COMERCIO
Sectores industriales apuntan contra los formadores de precios
Pese a que el viernes último dominó la agenda con el acuerdo que sellaron los protagonistas de la cadena de valor alimenticia, la formación de precios es también una preocupación constante para otros sectores de la producción, entre los que figuran los "sensibles", denominados así por su dificultad para sostener la competitividad frente a determinados flujos mercantiles extranjeros.
Al calor del consenso con supermercados y fabricantes de alimentos y de productos de higiene personal, esos sectores –y los pequeños y medianos en general– consideran que el principal desafío del nuevo gabinete económico será "actuar contra los mercados concentrados" que definen los precios de las materias primas y contra la llegada de productos terminados que minan la creación de empleo en el país, según coincidieron siete dirigentes privados en diálogo con Tiempo Argentino.
El titular de la Confederación General Económica de la Argentina (CGERA), Marcelo Fernández, aseguró que "la preocupación central de nuestras industrias son los precios" y apuntó al sector del cuero como referencia. El dirigente defendió el comercio administrado pero con ajustes para dar "previsibilidad" a la actividad: "Tendría que facilitar la llegada de materias primas e insumos para la fabricación, así como defendernos de los productos terminados", dijo Fernández. El gobierno, agregó, "tiene que estar con nosotros para que no nos compliquen con el alza de precios".
Una herramienta central de la gestión de Guillermo Moreno en Comercio Interior fueron las declaraciones juradas de importación (DJAI). Hoy, para la CGERA, ese es uno de los instrumentos que demandan "sintonía fina", especialmente en relación con los tiempos de aprobación.
El reciente pacto de precios de primera necesidad es una referencia para estos sectores, que toman ese acuerdo como una política integral para actuar al mismo tiempo contra distintas asignaturas que confluyen en el mentadísimo tema de la competitividad de las empresas. "Esperamos que la iniciativa sea exitosa. Tener controlados los precios es central para discutir paritarias viables", definió el jefe de CGERA.
Los fabricantes de manufacturas de cuero tuvieron un año con vaivenes en la materia, según el presidente de la cámara sectorial CIMA, Daniel Donikian. Las DJAI, consignó el empresario, "nos ayudaron y nos afectaron en proporciones similares". El empresario apuntó que se habilitó desde Comercio Interior la importación de cantidades mayores a las que se importaban en 2012, lo que afectó a los fabricantes locales que, además sufrieron aumentos de las materias primas, denunció.
Desde el mismo sector, el empresario Raúl Zylbersztein evaluó que en 2013 "la rentabilidad pegó mucho sobre todo en los sectores de mano de obra intensiva". La marroquinería, dijo, "tuvo problemas con insumos, con pigmentos y otros productos". Según Zylberstein, en Comercio Interior "el espíritu hoy es otro, tenemos que fomentar las cadenas de valor y las cámaras queremos intervenir".
Por su parte, Eduardo Kozak, presidente de la Cámara de Indumentaria para Bebés y Niños (Caibyn), rescató que los números de la industria se mantuvieron en los márgenes previstos. De cara al futuro, el empresario analizó que "la política industrial que nos interesa es que entren insumos pero no productos terminados que no permiten generar valor agregado en el país", si bien, a diferencia de sus pares presentes en la charla, afirmó que en su sector Comercio Interior privilegió la entrada de insumos y bajó la importación de ropa terminada.
En el sector metalúrgico, el gerente de Fametal Aceros y miembro de CGERA, Augusto Santucho, señaló "problemas de competitividad frente a los chinos", aunque dijo que la facturación del año "superó las expectativas en volumen, en pesos y en dólares".
Para Marcelo Girard, titular de la Cámara de Fabricantes de Tintas Gráficas, el balance da positivo gracias a un acuerdo que sellaron importadores y fabricantes de tintas por mediación de Moreno. En virtud al pacto "conseguimos los permisos de importación de materia prima para producir, se paró la tinta importada y los fabricantes nacionales abastecieron", resumió Girard.
Tipo de cambio, costos y salarios
Al profundizar la mirada sobre la competitividad, los dirigentes de CGERA coinciden en el rechazo a posibles modificaciones al tipo de cambio pero reclaman mesas de discusión con todos los actores de las cadenas de valor.
Zylberstein expresó que "para nosotros las mesas de diálogo son paritarias de otros costos. Es decir, yo me sentaba con el sindicato a discutir salario pero no podía sentarme con el banco a discutir tasas ni con los proveedores a negociar el precio de todo el año", comparó.
El salario, agregó, "no es la variable de ajuste" cuando "en todos los sectores tenemos siempre un monopolio que nos marca los precios". En esa línea, el dirigente planteó que "si nosotros pudiésemos desmonopolizar con una ley como pasó con los medios, todos tendríamos más espacio para crecer".
Fuente: Tiempo Argentino

