Preocupa a empresas una apertura de importaciones

Los empresarios empezarán a posicionarse esta semana sobre el tema que más inquieta al sector industrial de cara al recambio presidencial: las importaciones. Mientras algunos apoyarán abiertamente al candidato del Frente Para la Victoria (FPV), Daniel Scioli, algunas cámaras y la UIA tratarán de acercarles sus preocupaciones a ambos postulantes a la Rosada para pedirles que, después de la caída de las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI), a fines de diciembre, no haya una apertura comercial completa y se proteja a algunos sectores de la actividad fabril. Entre los industriales existe una fuerte expectativas por los cambios obligados en el control de las importaciones. “Si se terminan las DJAIs, se deberá encontrar una nueva herramienta porque los países más industrializados que reclaman el fin de los controles de la importación son los más proteccionistas. Existen tantas trabas para ingresar a un país de Europa con un producto argentino que no hay forma de competir en algunos rubros”, enfatizó a BAE Negocios una de las autoridades de la UIA.

Sucede que los dueños de fábricas argentinas saben que el control de las importaciones les generó complicaciones administrativas y retrasos en la línea de producción ante los engorrosos trámites burocráticos que generaron las Declaraciones Juradas pero saben que las barreras comerciales de la Secretaría de Comercio les permitieron sortear el frente externo comercial en depresión y cuidar el mercado interno. Un informe interno de la central fabril que los dos candidatos presidenciales tienen en su poder señaló que existe “un mundo cada vez más sofisticado en materia de administración de comercio”, y destacó que “las barreras no arancelarias están en un nivel 10 veces superior a los aranceles”.

La UIA reclamó como política de Estado a mediano plazo, en el plano de la inserción internacional la aplicación de un “monitoreo de competencia desleal y administración de comercio sofisticada”; una “política comercial externa que potencie producción y empleo”; y la necesidad de “firmar tratados internacionales considerando el objetivo estratégico de desarrollar la producción local”. Desde el segundo trimestre el Gobierno empezó a autorizar más compras al exterior, como parte de la negociación con los privados para que no se desprendan de parte de su plantilla, lo cual se vio reflejado en la caída del superávit comercial de los últimos meses.

No obstante, en las últimas semanas la situación empezó a tomar otro color. En primer lugar, por la baja en el acceso a importaciones que pueden hacer sin pedir permiso las empresas por día, que bajó de u$s 150.000 a 75.000 dólares, medida que fue sufrida principalmente por los sectores de servicios. Pero también la Secretaría de Comercio suspendió en los últimos días algunas reuniones pactadas con compañías de bienes de consumo masivo, que querían negociar las compras para los últimos meses del 2015.

En las decisiones empresariales juegan dos factores determinantes. Por un lado, la fuerte presión al tipo de cambio que se empezó a vivir en el segundo semestre. En este sentido tuvieron una repercusión importante en todo el sector privado las palabras del líder de Cambiemos, Mauricio Macri, de que debería haber un dólar unificado, algo que comparten los asesores de Scioli pero que sostienen que la aplicación para que eso pase debería ser muy gradual. Es que, de haber un tipo de cambio unificado, el dólar que miran los importadores subiría y estaría más cerca del tarjeta o incluso del contado con liquidación, según consideran los economistas de los directorios de las compañías.

Fuente: Despachantes Argentinos