INTERNACIONAL

El G-8 busca un acuerdo global para terminar con paraísos y evasión

El Grupo de los Ocho (G-8) se dio cita para luchar contra la evasión fiscal en Irlanda del Norte, país que fronteras afuera se labró una imagen de paraíso fiscal cuyos beneficios impositivos aprovechan sin ruborizarse las más importantes multinacionales.

Asociadas normalmente a exóticos territorios de ultramar, la evasión fiscal y la fuga de capitales fueron cuestiones abordadas anteriormente por el G-8 (EE.UU., Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Japón, Canadá y Rusia), aunque más allá de la retórica nunca se tomaron medidas demasiado contundentes.

Quizá porque estas cuestiones surgieron ahora con fuerza en países europeos como Irlanda, el gobierno del Reino Unido –que desempeña este año la presidencia del grupo– asumió que “llegó la hora de abordarlas”.

El premier irlandés, Enda Kenny, tendrá la oportunidad de contribuir a este debate, dado que está invitado al encuentro para participar en algunas de sus reuniones porque su país ostenta durante el primer semestre de 2013 la presidencia de turno de la UE.

Países como Irlanda lograron atraer a numerosas multinacionales, especialmente tecnológicas, gracias a una fiscalidad que establece que todas las empresas pagan un impuesto de sociedades de 12,5% sobre los beneficios operativos y una tasa de 25% sobre los no operativos, porcentajes muy inferiores a los de otros países europeos o a los de Estados Unidos.

Además, un reciente informe del Senado estadounidense sobre la estrategia fiscal de Apple (que dice que la compañía creó subsidiarias en Irlanda con el único fin de evitar el pago de impuestos en los EE.UU.) asegura que ni siquiera se han aplicado esas tasas.

“El Reino Unido quiere trabajar con los países en vías de desarrollo sobre esta cuestión. Cuanto más pobre es el país, más necesita ingresos fiscales”, aseguró el gobierno británico en referencia a sus prioridades para el G-8.

Ese mensaje lo hace suyo ahora gran parte de la ciudadanía de una Europa inmersa en una profunda crisis económica, como los propios irlandeses, cuyo nivel de vida cayó en picada desde que Dublín pidió en 2010 un rescate a la UE y el FMI por 85.000 millones de euros.

De momento, antes del comienzo de la cumbre de los líderes del G-8, Cameron anunció tras reunirse con los representantes de islas Vírgenes Británicas, Bermuda, Gibraltar, Anguila, Montserrat y Turcos y Caicos, la adopción de una serie de medidas destinadas a promocionar la transparencia fiscal y el intercambio de información entre las distintas jurisdicciones fiscales.

Todos ellos acordaron participar en una iniciativa piloto sobre intercambio automático de información fiscal puesta en marcha por el Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y España y a la que se espera se inscriban más países tras la cumbre del G-8.

Fuente: BAE