INTERNACIONAL

EE.UU.: El presupuesto federal en vísperas de un eventual recorte por u$s 85 mil millones

De no ocurrir algo inesperado, la falta de acuerdo entre republicanos y demócratas en materia presupuestaria hará que este fin de semana entre en vigencia un drástico recorte del gasto público -unos 85 mil millones de dólares- que, entre otras calamidades, provocará pérdidas masivas de empleos y una desaceleración brusca del crecimiento económico.

Esta vez, la proximidad del drama no se llama "abismo fiscal" ni "techo de deuda", sino "secuestro". Durante un discurso en un astillero de Virginia, Barack Obama advirtió, acerca del "secuestro", que "sus efectos serán peores que el nombre". En definitiva, la lucha intransigente entre demócratas y republicanos en el Congreso empieza a poner en tela de juicio la gobernabilidad del país. Como se recordará, esas divergencias estuvieron a punto de generar un colapso económico y hacer que Estados Unidos quedara en situación de default. El desastre se evitó, o se postergó, con un acuerdo precario en la madrugada del 1º de enero, que permitió subir los impuestos a los ingresos más elevados y pospuso una decisión sobre los recortes hasta el 1º de marzo. Es decir, hasta este viernes.

Sin acuerdo

Los partidos en pugna, en un Congreso dominado por la oposición republicana, no alcanzaron acuerdo alguno hasta ahora, y parece difícil que lo logren en estas horas. Así, mañana empezarán a aplicarse recortes por 85 mil millones de dólares sobre casi todos los organismos del Estado y los servicios públicos. La mitad de ese monto afectará al presupuesto militar. La otra mitad se repartirá entre el resto de los departamentos.

La Casa Blanca ha elegido describir el panorama en términos casi apocalípticos. Según el gobierno, los veteranos de guerra dejarán de cobrar sus cheques, habrá largas colas y retrasos en los aeropuertos porque será necesario reducir la carga horaria de los controladores aéreos, miles de familias quedarán sin ayuda escolar ni atención sanitaria, se retrasarán las gestiones de todos los ministerios, 800 mil empleados del Pentágono deberán tomar vacaciones forzosas sin cobrar y por lo menos 10 mil maestros serán suspendidos. La Oficina de Control del Presupuesto del Congreso calcula que, si no se produce un acuerdo de último momento, la economía norteamericana perderá por lo menos 750 mil puestos de trabajo en el curso de este año.

"Estos recortes no son inteligentes, no son justos y suponen un daño que nosotros mismos le causaremos a nuestra economía. Un daño que no tendría por qué producirse", subrayó Obama en Virginia.

Por su parte, Leon Panetta, a punto de dejar su cargo de secretario de Defensa, advirtió: "El secuestro, esta locura legislativa, fue diseñada para ser tan mala, pero tan mala, que nadie en su sano juicio permitiría que ocurriera. Esto degradará nuestra capacidad para responder a desafíos internacionales, precisamente en un momento de inestabilidad creciente en todo el planeta". En coincidencia con esa postura, el líder republicano John McCain, ex candidato presidencial, señaló que el tijeretazo que se dará al presupuesto militar "pondrá en peligro nuestra seguridad y, literalmente, nuestra capacidad de defender a la nación".

El "secuestro" es consecuencia del acuerdo del 1º de enero, al que se llegó por iniciativa de la Casa Blanca, para superar el obstáculo que significaba en ese momento el llamado "techo de deuda". Según especulaba la administración Obama, el recorte de 85 mil millones de dólares resultaría tan drástico que obligaría a evitarlo mediante otro acuerdo. Sin embargo, eso no sucedió: la mayoría de los legisladores republicanos sostiene que el recorte -parte de un total de reducción del gasto de 1,2 billones de dólares en una década- no vendrá nada mal para reducir el insostenible déficit fiscal norteamericano.

La voz republicana

"Este secuestro entra en vigencia porque los republicanos así lo han elegido", dijo Dan Pfeiffer, uno de los asesores más importantes de Obama. "Ellos han tomado esta decisión", añadió.

Los republicanos no se quedan callados. Michael Steel, portavoz del presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, republicano por Ohio, contestó: "Los republicanos han votado dos veces para reemplazar el secuestro del presidente Obama con recortes de gastos más inteligentes. La Casa Blanca tiene que dedicar menos tiempo a explicar a la prensa lo mala que será la reducción, y más tiempo a trabajar realmente para detenerla".

Obama ha pedido al Congreso que retrase las reducciones siquiera por unos meses. A cambio, ofrece la aprobación de un paquete de recortes mucho más modesto, e ingresos adicionales mediante la eliminación de lagunas fiscales que benefician a ciertas industrias y a la franja más rica de la población.

Los republicanos, por lo menos la mayoría de ellos, se oponen a esa variante. No quieren más presión fiscal sobre los ricos. Por otra parte, muchos de ellos consideran beneficioso el recorte de 85 mil millones de dólares. Otros, en cambio, proponen modificar la ley para que las agencias estatales y el Congreso puedan dictar la política de recortes. En otras palabras: le están disputando el gobierno a Barack Obama.

Aprobación del Senado: “Jack” Lew, confirmado como secretario del Tesoro El Senado estadounidense confirmó por 71 votos a favor y 26 en contra, la nominación de Jacobo "Jack" Lew, como nuevo secretario del Tesoro para el segundo periódo de gobierno del presidente demócrata Barack Obama. "En este momento crítico para nuestra economía y para nuestro país, no hay nadie más calificado para esta posición que Jack", afirmó el líder de la Casa Blanca a través de un comunicado, cuando se conoció la confirmación del sucesor de Timothy Geithner.

Previo a ser el jefe de Gabinete de la administración Obama, Lew fue el director de la Oficina de Administración y Presupuesto desde 1998 hasta 2011, cargo que también ocupó durante la era de la presidencia de Bill Clinton.

Fuente: Diario BAE