ECONOMÍA
Según la UCA, la Asignación Universal tiene un importante impacto positivo
El impacto económico y social de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y otros programas similares en las familias más vulnerables de la Argentina es tan directo que no sólo incide en los indicadores de pobreza e indigencia en modo considerable, sino que representa en casos la duplicación de los ingresos y la garantía alimentaria y educativa para miles de chicos en todo el territorio. Un estudio del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) confirma que pese a los movimientos de la economía local y las crisis internacionales “el porcentaje de hogares en situación de indigencia no sólo no habría experimentado cambios sino que incluso habría continuado disminuyendo”, gracias a programas que “han demostrado tener una fuerte impacto distributivo sobre los sectores vulnerables en situación de pobreza extrema”.
En el documento "Estimación del impacto de la AUH y las pensiones para madres con siete hijos sobre los ingresos familiares, la indigencia y la pobreza urbana en la Argentina del Bicentenario", al que este diario accedió en forma exclusiva, los investigadores Agustín Salvia, Bianca Musante y Alejandro Mendoza Jaramillo analizan el papel desempeñado por esos programas asistenciales durante el período 2010-2012, y en particular, los dirigidos a hogares con niños y adolescentes menores de 18 años, como la Asignación Universal por Hijo (AUH) y las pensiones no contributivas a Madres con Siete Hijos (M7H).
El trabajo se ubica desde una perspectiva no muy favorable sobre el momento económico actual, en el que menciona la “retracción” de la actividad y la demanda de empleo, escenario que, dice, “habría generado un estancamiento en la creación de empleos formales, un aumento de la subocupación y el desempleo, y una caída de los ingresos reales, produciendo todo ello una retracción en las capacidades de consumo y un aumento de los hogares y de la población bajo la línea de pobreza”.
Sin embargo, la realidad relevada por los académicos en esos sectores arrojó datos auspiciosos. “Tanto la indigencia como la pobreza a pesar de que aumentaron con respecto a 2011 están mucho más abajo que en 2009 y 2010, a pesar de la crisis (internacional), justamente gracias a programas de transferencia de ingresos y a su actualización anual la crisis se resiente muy poco en hogares más pobres”, comentó a este diario Salvia, sociólogo coordinador del observatorio e Investigador del Conicet y UBA.
El documento da cuenta del crecimiento distributivo de la AUH, cuyo monto actual es de 460 pesos y cuyo alcance fue ampliándose desde su creación, en 2009. “La distribución de los hogares beneficiarios de AUH según estrato socioeconómico de pertenencia del hogar presenta diferencias a lo largo de los años en estudio”, advierte. “De los perceptores de estos programas sociales en 2010, el 77,6% eran de los estratos del 50% inferior de la escala socioeconómica (50,2% muy bajo y 27,4% del bajo) mientras que el 22,4% restante corresponde a los estratos medio (17,6%) y medio-alto (sólo el 4,9%). En los años siguientes la distribución de los hogares con ingresos por AUH subió, pues en 2011 el 50% inferior de la escala social concentró el 79% (46,5% al estrato muy bajo y 32,5% al bajo), y en 2012 el 78,7% (42,8% muy bajo y 35,9% bajo) y sólo 4,1% del estrato medio alto”. En cuanto a la población infantil, el estudio observa “una dinámica similar, en tanto que el 50% inferior concentró a 68,6% de los mismos en 2010 (33,4% muy bajo y 35,2% bajo), y ascendió a 70,7% en 2011 (39,3% y 31,4%) y a 71,3% en 2012 (42,2% y 29 por ciento)” “Lo importante del estudio es que muestra cómo la AUH tiene un importante impacto para proteger de la indigencia a los sectores más vulnerables. La indigencia podría más que duplicarse si no estuviese hoy la AUH, y el presupuesto de las familias se vería fuertemente agravado”, afirmó Salvia.
Ese impacto positivo se refleja en términos concretos en el aumento de lo que se denomina “seguridad alimentaria” y en la consolidación del ritmo escolar de niños y en mayor medida, adolescentes. Acerca del efecto de la asignación y las pensiones no contributivas sobre esta realidad en hogares con niños y adolescentes menores de 18 años, el trabajo de la UCA observa “un constante incremento de la participación de hogares con seguridad alimentaria que reciben AUH, pasan de 18,4% en 2010 a 21,3% en 2012, lo que equivale a un incremento de 2,9 puntos porcentuales, con una variación del 15,8% entre los años de estudio. De forma paralela, descienden el grupo de hogares en situación de seguridad alimentaria que no reciben estas transferencias de ingresos (1,2 pp.. a lo largo del periodo de análisis). De manera análoga, se reduce el porcentaje de hogares con inseguridad alimentaria tanto que no reciben (0,6 pp.. entre 2010-2012) como los que se encuentran integrados a estos programas sociales (1,1 pp.. en el mismo período de tiempo)”, dice el trabajo.
No obstante, Salvia aclaró que “el aumento de la seguridad alimentaria fue menos dinámico que lo que significó el ingreso. Mejoró el ingreso, pero la seguridad alimentaria no lo hizo en la misma proporción. Es que no solo depende de la capacidad económica sino de una educación y una planificación de la familia. No necesariamente el dinero de la AUH se vuelca en alimentos y no necesariamente las familias saben manejar ese dinero en función de mejorar la dieta. Haría falta campañas para incentivar a una mejor utilización en una dieta adecuada para mejorar la seguridad del hogar”, dijo el sociólogo. De igual forma, Salvia advirtió que el programa demuestra su capacidad de cumplir “una función de protección o asistencia social”, sin embargo “es insuficiente para sacar a la gente de la pobreza, porque no significa que el hogar beneficiario ha logrado una plena inserción”, dijo.
En el aspecto educativo, el documento refleja que “gracias a la asignación volvieron a la escuela los alumnos secundarios que la habían abandonado, o se estimuló a que permanecieran en ella, a pesar de repetir el año. Es un efecto positivo que movió dos o tres puntos favorablemente”. Este fenómeno se dio con menor incidencia en la primaria, ya que en esa fase educativa “hay una cobertura casi completa. No se puede decir que más chicos van a la escuela, porque no había muchos que no iban. Sí logró que los que habían abandonado la primaria volvieran, no incidió porcentualmente en un nivel considerable, pero es un avance cualitativo”, explicó Salvia.
Fuente: Tiempo Argentino

