INFORMACIÓN GENERAL

El boleto de subte costará $3,50 a partir del 15 de marzo

Desde el viernes 15 de marzo, los 900 mil pasajeros diarios que viajan en subte comenzarán a pagar el nuevo aumento del 40% sobre la tarifa que dispuso el gobierno porteño. El nuevo valor del boleto regirá dentro de once días, cuando los pasajeros dejen de abonar los $ 2,50 que entregan actualmente y pasen a desembolsar $ 3,50 para poder trasladarse en alguna de las seis líneas de la red más antigua y más corta del continente. La aplicación del segundo aumento dispuesto por la gestión PRO, desde enero de 2012, fue confirmada ayer por Juan Pablo Piccardo. El presidente de la empresa pública Subterráneos de Buenos Aires confirmó por distintos medios que "consumada la audiencia pública, se establecerán entre 10 y 15 días para las versiones taquigráficas y a partir de ahí se publicará en el Boletín Oficial, cinco días seguidos, las notificaciones y el 15 de marzo estará implementada la nueva tarifa de $ 3,50 y el Premetro a 1 peso".

El reajuste del 40% se suma a una primera suba dispuesta en enero de 2012, cuando la comuna firmó un acta de transferencia del servicio por parte de la Nación, e incrementó el boleto de $ 1,10 a $ 2,50. Esa suba fue del 127 por ciento. Ahora, con la tarifa que regirá desde mediados de este mes, acumulará el 218% de aumento en 15 meses. "Fuimos muy claros en que estamos reflejando la inflación", justificó el ex ministro de Ambiente y Espacio Público porteño. Para el funcionario, la segunda suba de su gestión busca no "desviar gastos, porque después lo que ocurre con los sistemas de ferrocarriles y subterráneos es que son inseguros". Y subrayó: "Para nosotros la prioridad es la seguridad. Hay que reforzar e invertir en seguridad porque no podemos dar un servicio malo y barato, sino bueno y a un precio razonable."

Tras las declaraciones, sus voceros se resguardaron en un inexplicable silencio y se negaron a informar la marcha de las negociaciones con la concesionaria Metrovías, iniciadas formalmente el 2 de enero, cuando comenzó a regir la ley porteña 4722, que recupera la administración del servicio en manos de la Ciudad, como fue hasta 1992, y establece un plazo de 90 días para renegociar la explotación del metro con la empresa del Grupo Roggio.

Si ese intercambio fracasa, dice la norma, SBASE puede estatizar el servicio, concesionarlo o crear una nueva sociedad anónima. Por ahora, dicen dentro del gobierno porteño, eso no sucederá, al menos, en los próximos dos años, porque la aplicación del nuevo aumento de $ 3,50 es uno de los discretos reclamos de Metrovías. La empresa de Roggio empezó el año con un reclamo a la Ciudad de 210 millones de pesos que, según sus voceros, reflejaban la pérdida de 60 millones de pasajeros, con una merma en la facturación de 150 millones, sumados a 70 millones que puso la empresa para costear los aumentos de la paritaria del año pasado. Ese monto, en parte, ya ha sido cubierto con fondos porteños, aunque la nueva suba a $ 3,50 terminará de cubrir el número rojo. Es decir, que será financiado con el bolsillo de los usuarios.

No será lo único que pagarán los pasajeros. Los técnicos de SBASE también admitieron, durante la audiencia pública no vinculante organizada entre viernes y sábado, que el subsidio estatal de la gestión PRO a la tarifa será del 45%, cuando el año pasado era superior al 50%, pero con fondos federales. Se trata del estreno de una reducción de subsidio estatal al boleto que buscará, en un plazo de dos a cuatro años, reducirlo al 20%, cuando en ciudades como Nueva York el subsidio al boleto llega al 40%, en Madrid al 60% y en México al 70%, con redes que duplican y triplican la extensión y los pasajeros del metro porteño. En la marcha de ese proceso, Buenos Aires se acercará al modelo de subte de Santiago de Chile, Londres o Moscú, donde todo el costo del servicio es pagado por los usuarios y el aporte estatal es cero.

"El traspaso del subte a la Ciudad se hizo sin recursos", repitió Piccardo para justificar el nuevo incremento. Sin embargo, hace más de un año, el 5 de enero de 2012, el jefe de gobierno Mauricio Macri resolvió el primer aumento de $ 1,10 a $ 2,50, argumentando que "la Ciudad debería afrontar un costo anual de más de 400 millones de pesos en 2012, y más de 800 millones en el año 2013".

Según un documento elaborado por técnicos de SBASE, trabajadores del subte y expertos de la agrupación La Scalabrini, que distribuyó Unidos y Organizados en la audiencia pública, la recaudación total de Metrovías con el primer aumento llegó a los 600 millones de pesos, con 250 millones más que en 2011. A esa caja, se suman los nuevos aumentos de patentes y sellos sobre operaciones financieras e inmobiliarias que impulsó el gobierno porteño para hacerse cargo del servicio. Ese dinero, a partir de este año, va a un fondo de financiamiento que recaudaría, en su primer año de estreno, 1190 millones de pesos, casi 400 más que los 800 millones que la comuna dijo necesitar hace un año.

Los funcionarios del gobierno porteño que presenciaron los debates legislativos de la transferencia durante el año pasado no cuestionan esos cálculos, basados en números de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte, pero advierten que ese dinero todavía no entró al fondo del subte y no incluye "los 250 millones que costará el desembarco de la Policía Metropolitana". Aun así, toda la operación del subte implica el 3% del Presupuesto porteño aprobado en 40 mil millones de pesos para 2013, sin contabilizar las ampliaciones que aprobará la Legislatura para los aumentos salariales de los 160 mil agentes estatales porteños.

Los números son parte de una estructura de costos que SBASE debería haber informado en la audiencia pública que Piccardo consideró "ya consumada". Son los mismos números que los 32 legisladores de la oposición quieren conocer, a través de una revisión a cargo de la Auditoría General de la Ciudad. El próximo martes, todos los bloques opositores harán un intento por frenar la aplicación del aumento: convocaron a una sesión especial para sancionar un proyecto del legislador Rafael Gentili (Proyecto Sur), para que no se realice ningún aumento hasta que no haya terminado la auditoría de Metrovías. La sesión necesita 40 votos, pero la oposición llega a los 32 (ver aparte). Si fracasa, será la antesala política de la reapertura de la línea A, con vagones nuevos de fabricación china, comprados por el gobierno nacional, cuya puesta en marcha derivará en frecuencias medias de cinco a seis minutos, cuando en diciembre, en hora pico, eran de tres. Macri prometió arrancar el viernes 8, pero bajo tierra se rumorea que el estreno sería antes. Luego vendrá el nuevo boleto.

Aumento

Acumulado

El subte acumulará un 218 por ciento de aumento en apenas 15 meses.

Plan para la villa 31

Los 32 votos que reunirán todos los bloques de la oposición para intentar un freno al nuevo aumento del boleto, son la misma cantidad de voluntades que apoyan la creación de la estación Padre Mujica, en los subsuelos de la Villa 31 de Retiro. La escala fue propuesta por el legislador Rafael Gentili (Proyecto Sur) y forma parte de una salida alternativa a la extensión final de la línea H, que iba a pasar por Recoleta hasta que Subterráneos de Buenos Aires anunció que descartaba esa alternativa y le trasladaba la consulta a la Legislatura. La obra está en manos de Techint, por ahora parte desde Parque Patricios y terminaría en la Estación Terminal de Ómnibus de Retiro. En los papeles debería partir desde Nueva Pompeya, pero esa prolongación al sur está frenada por los subsuelos pantanosos cercanos al Riachuelo. El obstáculo ya había sido previsto hace décadas, y requiere una construcción más costosa. La extensión sumaría 14 kilómetros a los 47 que ya tiene toda la red.

Fuente: Tiempo Argentino