COMERCIO EXTERIOR

Cambian las retenciones para evitar subas en alimentos y recaudar más

Economía anunció ayer cambios profundos en el sistema de retenciones agrícolas: las alícuotas dejarán de ser fijas para comenzar a oscilar de acuerdo con la evolución de los precios internacionales de los granos que exporta el país.

El mecanismo actuará como un freezer para los valores internos de los granos, pero a su vez congelará los ingresos de los productores rurales, que ya se declararon en pie de guerra. Y es que los cambios permitirán que el Estado recaude más del sector.

El ministro Lousteau calculó que a las arcas fiscales iría el equivalente a 0,3 y 0,4% del PBI, entre 2.930 y 3.907 millones de pesos. Otras fuentes estiman en unos $ 8.000 millones adicionales este año.

"Estamos anunciando un esquema de retenciones móviles para la soja, el girasol, el maíz y el trigo y todos sus productos derivados para los próximos cuatro años", explicó el ministro Martín Lousteau en conferencia de prensa. Luego utilizó dos argumentos para justificar la medida.

Uno repetido: la intención de "desacoplar" los valores internos de los granos de los internacionales, para así evitar que la fuerte suba de esos productos impacte en la inflación local. El otro fue novedoso: la necesidad de poner freno a la "sojización" del campo, alterando artificialmente la rentabilidad que ofrece el cultivo frente a otras actividades, como la lechería y la ganadería.

Por cierto, con el nuevo esquema la soja pasará a tributar un 9% más que hasta ahora; sus retenciones saltarán de 35 a 44,1%. De todos modos, ese porcentaje puede variar, ya que la alícuota de retenciones será en lo sucesivo fijada día por día, de acuerdo a la evolución de los precios.

Lo mismo sucederá con los demás cultivos y subproductos. Y es que en cada caso, Economía ideó un sistema de bandas de precios que serán correlativas a una banda de retenciones: si la cotización sube, sube el impuesto. O viceversa.

Con la foto congelada en los precios de febrero, el Gobierno también elevó las retenciones al girasol, de 32 a 39,10%. En cambio redujo los tributos que dejan los embarques de maíz y trigo, aunque en rangos menores al 1%. En maíz bajaría de 25 a 24,2%; en trigo de 28 a 27,1%.

La movida de Economía tomó de sorpresa tanto a productores como a operadores del mercado, que comenzaron a sospechar lo que se venía recién ayer, con el anticipo de Clarín sobre el cierre de los registros de exportación. Como el anuncio se concretó recién a media tarde, los mercados vivieron un día de locura.

Mientras en Chicago subieron fuerte todos los granos, aquí se desplomaron. La caída será más pronunciada para la soja y el girasol ni bien se formalice la medida, por efecto de la suba de retenciones. Según Economía, la soja deberá retrotraer sus precios a fines de diciembre, es decir que los chacareros que hoy cobraban $ 1.070 por tonelada pasarán a recibir de $ 850 a 900. En el caso del girasol, el impacto de la medida reducirá los precios internos de $ 1.500 a 1.350.

En este contexto, no tardó en llegar la respuesta de las entidades. "La medida busca más recaudación fiscal", dijo Mario Llambías, de CRA, que estiman que el Estado recaudará US$ 2.400 millones más con la próxima cosecha de soja y girasol, y solo devolverá al sector unos 100 millones por trigo y maíz. "Bajo el pretexto de atenuar la sojización se recurre a medidas recaudatorias", dijo Eduardo Buzzi, de la Federación Agraria. (CLARÍN)