INTERNACIONAL
Siria prohíbe el uso de dólares
Si alguien todavía tiene dudas de que la Argentina ha sido (y esperemos que algún día deje de serlo) un territorio ideal para realizar experimentos de laboratorio económico y financiero, basta con recordar algunos de sus ensayos históricos: corralito, pesificación asimétrica, “tablita” cambiaria, emisión de patacones y de otras cuasimonedas, planes de ajuste recetados por el FMI y, últimamente, el cepo cambiario, que sirvió para frenar la fuga de dólares y atemperar la caída en las reservas internacionales del Banco Central, pero que también tuvo su fuerte impacto sobre la actividad económica.
Muchos de estos experimentos financieros exitosos (porque sigue habiendo rastros de vida en la Argentina) fueron exportados a otros países, como el corralito bancario de Chipre de marzo de este año, o el reciente anuncio del gobierno sirio de que comenzaba a aplicar un cepo cambiario a las transacciones realizadas en el país.
El domingo pasado, el presidente Bachar Al Assad promulgó un decreto que prohibe el uso de divisas para cualquier tipo de operación en territorio sirio. “La libra siria es la única moneda autorizada en la vida cotidiana y los negocios, por lo que está prohibido realizar pagos, reembolsos, transacciones y operaciones comerciales en divisas extranjeras o en metales preciosos”, afirma el decreto.
Si todavía estuvieran en el Gobierno Nacional los Menem, Yoma, Al Kassar, Al Ibrahim y demás funcionarios de origen sirio, se podría especular con el nivel de asesoramiento que le habría brindado nuestro país al gobierno de Al Assad en el diseño e implementación de este cepo que recuerda, en varios aspectos, al que existe desde hace dos años en la Argentina. Pero como las principales figuras del actual Gobierno tienen un origen muy distinto (no parece que el Secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno, férreo defensor del cepo, tenga ni siquiera una gota de sangre alauita), habrá que confiar en que el gobierno sirio se inspiró en la experiencia local.
Por supuesto, la versión árabe de esta medida contiene algunos ingredientes que no existen en nuestro país, así que nadie se sorprenda si más adelante no es usado a su vez como fuente de inspiración para una versión 2.0 nacional. Quienes incumplan el decreto presidencial sirio y se atrevan a seguir realizando transacciones en dólares o euros, en caso de ser sorprendidos corren el riesgo de ir a la cárcel (entre seis meses y tres años, según el monto transado) y de pagar una multa equivalente al doble de lo incautado. Si la suma supera los u$s 5.000, el castigo pasa a ser una condena en prisión que incluye trabajos forzados, con una duración de tres a diez años.
Esta medida se decidió tomar en una situación económica muy complicada para el actual gobierno de Al Assad, que enfrenta desde hace dos años una guerra civil en su territorio, con amplias zonas controladas por el Ejército Libre Sirio, el cual busca derrocar al actual régimen y llamar a elecciones libres. La guerra provocó que la inflación se disparara en 2012 hasta el 37% (en 2011 era de tan sólo un 4,8%) y que ante la pérdida de valor de la libra siria, todos en el país pasaran a utilizar al dólar y al euro para sus transacciones corrientes.
De un tipo de cambio con un dólar equivalente a 47 libras en marzo de 2011 (cuando se inició el conflicto), hoy se ubica en las 200 libras por dólar, pero llegó a tocar las 300 libras por dólar hace un mes atrás. Si bien las subas son superiores en Siria, sí recuerdan al proceso que vivió el peso argentino en estos dos últimos años: de unos 4 pesos por dólar se pasó a 8,50 en la cotización del paralelo o blue, con un pico de 10 pesos en mayo de 2013. En ambos casos, las presiones del gobierno sirvieron para amortiguar la demanda de moneda extranjera, aunque de manera transitoria.
En poder de los rebeldes
Sin embargo, en el cepo anunciado por el gobierno sirio también pesa que parte del territorio se encuentre bajo el control de los rebeldes, y muy principalmente una importante área de la región petrolífera siria, ubicada en el noreste del país. Este hecho impulsó aún más la tasa de inflación, al encarecerse el precio de los combustibles. En un lapso breve de tiempo, el litro de nafta pasó de costar 15 a 130 libras. Y como el precio de los alimentos depende del de los combustibles (por el flete para transportarlos), el costo de la vida se disparó y por eso se generó este círculo vicioso en el que la inflación afectó al valor de la moneda siria.
Encima, el otro problema que acarrea el dominio rebelde en parte de Siria es que en las regiones donde se asienta este gobierno paralelo, la gente deja de utilizar la libra para las transacciones corrientes. “Cuando los rebeldes toman el control de una zona, el dólar ocupa el lugar de la libra siria”, sostuvo Jihad Yaziqi, director de la revista The Syria Report. Esto complicó de manera significativa la política monetaria del gobierno y lo forzó a decretar el cepo para evitar que una crisis acabara con él.
De todas formas, siempre existe alguna forma de sortear los controles y las restricciones, algo que los argentinos conocen muy bien, como afirmó recientemente el presidente uruguayo José Mujica: “Los gobiernos argentinos siempre están inventando mecanismos para que no se les vayan los dólares, pero los argentinos son unos cracks en eso. Son capaces de eludir al Papa, a las Naciones Unidas, al gobierno argentino y a nosotros mismos”. Es probable que los sirios, atrapados en una feroz guerra civil, sean incluso más creativos que los argentinos para seguir escapando del cepo cambiario cada día.
Fuente: Cronista.com

