El oficialismo avanza con la reforma laboral y apunta a sesionarla entre el 10 y el 12 de febrero
Consumada la primera quincena de enero y mientras el ministro del Interior, Diego Santilli, multiplica encuentros con gobernadores y gestos de distensión política, el oficialismo en el Senado terminó de blindar el calendario para avanzar con la ley de reforma laboral, uno de los pilares del programa económico del Gobierno de Javier Milei.
Según el esquema que maneja La Libertad Avanza, la iniciativa podría llegar al recinto de la Cámara alta entre el martes 10 y el jueves 12 de febrero, siempre que se complete antes el proceso de negociación técnica y política con los bloques dialoguistas.
Extraordinarias y tiempos parlamentarios Para habilitar el debate, el Ejecutivo deberá convocar a un nuevo período de sesiones extraordinarias. En la Casa Rosada evalúan llamar a partir del 26 de enero, aunque no descartan extenderlas desde el 2 de febrero hasta fines de ese mes. El cronograma cerraría el 1 de marzo, cuando Milei asista al Congreso para inaugurar las sesiones ordinarias.
Desde el oficialismo aseguran que no hay apuro inmediato, pero sí una decisión política de llegar a febrero con el terreno despejado para aprobar la reforma.
Comisión técnica y diálogo con la oposición El camino diseñado por la jefa del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, incluye el trabajo de una comisión técnica, coordinada por la abogada Josefina Tajes, que desde estos días recopila propuestas de cambios y objeciones presentadas por la oposición dialoguista. En ese análisis también se incluyen los planteos de la CGT.
En contraste, el kirchnerismo mantiene un llamativo silencio. La falta de participación activa genera malestar incluso en otros sectores del peronismo con representación en la Cámara alta, que observan cómo avanza la discusión sin una postura unificada del espacio.
A partir del lunes 26 de enero, Bullrich iniciará reuniones cara a cara con senadores de la oposición dialoguista. Las definiciones de fondo, no obstante, quedarían para la última semana de enero o los primeros días de febrero.
La matemática del Senado La Libertad Avanza controla un interbloque de 21 senadores, muy lejos del número necesario para abrir el recinto. Para alcanzar el quórum de 37, el oficialismo necesita sumar apoyos de la UCR (10 bancas), del PRO (3) y de senadores provinciales que no siempre responden de manera directa a sus gobernadores.
Al menos una fuerza del interior ya habría comprometido su respaldo, lo que refleja acuerdos políticos previos que no siempre quedan expuestos en la discusión pública.
"Percibo un buen acompañamiento tanto del PRO como de la UCR. Estamos trabajando con calma. En leyes de este tipo hay que mirar más la película que la foto que quiera imponer el kirchnerismo", confió a Infobae un actor clave del oficialismo.
Estrategia y rol de Bullrich Una vez cerrados los eventuales cambios al dictamen de mayoría firmado en diciembre, el oficialismo deberá definir con precisión la estrategia de sesión, especialmente para explicar las modificaciones durante la votación en general y en particular.
Esa tarea quedará en manos de Patricia Bullrich, quien no solo conduce el bloque libertario, sino que además será la miembro informante como presidenta de la Comisión de Trabajo y Previsión Social.
Ruido interno y una polémica adicional En paralelo al debate legislativo, en el Senado se encendieron alarmas por la designación del prosecretario de Coordinación Operativa, Manuel Ignacio Chavarría, como autoridad de la Central Hidroeléctrica Yacyretá. Aunque el cargo no es incompatible en términos formales, el funcionario solicitó una licencia ad honorem en lugar de renunciar, lo que implicaría mantener contratos, personal a cargo y chofer en la Cámara alta.
La situación generó fuerte incomodidad interna y suma ruido a un escenario parlamentario ya cargado de tensiones.
Con negociaciones abiertas, números ajustados y una agenda ambiciosa, el oficialismo se prepara para uno de los debates más sensibles del verano político, consciente de que la reforma laboral será una prueba clave de gobernabilidad en el Senado.
Fuente: Diario BAE

