“Cuantas más mujeres participen en las cooperativas y en sus lugares de decisión, mayores serán los instrumentos para construir una sociedad más igualitaria”

En el marco de la economía de subsistencia, redes solidarias productivas y emprendimientos de desarrollo locales, numerosas cooperativas han surgido y seguirán naciendo de la mano de la activa participación de las mujeres.

Sin embargo, dicha participación no se ha visto reflejada en la composición de los Consejos de Administración de las cooperativas, el máximo órgano encargado de la toma de decisiones.

Por ello, la diputada nacional por el ARI y miembro de la Comisión de Asuntos Cooperativos, Mutuales y Organizaciones No Gubernamentales, Susana García, presentó un proyecto para reformar la Ley N° 20.337 (Ley de Cooperativas) con el objetivo de que los Consejos de Administración reflejen la composición de género de sus asociados/as.

Tras la sanción en Diputados, el proyecto fue girado a Senadores para su tratamiento. De aprobarse, el artículo 63 de dicha ley incorporaría la siguiente cláusula: “En las cooperativas que tengan como asociadas a personas de ambos sexos, el Consejo de Administración estará integrado por hombres y mujeres en forma proporcional al número de asociados y asociadas”.

En una entrevista exclusiva con Aplicación Tributaria S. A., la diputada García habla acerca del proyecto y de los fundamentos que la llevaron a impulsar dicha reforma.

¿Por qué es necesario asegurar la participación equitativa de los géneros?

Si partimos de la certeza de que el movimiento cooperativo se sustenta en base a los valores de: autoayuda, autorresponsabilidad, democracia, igualdad, equidad y solidaridad, no quedan dudas de que es absolutamente necesaria la participación activa de las mujeres en los órganos de representación.

¿Considera que el aumento de los cupos femeninos asegura una mayor representatividad de género?

Hay una frase –no recuerdo de quién es– que dice: “Cuando una mujer hace política, cambia la mujer. Cuando muchas mujeres hacen política la que cambia es la política”. Bueno, creo que si para algo sirvió el Proyecto de Ley presentado es para que las mujeres que integran cooperativas sean más escuchadas, para que participen más mujeres y para que el movimiento cooperativo sea más cooperativo. Cuantas más mujeres participen en las cooperativas y en sus lugares de decisión, mayores serán los instrumentos para construir una sociedad más igualitaria.

¿Cuál es el objetivo del proyecto?

Asegurar, a partir de la ley, la igualdad real de oportunidades y de trato, y el pleno goce y ejercicio de los derechos de las mujeres en la vida y toma de decisiones de las cooperativas. Por un lado, el proyecto intenta establecer una participación plural de hombres y mujeres en la vida de las cooperativas y que la misma se vea reflejada en los órganos de administración, y, por el otro, brindar una posibilidad real para facilitar la remoción de los obstáculos culturales, habilitando la participación de las mujeres en los Consejos de Administración para que, en igualdad de condiciones con los hombres, contribuyan a la democratización de las relaciones económicas y sociales.

¿Cómo se lograrían estos objetivos?

Estableciendo un piso de representación en los órganos de administración para mujeres y hombres, que sea equitativo y proporcional a la composición numérica de ambos géneros, es decir, que integren el Consejo de Administración de las cooperativas hombres y mujeres en forma proporcional a la cantidad de asociados y asociadas que tenga la entidad.

¿Por qué surgió la necesidad de reformar la ley?

Todo surgió a partir de una experiencia personal. En distintas oportunidades recorrí distintos pueblos de mi provincia (Santa Fe), y pude comprobar que, a pesar de que las mujeres habían sido parte del proceso fundacional de muchas de las cooperativas radicadas en la provincia, cuando les preguntaba si ellas formaban parte del Consejo de Administración, en general, me contestaban que no, pero la respuesta no estaba cargada de sentimientos de injusticia, sino que estaba culturalmente naturalizada la no presencia de la mujer en los órganos de decisión.

¿Cuál fue la actitud de sus colegas varones al momento de tratar el proyecto?

Cuando lo presentamos (en 2004), el tratamiento del proyecto generaba una resistencia silenciosa porque no era “políticamente correcto” hacerlo público. Para justificar su inacción, los hombres manifestaban miedo de la falta de interés de las mujeres en participar de la vida de las cooperativas. A mí, en cambio, lo que me daba terror era la posición patriarcal y hasta discriminatoria de quienes tenían miedo.

¿De qué manera se implementará la proporcionalidad genérica?

Construir la fórmula más equitativa de representación no es simple, porque hay cooperativas sólo compuesta por hombres o sólo por mujeres. Por lo tanto creímos convenientes establecer una fórmula de mínima que reflejase la proporción numérica de la participación de ambos sexos como asociados/as.

¿Cuál fue el rol de las mujeres en la formación de los movimientos cooperativos?

Tanto mujeres como hombres han trabajando en el día a día contra las reglas del capitalismo salvaje, por lo que la igualdad de participación debería verse reflejada en la en la composición de los consejos de administración.

¿Cuál es la situación actual de las mujeres en relación a la ocupación de cargo en el Consejo de Administración?

Es similar a la situación de las mujeres en la ocupación de cargos o lugares de decisión o poder en el contexto social donde se desarrollan las cooperativas, porque responde a un mandato socio-cultural; pero todos sabemos que las leyes de cupo abren el juego a la participación y, poco a poco, van generando cambios en lo socio-cultural.