Brasil amplia inversión en educación al 7 por ciento del PBI
El gasto per cápita en la enseñanza pública brasileña crecerá 70%, y alcanzará u$s 2.855 en 2020. Es una de las principales metas del proyecto de ley del Plan Nacional de Educación (PNE), que obliga al Estado a elevar la inversión pública del actual 5% del PBI al 7% en una década.
A pesar de la expectativa de avance, el gasto de Brasil en el sector educativo de aquí a diez años aún se ubicaría muy por debajo del actual gasto promedio -u$s 4.456 por persona en edad escolar (cero a 24 años)- de un grupo de 27 países, pobres, emergentes y ricos, seleccionados por el especialista en financiamiento educacional Nelson Cardoso Amaral, profesor de la Universidad Federal de Goiás (UFG).
En un extremo de la lista está China, que aplica 1,9% del PBI en educación, lo que representa gasto per cápita de u$s 419. En la otra punta, aparece Noruega, cuya inversión en enseñanza pública alcanza 7,2% del PBI y cerca de u$s 15.500 por persona.
En las cálculos de Cardoso Amaral, para que Brasil se acerque a otros países “con buen nivel educativo” la inversión en el sector precisa elevarse a 10% del PBI hasta 2020. “En ese escenario, el gasto promedio per cápita pasaría a ser de u$s 4.079, lo que ayudaría al país a cumplir las otras metas del PNE con más garantía y propiciaría un salto de calidad en la educación, lo que no puede calcularse”, evaluó el académico.
Para Cardoso Amaral, el punto sobre financiamiento del PNE, que prevé aumento de los gastos en educación al 7% del PBI es insuficiente. “La propuesta del gobierno es escasa. Para alcanzar la meta de enseñanza superior es preciso duplicar el número de inscripciones en las universidad públicas. Sólo ese esfuerzo demandaría, aproximadamente, elevar los gastos en un punto porcentual del PBI”, calculó el experto. Invertir 10% del PBI en educación es la principal demanda de educadores y entidades que contribuyeron a la formulación del nuevo PNE, cuyo proyecto de ley, propuesto por el Ministerio de Educación está tramitándose en una comisión especial de la Cámara de Diputados. La expectativa es que los legisladores alteren el punto acerca del financiamiento.
Los defensores de la elevación de los gastos educativos recordarán que la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, prometió durante la campaña electoral del año pasado, que la inversión pública en educación llegaría al 7% del PBI a final de su mandato, en 2014. Según Cardoso Amaral, la aplicación de 10% del PBI en educación en 2020 totalizará inversiones por u$s 306.000 millones, valor que “exigirá dar una elevada prioridad al sector en las tres esferas del gobierno”. El especialista cree que será necesario ampliar el gasto mínimo constitucional previsto actualmente –25% de los ingresos por impuestos para provincias y municipios y 18% para el Estado nacional–, reevaluó (Viene de tapa) definir el destino de la recaudación de contribuciones nacionales y establecer que 50% de los recursos del Fondo Social de exploración de petróleo en la camada pre-sal se apliquen en educación.
"Comparaciones realizadas entre diversos países muestran que Brasil posee riqueza para promover avances en su sistema educativo", afirmó Cardoso Amaral.
El licenciado en Ciencias Políticas Daniel Cara, coordinador de la Campaña Nacional por el Derecho a la Educación, argumenta que la línea de aumentos consistentes de los recursos públicos para educación en las próximas dos ediciones del PNE (2011-2020 y 2020-2030) es estratégica. "A partir de 2030, comienza a caer la población brasileña y nuestro stock de alumnos disminuirá".
Brasil pasará a ser un país con tasa de crecimiento de población europea, sin la calidad de educación que Europa tiene. Por eso, ese PNE es el más estratégico. El próximo será un poco tarde, habremos perdido la generación de bonus demográfico, que termina en 2016", evaluó.
Especialista en financiamiento educativo, José Marcelino Rezende Pinto, profesor de la Universidad de San Pablo (USP) de Ribeirao Preto, explica que, a largo plazo, los gastos públicos en educación naturalmente retroceden, una vez que se alcanzan los objetivos relacionados a la calidad. “Ningún país gastó 10% del PBI toda la vida. Japón y Corea del Sur trabajaron en niveles de 10% durante algún período. Educación precisa un tratamiento de shock por un período, después las inversiones se acomodan. Ese es nuestro caso”, dijo Pinto.
En tanto, el ministro de Educación, Fernando Haddad, se mostró cauteloso en relación a los avances del financiamiento del PNE. “El esfuerzo para aumentar 1% del PBI en cinco años no es pequeño. No estoy diciendo que no es posible hacer más, digo que el esfuerzo de los últimos cinco años no tiene precedentes en la historia del país”, afirmó Haddad, durante una audiencia pública realizada en San Pablo días atrás.
(El Cronista Comercial)