 2017, el BCRA prevé que el stock de Lebacs, que actualmente se ubica en torno al 90% de la base monetaria" se reduzca "a un 77 % a fin del año próximo".
Fuente: Télam

