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Cristina emplazó al gobierno de Irán a aprobar el acuerdo por AMIA

"Con pasión", como dijo al terminar su discurso –citando al Papa Francisco–, la presidenta Cristina Fernández planteó anoche ante la Asamblea General de las Naciones Unidas el "final del doble estándar" que aplican algunos países poderosos en la política internacional –se refirió claramente a Estados Unidos y Gran Bretaña–, reclamó al nuevo gobierno iraní que deje que la justicia argentina les tome declaración a los iraníes acusados de participar del atentado terrorista contra la AMIA, y alertó contra el accionar de los fondos buitre que atentan no sólo contra la Argentina sino contra el mundo, porque el país quiere pagar la deuda pero no lo dejan. "A menos que se quiera escarmentar a la Argentina que salió del pozo sin las recetas que le quisieron imponer desde el Fondo Monetario Internacional", señaló Cristina (ver nota aparte).

El tema Siria, la necesidad de encontrar justicia por el atentado contra la AMIA, la lucha contra los fondos buitre, la soberanía sobre Malvinas que Gran Bretaña se niega a negociar y la necesidad de cambiar el funcionamiento del Consejo de Seguridad de la ONU, fueron los temas que desarrolló CFK durante 45 minutos –el suyo fue uno de los discursos más extensos–, en la Asamblea General, poco antes de subir en la noche de ayer al Tango 01 que la llevó de regreso a la Argentina, después de casi dos días de permanencia en Nueva York.

Habló tarde, pero eso, argumentó, le permitió "contraargumentar, interactuar, con las otras ponencias". Y en este sentido, tuvo un contrapunto fuerte con las palabras que antes que ella lanzaron en el mismo recinto el presidente norteamericano, Barack Obama, y el iraní, Hassan Rohani.

Comenzó expresando su solidaridad con las víctimas de los recientes atentados terroristas en Kenia y Pakistán. "No es una solidaridad protocolar", aclaró, ya que la Argentina sufrió los ataques terroristas de 1992 contra la Embajada de Israel y de 1994 contra la sede de la AMIA. "Son verdaderas víctimas, no son combatientes ni soldados, no decidieron participar en ninguna guerra, iban a sus trabajos, a la escuela", cuando murieron como consecuencia de las bombas terroristas. El tema AMIA fue retomado cerca de la mitad de su discurso por la presidenta con un fuerte pedido al nuevo gobierno iraní para que demuestre que "ha cambiado" y que permita que la justicia argentina indague a los acusados iraníes de atentar contra la sede de la mutual judía.

"Escuché a Rohani y los comentarios de las grandes potencias sobre las expectativas de cambio en el gobierno iraní", señaló. "Hace diez años, desde que asumió Néstor Kirchner, que reclamamos en este recinto la cooperación de Irán para esclarecer el hecho. Lo hacemos año tras año", dijo la presidenta, para luego explicar en la ONU que para encontrar una salida a una causa empantanada se firmó un acuerdo de cooperación con Irán para que los cinco ciudadanos iraníes que participaron en la voladura de la AMIA declaren ante la justicia argentina. "Un acuerdo –agregó– que fue utilizado políticamente en la Argentina", para atacar al gobierno. También recordó que lobbistas de los fondos buitre llevaron el tema al Congreso estadounidense para operar en contra del país.

El acuerdo ya está aprobado por el Congreso argentino, "esperemos que este nuevo gobierno (iraní) a quien escuché atentamente, que dijo que de ninguna manera niega el Holocausto, que la sociedad iraní dio muestras en esta elección de posturas más moderadas y de vocación de acordar… Ahora esperamos que nos digan si van a aprobar el acuerdo, cuándo, y que se ponga la fecha para que un juez argentino pueda ir a Teherán", dijo Cristina. "Todos dijeron que quieren la paz. Esperamos acciones coincidentes entre lo que dijeron y lo que van a hacer. Que no se confunda nuestra paciencia con ingenuidad o estupidez", agregó.

En una declaración directa y firme hacia Rohani, quien habló tres horas antes que ella, Cristina enfatizó: "Que Irán demuestre que hay acciones diferentes." El tema Irán (ver recuadro aparte), ocupó el centro de la atención del primer día de la Asamblea General, al mismo nivel que la problemática siria. "El enigmático lider iraní", tituló ayer en tapa The New York Times, concordando con el espíritu generalizado de expectativas de cambio en Irán, con el desplazamiento de Admadineyad y la llegada al poder de Rohani, un clérigo moderado en su discurso.

Presenciando la sesión estaban representantes de familiares de las víctimas de la AMIA. Entre ellos Sergio Burstein, quien al terminar de escuchar a la presidenta señaló a Tiempo, que esas palabras excedieron sus expectativas: "Emplazó al gobierno iraní a que ponga una fecha a la firma del acuerdo y a que viaje el juez a Teherán, y lo hizo desde el atril de la ONU. Arrancó su discurso con un ejemplo válido, porque nosotros sufrimos el terrorismo. Y después se explayó no solamente hablándole al mundo sino a los argentinos que están en contra del acuerdo. Les dijo claramente: si cambiaron, que lo demuestren, y es el presidente de Irán quien tiene en sus manos la posibilidad de demostrar que no es sólo un discurso. Si quieren que el mundo les crea que han cambiado, pueden demostrarlo", advirtió Burstein.

Antes de emplazar al nuevo presidente iraní a que ponga enmarca el acuerdo, Cristina Fernández fue también contundente sobre el tema Siria: "No hay guerras justas, sólo la paz es justa", aseguró.

Luego recordó cuando el 6 de agosto, al hablar como titular del Consejo de Seguridad en esta misma ciudad, pidió la reforma de ese organismo porque "el sistema de veto no funciona, responde a una lógica de la Guerra Fría en la que se buscaba que nadie apretara un botón y el mundo volara por el aire. Hoy ese sistema es obsoleto y antifuncional. Las decisiones se deberían tomar por consenso, como en la Unasur".

Cristina se quejó porque para algunos, como los Estados Unidos, la crisis siria comenzó el 21 de agosto con la utilización de armas químicas. "La crisis en Siria comenzó hace dos años y medio, se perdieron 150 mil vidas, y más del 90% murieron por armas convencionales, no químicas. ¿Qué diferencias hay entre estos muertos", planteó.

Volvió a repetir que "la paz y la seguridad no son conceptos militares, sino conceptos políticos", tal como lo había definido en el Consejo de Seguridad. Y manifestó su apoyo al plan de paz que propuso Rusia y que aceptó Washington. Allí criticó el "doble estándar" de países como Gran Bretaña, que se plantan contra el desarrollo nuclear de otros países y "envían submarinos nucleares a Malvinas, militarizando el Atlántico Sur". El mismo país que participa de la ONU pero se niega a aceptar la resolución del organismo que le exige sentarse a negociar con la Argentina por la soberanía de las islas.

Otro al que acusó de doble estándar fue a Barack Obama, a quien aludió indirectamente como "quien dijo en este atril" (en relación a Siria) que “si ese es el mundo en que la gente quiere vivir, deberían decirlo y contar con la fría lógica de las fosas comunes”. "Nosotros seguimos descubriendo fosas comunes con los restos de los miles de desaparecidos de la dictadura cívico-militar.

Cuánto nos hubiera gustado que tantos discursos condenando a dictadores se hubieran escuchado en esas épocas", señaló Cristina, en referencia al apoyo que los gobiernos de entonces de Estados Unidos dieron a las dictaduras militares que sufría Sudamérica.

Fue un discurso duro, contundente, replicando las palabras de otros líderes mundiales. Cristina habló con pasión, esa que señaló, como el Papa Francisco, "es necesaria para construir el mundo que queremos y con compasión por los que menos tienen en esta tierra.

Fuente: Tiempo Argentino