Alemania, Italia y Francia se sumaron al banco de desarrollo ideado por China
El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, anunció ayer que Alemania, Francia e Italia se suman también como socios fundadores al Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (AIIB) impulsado por China.
Tras reunirse con el viceprimer ministro chino, Ma Kai, en Berlín, Schäuble informó de la decisión, pese a las críticas de EE.UU. hacia un proyecto que es visto como una respuesta de Pekín ante la influencia de Washington en el Banco Mundial (BM).
Según Schäuble, “el AIIB realizará una importante contribución” a la financiación de infraestructuras, una partida de “decisivo significado”.
“Francia, Italia y Alemania, en estrecho diálogo con sus socios europeos e internacionales, están muy interesados en cooperar en la construcción de una institución que siga los mejores estándares y prácticas de gobierno y de seguridad, así como de políticas de deudas y provisiones”, manifestó el Ministerio de Finanzas en un comunicado.
Ni Schäuble ni Ma aportaron detalles sobre la suma inicial de capital con la que Alemania o los otros países se incorporarán al AIIB, aunque el Reino Unido indicó al sumarse al proyecto, la semana pasada, que participará con un capital de u$s50.000 millones.
El ministro de Finanzas alemán se mostró convencido de que la participación europea en este proyecto aportará al AIIB “largos años de experiencia” en iniciativas similares y le ayudará a mantener una “alta reputación”.
Ma, por su parte, aplaudió la decisión de Alemania de unirse a este banco de inversiones impulsado por Pekín.
Schäuble y Ma suscribieron una declaración conjunta de 21 puntos después de su encuentro en el que, sobre el AIIB, se dice escuetamente que este nuevo mecanismo multilateral “puede jugar un importante papel para aportar fondos para infraestructuras en Asia”.
Tras conocerse la decisión de Londres la semana pasada, el gobierno de EE.UU. acusó a Reino Unido a través de las páginas del rotativo Financial Times de “acomodación constante” con China.
Ayer, tras conocer la adhesión de los países europeos, Estados Unidos anunció que no tiene planes de sumarse a la iniciativa.
“No tenemos planes específicos de unirnos en este momento”, sostuvo el vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest, en su rueda de prensa diaria, al ser consultado por los periodistas al respecto.
Estados Unidos “cree que hay una necesidad apremiante de mejorar la inversión en infraestructura en todo el mundo. Y creemos que cualquier nueva institución multilateral debería incorporar los altos estándares que la comunidad internacional ha construido colectivamente en el Banco Mundial y otros bancos regionales de desarrollo”, anotó Earnest.
Por otro lado, el secretario del Tesoro de EE.UU., Jack Lew, insistió ayer en que la “influencia y credibilidad internacional” de su país “están amenazadas” por China y otras economías emergentes, ante la falta de voluntad del Congreso para aprobar la reforma del sistema de cuotas del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Ante esta situación, Lew recalcó durante una comparecencia en el Congreso que “hay nuevos actores que están desafiando el liderazgo de Estados Unidos en el sistema multilateral”, aunque evitó dar ejemplos explícitos.
Los Brics, también con banco propio
Los denominados BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) lanzaron en julio de 2014 el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD), con sede en Shangai, China. Además de los u$s50.000 millones que aporta cada Estado, la entidad cuenta con u$s100.000 millones para un fondo de reserva cuya finalidad sería el evitar presiones de liquidez en el corto plazo, fortalecer la red de seguridad financiera global y complementar los arreglos internacionales existentes.
Fuente: Diario BAE

