Impulsan la baja de los impuestos relacionados con el consumo

La economía está mostrando desde hace tiempo indudables signos de mejoramiento: el superávit fiscal y comercial, la baja del desempleo y la reactivación productiva, son sólo algunos de los aspectos más destacables. Sin embargo, desde distintos sectores, sostienen que el Gobierno tiene aún una asignatura pendiente muy importante: la distribución equitativa de las riquezas.

En una entrevista con Aplicación Tributaria S.A., el Director del Área de Proyectos Estratégicos de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (F.C.E. U.B.A.) y director del Plan Fénix, Abraham Gak consideró que la baja de los impuestos relacionados con el consumo contribuiría a solucionar ese reparto inequitativo.

¿Qué opina de la situación económica actual?

Soy optimista por naturaleza, creo que podríamos decir que la economía se ha recuperado casi completamente de la crisis de 2001. Incluso estamos inmersos en un proceso de industrialización y de gran rentabilidad agropecuaria a partir de la cual el campo acrecentó considerablemente su producción. Reapareció el Estado como un operador económico importante no sólo en la mediación sino en la promoción de productos nacionales, y se limitaron fuertemente las importaciones.

¿Qué falta para que la economía nacional alcance su estado óptimo?

La gran asignatura pendiente de este gobierno es la distribución de las riquezas. Si bien los sectores asalariados formales fueron recuperando su capacidad de compra originaria, todavía no tienen su participación en el crecimiento del Producto Bruto Interno en proporciones aceptables para lo que fue la Argentina.

¿Cómo se soluciona esta cuestión?

La primera solución es que haya una situación de pleno empleo formal que permita que las renegociaciones salariales tengan otras características. También tendríamos que atacar el trabajo informal que hoy acapara el cuarenta por ciento (40%) de los ocupados y creció –salarialmente– por debajo las retribuciones del sector formal. Y la segunda solución debería pasar por una reformulación del sistema fiscal porque, hasta ahora, el Gobierno sólo manifestó su intención de modificarlo pero no ha hecho nada significativo.

¿Qué debería modificarse en el sistema tributario?

Reducir la presencia en el ingreso fiscal de los impuestos al consumo e incrementar los tributos relacionados a la exteriorización de riquezas y a las ganancias, son los dos aspectos que deberían modificarse con urgencia. Por ejemplo, el impuesto a las ganancias tendría que ser un impuesto personal y sin exenciones a partir del cual las empresas paguen un impuesto que actuaría como un pago a cuenta de lo que declare cada contribuyente porque no es lo mismo un tenedor de diez acciones que otro de seis millones. Hoy todos pagan lo mismo.

¿Qué opina de la última modificación del impuesto a las ganancias?

El aumento de las deducciones personales y de la deducción especial genera que las empresas no otorguen nuevos aumentos salariales. Es el Gobierno quien incrementa los salarios a partir de dichos incrementos, siempre estoy hablando de sectores sociales medios y altos.

¿Por qué la ley no incluye a monotributistas y autónomos?

Los contribuyentes autónomos y monotributistas aportan por actividades comerciales que no son estrictamente salariales. Yo creo que debería haber un mínimo no imponible similar al límite de la pobreza y a partir de ahí debería ser una obligación ética y moral que todos los ciudadanos aporten al Estado, con tasas proporcionales.

¿En qué están trabajando los economistas del Plan Fénix?

Los integrantes del Plan Fénix estamos trabajando en una serie de documentos sobre distintos temas coyunturales. Crisis energética e inflación, son algunos de los problemas que abordamos en nuestras investigaciones. Además, seguimos insistiendo en la necesidad de planificar a mediano y largo plazo porque, hasta ahora, todas las medidas que se toman son conyunturales y no hay una mirada de prevención.

¿Cómo afecta la inflación a este proceso de crecimiento?

En un contexto de crecimiento, una inflación de entre el siete por ciento (7%) y diez por ciento (10%) es perfectamente lógica, normal y no preocupante. Estamos inmersos en una etapa inflacionaria momentánea debido al aumento de la demanda y a la recuperación tardía de los precios en algunos sectores de la economía.

Si estos valores son normales, ¿por qué el Gobierno habría manipulado los datos estadísticos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (I.N.D.E.C.)?

El tema del I.N.D.E.C. es muy importante porque generó un estado de desconfianza absoluta. A nivel científico, es imprescindible tener una cierta correlación en la forma en que se toman los datos porque así se puede analizar la evolución del costo de vida a partir de la comparación de distintas series históricas.

Datos útiles

Universidad Nacional de Buenos Aires

Facultad de Ciencias Económicas.

Sala Proyectos Estratégicos.

Teléfono: 011 4370–6135

Correo electrónico: fenix@econo.com.ar

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Esta entrevista fue publicada por primera vez en septiembre en la Revista Técnica Impositiva editada por la editorial Aplicación Tributaria S. A.

Por Lic. Mariana Leiva

Exclusivo para Aplicación Tributaria S. A.