INTERNACIONAL

Dilma montó gabinete de crisis por las protestas y alcaldes dan marcha atrás con el tarifazo

Un total de diez capitales de estados –incluidas San Pablo, Rio de Janeiro, Porto Alegre, Maceió, Fortaleza, Salvador, Belén, Vitória, Curitiba y Belo Horizonte– y Brasilia fueron el escenario de nuevas manifestaciones que llevaron ayer a la calle a más de 220 mil personas. Además de más manifestantes, los movimientos ganaron nuevos espacios. Las protestas no se limitaron a las capitales, sino que también se extendieron a ciudades como Pozos de Caldas, Londrina, Foz de Iguazú y Nuevo Hamburgo.

La presidente Dilma Rousseff montó una especie de gabinete anticrisis en San Pablo para monitorear las protestas en las diversas ciudades brasileñas. La mandataria discutió el rumbo a seguir con el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, el asesor de prensa João Santana, el presidente nacional del PT, el diputado Rui Falcão, y el ministro de Educación, Aloizio Mercadante.

En medio de las protestas, las autoridades de al menos seis ciudades anunciaron una reducción de las tarifas del transporte, la demanda inicial de los manifestantes. Fue el caso del gobernador de Pernambuco, Eduardo Campos (PSB), quien anunció una reducción de R$ 0,10 en la tarifa en la región metropolitana de Recife a partir de mañana.

Como ocurrió el lunes, el motivo de las protestas no fue sólo la tarifa de ómnibus. Hubo críticas a los gastos públicos con la Copa de Confederaciones y protestas contra la corrupción y falta de recursos en salud y educación. La mayor parte de las manifestaciones transcurrió de forma pacífica, aunque hubo un enfrentamiento con la Policía Militar en Belo Horizonte y en Brasilia.

En Minas Gerais, la policía usó gases lacrimógenos para disperar a la multitud. Según la policía, cerca de 15.000 personas se reunieron en el área de Pampulha. De acuerdo a Gilmar Luciano, vocero de la Policía Militar, los enfrentamientos ocurrieron cuando un grupo de los que estaban en las calles intentó traspasar los límites de la seguridad en los alrededores del estadio de Mineirão. Los policías avanzaron con caballos y reprimieron con gas lacrimógeno.

En el centro, hubo protestas en las avenidas importantes, aunque el clima fue menos tenso.

En Brasilia, la protesta fue escoltada por la policía, que se reforzó con 400 agentes y coches extras, incluido una tropa de choque. Un grupo dentro de los 5.000 manifestantes intentó ocupar la rampa de acceso al Congreso Nacional, aunque fue reprimido con gas pimenta y cachiporras. Los manifestantes más exaltados fueron detenidos. En la protesta se vio a centenares de personas usando máscaras y rostros pintados que critcaban los excesivos gastos del gobierno en los estadios de fútbol, así como la falta de inversión en salud y educación.

En la capital bahiana, las marchas tuvieron una concurrencia de unas 5.000 personas, que pidieron mejoras en el transporte. En Maceió, se logró una reducción de la tarifa de ómnibus, reajustada recentemente de R$ 2,30 para R$ 2,85 y vuelta al menor valor por decisión judicial.

En Fortaleza, la policía calculó una participación de 1.000 personas, que mostraban carteles en solidaridad con los heridos por la represión de San Pablo. En la región Norte del país, 5.000 manifestantes salieron a las calles de Belén a pedir mejoras en el sistema del transporte. En el sur del país, en Curitiva, unos 5.000 manifestantes pidieron que el valor de la tarifa de colectivo se reduzca de los actuales R$ 2,85 a R$ 2,60 de lunes a sábado, y de R$ 1,50 a R$ 1 los domingos.

Fuente: Cronista.com