“Los nuevos matriculados bonaerenses tienen serios problemas para comenzar a ejercer la profesión en forma independiente”

Después de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el conurbano bonaerense tiene una de las mayores concentraciones de profesionales contables ejerciendo la actividad. Si bien, muchos de las preocupaciones e intereses son parecidos a los de sus colegas matriculados en la Capital Federal, varios matices también lo diferencian, entre ellos la inserción laboral, sobre todo en forma independiente, ya que la gran mayoría de los potenciales clientes no tributan en este territorio, por más que su producción si se desarrolle en la provincia de Buenos Aires.

En un entrevista exclusiva para la Editorial Aplicación Tributaria S.A., Angel Roberto Acuña, Vicepresidente de la Delegación San Isidro del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Provincia de Buenos Aires, explicó cuales son las particularidades de ser contador en la provincia de mayor población del país, y de cómo encararán los nuevos profesionales los desafíos que vienen.

Ángel Roberto Acuña ejerce como contador desde hace 15 años, dedicándose a la actividad independiente y como Vicepresidente de la Delegación San Isidro del CPCEPBA hasta octubre del 2010

¿Cómo ve la profesión en general y la diversificación que los contadores tienen en la misma?

Creo que la actividad del contador en toda época de crisis ha sido plena. Hemos tenido una de las pocas profesiones que no se ha visto afectada por el desempleo, pero también creo que para poder mantener esa actividad los profesionales han tratado de abarcar todo tipo de asesoramiento y perdió especialización, lo cual me parece grave. Digo esto porque estamos ante cambios permanentes de las normas laborales, impositivas y societarias, siempre corriendo detrás de la norma y no anteponiéndonos antes de la misma para el asesoramiento. Entonces la empresa requiere del contador para que cubra todo un abanico de actividades, y el profesional debería ser un especialista en cada uno de los temas. Una empresa de este modo debería tener 3 o 4 especialistas que los asesoren, en detrimento de los costos de ésta.

¿Cómo ve la formación de los profesionales en la universidad para salir a la a “arena” laboral?

La facultad da marcos teóricos amplios y bastantes completos. Pero son solamente teóricos. Sucede que cuando vienen al Consejo a matricularse se encuentran con serios inconvenientes. Nosotros vimos ese problema para insertarse en forma independiente, algo que no sucede cuando el profesional lo hace en una empresa, en relación de dependencia. A partir de eso, en esta delegación creamos el “padrinazgo”. Lo cual resumidamente es la forma por la cual los contadores que tenemos más antigüedad y experiencia en la matrícula nos ofrecemos como consultores de quienes comienzan, para que tengan la posibilidad de acceder a un asesoramiento con total libertad y sin ningún tipo de interés por supuesto.

¿Cuál es la inquietud más corriente por la cual los profesionales acuden a esta delegación del Consejo?

Una de las mayores inquietudes tiene que ver con promover la gestión del Consejo para evitar el avasallamiento de la actividad del contador por parte de los organismos de contralor provinciales y nacionales, con normas que no tienen correlatividad y con tiempos que no se pueden cumplir nunca. Nosotros planteamos que como institución, muchas veces es muy difícil salir en defensa de un profesional, ya que el afectado, la gran mayoría de las veces, no es el profesional, sino el contribuyente. Las normas son para los contribuyentes, nosotros solo interpretamos y las aplicamos.

Usted se ha especializado en el cooperativismo. ¿Este tipo de empresas son una buena alternativa de trabajo para los contadores, y a la vez buenas herramientas para salir de la crisis?

Las cooperativas siempre han sido buenos lugares para trabajar, y buenas herramientas, que no solo sirven para los momentos de crisis, sino como empresas donde se reúne gente que persigue un fin común con una distribución distinta. Yo siempre digo que las cooperativas son empresas, y como tal persiguen fines de lucro, con la diferencia que la distribución de las ganancias no son las mismas que la de una empresa de capital. La gran mayoría de las empresas que quebraron y se han transformado en cooperativas siguen funcionando sin mayores problemas. Creo sí que hay que hacer un gran esfuerzo en la enseñanza del cooperativismo en los integrantes de esas sociedades, donde quede bien claro que por ser una cooperativa no están exentos de impuestos ni de otras normas. Así se evitarían los conflictos típicos de este tipo de instituciones.

Por Lic. Norberto Lema

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