El Reino Unido, en cuenta regresiva para elecciones sin claro favorito

Los líderes de los mayores partidos políticos británicos iniciaron una gira de dos días por el Reino Unido en un último intento por captar a los votantes indecisos antes de las elecciones de mañana, consideradas una de las más peleadas de los últimos tiempos.

Con las agrupaciones igualmente preparadas para muy probables negociaciones poselectorales para formar gobierno, el primer ministro británico, David Cameron, cuyo Partido Conservador está cabeza a cabeza con el opositor Partido Laborista, comenzó una gira de 36 horas durante la cual hará campaña hasta de noche.

En una aparición en Londres con el alcalde Boris Johnson, el premier aseguró que los británicos deben optar entre dar un claro triunfo a su partido o enfrentar años de “acuerdos oscuros” y “sobornos”, en referencia a los intentos del laborismo de formar un gobierno apoyado por el Partido Nacional Escocés (SNP).

No obstante, los sondeos indican que incluso el mismo Cameron tendrá dificultades para ganar suficientes bancas en la Cámara de los Comunes como para que su partido gobierne solo, y que no tendrá otra alternativa que negociar con partidos menores.

Tanto Cameron como el líder laborista Ed Miliband –quien hizo de la defensa del presupuesto del sistema de salud público británico su principal caballito de batalla– afirman que quieren una mayoría parlamentaria sin recurrir a alianzas con otras fuerzas.

Sin embargo, todos los partidos ya están pensando en cómo tomar la iniciativa el viernes por la mañana luego de lo que, según anticipan las encuestas, será un resultado sin un claro ganador.

El sistema electoral británico no excluye la posibilidad de que un partido, los conservadores, por ejemplo, gane la mayor parte de los votos, pero que otro, como el laborista, llegue al poder gracias a contar con mayor apoyo de otros partidos.

El promedio de encuestas de la BBC otorga a los conservadores un punto más que a los laboristas, con 34% contra 33%, una diferencia que apenas varió en las últimas cinco semanas de campaña.

El diario conservador The Sun, el más vendido del Reino Unido, urgió a los votantes que están pensando en decantarse por la agrupación antiinmigración Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP) que voten a los tories de Cameron para evitar que los laboristas lleguen al poder.

El UKIP, liderado por Nigel Farage, se ubica tercero en las encuestas con un 14%, pero se considera improbable que obtenga más de dos bancas. Actualmente posee dos escaños en el Parlamento.

El líder de los Liberales Demócratas, Nick Clegg, cuyo partido centrista fue el socio menor de la coalición de gobierno que encabeza Cameron desde 2010, no se pronunció sobre a quién daría su respaldo tras los comicios.

Al iniciar una gira que lo llevará desde Land’s End, en el sur de Inglaterra, hasta John O’Groats, en la norteña Escocia, Clegg afirmó que apoyaría al partido que logre “el mayor mandato”.

Su fuerza podría perder mañana hasta la mitad de las 57 bancas que tiene en la Cámara, que cuenta con un total de 650 escaños.

Mientras que Cameron dejó claro que no negociará con una formación que no esté dispuesta a aceptar el prometido plebiscito sobre la salida o permanencia del país de la Unión Europea (UE) –que él quiere convocar, si llega al poder, antes de fines de 2017–, Clegg declaró que él es proeuropeo, pero que no teme preguntarle a los británicos si quieren continuar o no en el bloque regional.

LOS PRINCIPALES CANDIDATOS

Admirador de Thatcher y “heredero” de Tony Blair

El primer ministro David Cameron, el dirigente que siendo muy joven volvió a instalar a los conservadores en el gobierno del Reino Unido, activó otra vez su atractiva combinación de admirador de las políticas neoliberales de Margaret Thatcher y del estilo modernizador de Tony Blair.

Blair concentró su campaña en tres puntos: congelar impuestos y tarifas básicas como las del transporte público hasta 2020, convocar a un referendo en sus primeros dos años de mandato para decidir sobre la permanencia a la Unión Europea y traducir la moderada mejoría macroeconómica en “una buena vida” para los ciudadanos. Desde que entró a la política, a principio de los 90, su atractivo residió en su capacidad de combinar la defensa del modelo conservador tradicional y la necesidad de modernizarlo.

“Ed el Rojo” promete el fin de la política de austeridad

El líder laborista británico, Ed Miliband, que buscará en las elecciones el retorno de su formación al poder para suceder al premier David Cameron y promete terminar con la austeridad, es un político poco mediático, pero afable y comprometido.

Miliband, que con 40 años se convirtió en septiembre de 2010 en el líder laborista más joven de la historia, procede del ala más a la izquierda del partido opositor, más cercano a los sindicatos y al ex primer ministro Gordon Brown.

Apodado en los medios liberales como “Ed el Rojo”, por sus promesas de subir los impuestos a los más ricos y sus ataques al mundo de las finanzas, el laborista asegura que de ser electo mantendrá al Reino Unido dentro de la UE. Miliband parece salir con ventaja ante las posibles alianzas que puedan surgir tras los comicios.

La fobia a la inmigración como giro en la política

El líder del partido Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP), Nigel Farage, conocido por su sonrisa sarcástica y sus dardos contra la burocracia y la presencia de extranjeros en el Reino Unido, buscará explotar la preocupación que estos temas despiertan en el país para ingresar por primera vez a la Cámara de los Comunes.

“Odio a la Unión Europea, no a los europeos”, asegura Farage a menudo. Su campaña propicia la inmediata salida del país de la UE, apoya un sistema para seleccionar a los inmigrantes por puntaje según sus capacidades laborales y propone fijar en 50.000 al año el número de extranjeros calificados a los que se les puede permitir la entrada. El político invirtió mucho tiempo y dinero en esta campaña en la que se juega su futuro, ya que aseguró que dimitirá si pierde en las urnas.

Fuente: Diario BAE