La calificadora de riesgo S&P elevó la nota de la deuda soberana local a B-
La calificadora de riesgo crediticio soberano S&P se sumó a Fitch y elevó la calificación crediticia de Argentina a B-, desde el CCC+ en el que se encontraba. Entre las razones destacó los superávits fiscales, junto con la compra de divisas por parte del BCRA, en un contexto de reducción del déficit de cuenta corriente externa y de una desinflación que parece retomar un sendero virtuoso.
De todos modos, advirtió que los fuertes vencimientos de deuda en dólares de este año, las reservas netas negativas y los riesgos políticos podrían generar tensiones durante los próximos 12 a 18 meses. Por eso, sostuvo que la vulnerabilidad ante shocks adversos persiste.
El riesgo país volvió a superar los 500 puntos en la jornada del miércoles y cerró en 503 unidades. Sin embargo, tras una rueda marcada por la caída de los bonos, S&P dejó una noticia con potencial para impulsar una nueva baja del indicador.
Lo que está en discusión no son tanto las bondades del plan económico en un sentido amplio, sino su capacidad para garantizar que el país pueda cumplir con sus obligaciones de deuda soberana. En 2026, tal como destacó el Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO), los compromisos de pago en dólares alcanzan los USD10.480 millones, mientras que las reservas netas se ubican en un negativo de USD888 millones.
Desde S&P remarcaron que su escenario base contempla tensiones durante los próximos 12 a 18 meses que podrían socavar la estabilidad económica. Aun así, esperan que una combinación de políticas fiscales, monetarias y cambiarias permita al Gobierno afrontar esos desafíos sin caer en cesación de pagos ni recurrir a un canje de deuda en dificultades.
La calificadora también se refirió a la situación de las reservas. Según señaló, las reservas netas de divisas, descontados el swap con China, los encajes de depósitos en dólares y otros pasivos como los préstamos del FMI, probablemente continúen en terreno ligeramente negativo.
A pesar de ello, sostuvo que los flujos externos favorables y la expectativa de una acumulación gradual de reservas brutas, incluido el oro y las líneas de swap disponibles de China, respaldan la mejora de la calificación.
Además de destacar que el ancla fiscal es la principal explicación detrás de la reducción de las vulnerabilidades, S&P afirmó que en 2026 la cuenta corriente externa mostrará un déficit de apenas 0,2% del PBI. La cifra implicaría una mejora respecto del déficit de 1,1% previsto para 2025.
Según la calificadora, ese resultado reflejará una mejor balanza comercial impulsada principalmente por un sólido desempeño de las exportaciones. También prevé un déficit de servicios similar al actual y un déficit de ingresos algo mayor.
La mejora de la balanza comercial viene favoreciendo una recuperación de la cuenta corriente cambiaria. Hasta ahora respondió tanto al crecimiento de las exportaciones como a una reducción de las importaciones.
Los cobros por exportaciones en el mercado de cambios crecieron 15,3% anual durante el primer cuatrimestre. En paralelo, los pagos por importaciones cayeron 12,5%.
Esa dinámica también refleja el escenario recesivo generado, al menos en parte, por el ancla fiscal y el ancla salarial. Ambos factores ayudaron a moderar la demanda de bienes importados.
Los vencimientos de deuda del año rozan los USD10.500 millones. De ese total, USD4.400 millones corresponden a pagos con bonistas previstos para julio.
Los depósitos del Tesoro alcanzan actualmente los USD2.900 millones. Además, esta semana el Gobierno espera captar otros USD300 millones mediante el Bonar 2028, luego de haber conseguido USD200 millones en la primera ronda de la licitación realizada este miércoles.
Desde el CESO destacaron que, pese a que las reservas netas son negativas, los pagos pueden afrontarse utilizando reservas brutas. Sin embargo, advirtieron que eso implicaría comprometer depósitos de ahorristas y enfrentar potenciales problemas en caso de una corrida.
Para S&P, otra fuente de vulnerabilidad es el riesgo político. La calificadora señaló que sus notas sobre Argentina reflejan la debilidad de las instituciones y un historial de fuertes cambios en la política económica tras cada recambio de liderazgo.
También sostuvo que la prolongada polarización política dificultó la implementación de agendas económicas por parte de distintos gobiernos. Según su análisis, la volatilidad de las políticas contribuyó al bajo crecimiento del PBI y debilitó tanto la capacidad de pago como la cultura de cumplimiento de la deuda soberana.
Además, S&P vinculó la gobernabilidad futura con la evolución de los indicadores sociales y el escenario electoral. En ese sentido, afirmó que la cooperación política con el Congreso y los gobernadores dependerá, entre otros factores, de la evolución de variables como la pobreza y el desempleo, así como de las perspectivas del presidente Javier Milei de cara a las elecciones nacionales de octubre de 2027.
Fuente: Diario BAE

