INTERNACIONAL
Cameron y Obama buscan acelerar un acuerdo de libre comercio entre los EE.UU. y la UE
En el marco de un encuentro realizado en la Casa Blanca con el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, el primer ministro británico, David Cameron, consideró posible lanzar las negociaciones para un acuerdo de libre comercio entre los EE.UU. y la Unión Europea (UE) antes de la próxima Cumbre del G8, por lo que advirtió que las siguientes cinco semanas serán “cruciales”.
En febrero pasado, los Estados Unidos y la UE anunciaron la apertura de negociaciones para crear una zona de libre comercio y un acuerdo sobre inversiones, que una vez completado será el mayor pacto comercial bilateral nunca alcanzado.
Según fuentes británicas, el primer ministro conservador buscaba destacar en Washington que un acuerdo comercial inyectaría unos 11.600 millones de euros al año a la economía del Reino Unido. “Hay una oportunidad real de lanzar el proceso a tiempo para el G-8”, que se celebrará el 17 y 18 de junio en Irlanda del Norte, indicó Cameron tras reunirse con el presidente Obama. “Hará falta ambición y voluntad política para llegar a los enormes beneficios que puede conllevar este acuerdo. Y eso significa poner todo sobre la mesa, incluso los asuntos más difíciles, y sin excepciones”, consideró Cameron, que ejercerá de anfitrión en la mencionada Cumbre.
Obama, por su parte, consideró que existe “una oportunidad real de recortar las tasas aduaneras, abrir los mercados, crear empleos y hacer todas nuestras economías más competitivas aun”.
Las conversaciones, cuyo inicio se fijó para junio sin concretar la fecha, incluirán las áreas de acceso a los mercados, aspectos regulatorios y barreras no arancelarias, así como reglas y principios para abordar los desafíos y oportunidades de los principales aspectos comerciales globales.
Cameron aseguró, además, que contó con el respaldo de Obama en su objetivo de poner freno a la evasión de impuestos y a los paraísos fiscales, un tema que el Reino Unido quiere poner en el centro de la reunión del G8.
“Necesitamos saber verdaderamente quién es propietario de cada empresa, quién se beneficia de ella y si se pagan impuestos. Y necesitamos un nuevo mecanismo para registrar dónde generan ingresos las multinacionales y dónde pagan sus impuestos, para poder detener a las que están manipulando el sistema injustamente”, continuó.
“El comercio abierto es clave en esto, pero necesitamos una agenda más amplia para asegurarnos de que todo el mundo comparte los beneficios de esta mayor apertura, no sólo en nuestras economías avanzadas sino en el mundo en desarrollo”, señaló.
En este sentido, agregó que la cita del G8 (EE.UU., Canadá, el Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Japón y Rusia) en la localidad norirlandesa de Loch Erne, buscará “acciones ambiciosas hacia el crecimiento económico”. El jefe del gobierno británico viajó a los EE.UU. en momentos de descontento entre los euroescépticos de su partido por la ausencia de una referencia a la legislación para celebrar un referéndum sobre la pertenencia del Reino Unido en la UE en el programa legislativo del gobierno presentado el día 8 en el Parlamento. Al respecto, Obama se manifestó partidario de que Reino Unido continúe en el seno de la UE. “Es mejor ver si se puede arreglar lo que está roto en una relación muy importante, antes de terminar con ésta”, consideró. Las negociaciones que impulsa Londres para lograr reformas en la UE son “duras”, reconoció el mandatario estadounidense.
Una visita marcada por la presión “tory”
La creciente revuelta “tory” contra la Unión Europea (UE) pone en aprietos al primer ministro británico, que ayer trató de contener las fisuras en su formación con concesiones al sector euroescéptico. Cada vez son más los altos cargos del Partido Conservador que se manifiestan a favor de salir de la UE, entre ellos los titulares de Defensa y Educación, Philip Hammond (imagen) y Michael Gove, respectivamente, lo que forzó ayer al primer ministro a defender su política europea.
En declaraciones a los medios británicos en Washington, Cameron aseguró que la actual situación de la UE es “inaceptable”, y prometió que, una vez conseguida la reforma que busca, pedirá a los ciudadanos que voten si quieren quedarse o no en la UE, como manera de sintonizar con los “euroscépticos” y contener una rebelión.
Presión al régimen sirio, pero sin armar a los rebeldes
Obama y Cameron coincidieron ayer en Washington en la necesidad de seguir aumentando la presión sobre el régimen de Damasco, pero se manifestaron una vez más reticentes a armar a la oposición siria.
Ambos mandatarios acordaron que la cautela debe primar a la hora de decidir si dar pasos más agresivos como el de proporcionar ayuda letal a la oposición, puesto que, subrayaron, el objetivo debe ser buscar un equilibrio que evite un nuevo conflicto "sectario" en la región.
"Si logramos negociar una transición política pacífica que lleve a la renuncia de (el presidente Bashar) al Assad pero con un Estado en Siria que siga intacto, que contemple todos los intereses, ponga fin al derramamiento de sangre y estabilice la situación, eso será bueno no sólo para nosotros, sino para todos", consideró Obama.
Fuente: Diario BAE

