Grecia se acerca a Rusia en medio de desacuerdos con sus acreedores europeos

El ministro de Energía griego llegó ayer a Moscú para reunirse con su par ruso y con el presidente de Gazprom; la UE mira con preocupación la posible alianza entre gobiernos

En pleno proceso de negociación entre el gobierno griego y las instituciones europeas y pese a que sus socios comunitarios no lo miran con buenos ojos, el ministro griego de Energía, Panayotis Lafazanis, inició ayer una visita de dos días a Moscú, durante la que se reunirá con el presidente de la compañía estatal del gas Gazprom, Alexei Miller, entre otros funcionarios rusos.

La visita se produce a invitación del ministro ruso de Energía, Alexander Novak, y servirá para preparar el viaje del primer ministro griego, Alexis Tsipras, a Rusia el próximo 8 de abril.

Lafazanis es uno de los representantes del ala más izquierdista de la coalición gobernante Syriza. El ministro fue uno de los miembros del gobierno más contrario a seguir adelante con el programa de privatizaciones emprendido por el Ejecutivo anterior, entre las que figuraba la venta del 65% de la empresa gasística helena Depa, por la que había pujado Gazprom.

En 2013, Gazprom se retiró de la puja –el gobierno heleno esperaba obtener unos 1.000 millones de euros– supuestamente porque consideraba que el negocio era demasiado arriesgado, a la vista de los problemas financieros que sufría Depa.

Uno de los motivos que terminó con la transacción fue la negativa de la compañía rusa a reducir sensiblemente sus precios de gas a Grecia, que pagaba en torno del 30% más por sus importaciones que el resto de la Unión Europea (UE).

Si bien Lafazanis aseguró al asumir el cargo que bloquearía la venta de todas las energéticas, Tsipras dejó en claro que no se plantea una paralización del proceso general de privatizaciones, puntualizando que el Estado quiere mantener una participación suficiente en todas las operaciones para garantizar el respeto de las leyes laborales y medioambientales.

Los socios europeos miran con recelo la intensificación de los contactos entre Atenas y Moscú, pero el gobierno griego aseguró que forma parte de las buenas relaciones tradicionales y que no pretende buscar financiación del Kremlin.

En una entrevista con la edición dominical del diario Kathimerini, el embajador ruso en Atenas, Andrei Maslov, aseguró, que su gobierno tendría que analizar “con mucho cuidado” cualquier petición del Ejecutivo de Atenas para un préstamo, debido a que se trata de un país de la eurozona.

Asimismo, Maslov redujo las posibilidades de que Grecia pueda obtener algún tipo de exención al embargo en el comercio de fruta con Rusia.

Rusia es para Grecia un mercado de máxima importancia en sus ventas agrícolas, especialmente del durazno, por lo que los campesinos están sufriendo con especial dureza el veto con el que Moscú respondió a las sanciones impuestas por la Unión Europea por la política rusa en Ucrania.

Ante este panorama, el embajador agradeció “los esfuerzos de Grecia por ayudar a aliviar la tensión entre Rusia y la UE”.

Mientras tanto, fuentes de la Unión Europea, aseguraron que no es probable que Grecia llegue a un acuerdo con sus acreedores para que haya una reunión esta semana del Eurogrupo en la que se analice la lista de reformas de Atenas.

Grecia reanudó las negociaciones ayer en Bruselas para lograr un acuerdo, pero las relaciones con los acreedores europeos son tensas desde que Tsipras llegó al poder, en enero, tras una campaña en la que prometió terminar con las duras condiciones de ajuste impuestas a cambio del millonario rescate otorgado al país. Desde entonces, el rescate se prolongó pero a cambio de que Grecia cumpla una serie de condiciones.

Los analistas temen que, de no lograrse un acuerdo en los próximos días, Grecia deba declarar un default o incluso salir de la eurozona.

En tanto, el gobierno alemán subrayó la necesidad de que Grecia presente una “amplia lista de reformas” para poder hablar del próximo pago en el marco del programa de asistencia financiera.

“Vamos a observar lo que ocurre. Los ministros de Finanzas no tienen en estos momentos un papel activo, la pelota se encuentra ahora en campo griego”, subrayó el portavoz alemán, Martin Jäger, quien confió en que Atenas presente una lista “que merezca la pena ser debatida”.

Por su parte, Tsipras, quien al cierre de esta edición se aprestaba a explicar sus objetivos en el Parlamento, aseguró durante el fin de semana que su gobierno planteará un modelo distinto de privatizaciones que el Ejecutivo anterior, con una presencia mayoritaria del Estado para garantizar el respeto de las leyes laborales y medioambientales.

Empresas evaden impuestos fijando sede en Holanda

Grecia se enfrenta a la pérdida de millones de euros en ingresos por la evasión de impuestos que practican empresas con sede fiscal en Holanda, según un informe publicado por el Centro de Investigación de Corporaciones Multinacionales neerlandés, Somo.

El estudio hace hincapié en el “doble rasero” de la UE y Holanda, como acreedores de las deudas griegas, al haber impuesto “rigurosas medidas de austeridad que tienen un impacto devastador social y económico en Grecia”, indicó la investigadora de Somo Katrin McGauran.

Como ejemplo, cita que la empresa minera canadiense “Eldorado Gold”, que opera en Grecia y utiliza empresas con sede en Holanda a pesar de que no desarrolla allí su actividad económica, llevó a Atenas a perder el ingreso de 1,7 millones de euros en los últimos dos años.

Según el informe, esa compañía tiene una estructura de financiación que le permite derivar los pagos de su filial Hellas Gold, a través de empresas con sede en Holanda, a una entidad en Barbados donde los ingresos quedan libres de impuestos.

Pone de relieve, además, que este caso “no es aislado” y que multinacionales que invierten en Grecia suelen utilizar a países europeos como Holanda o Luxemburgo para evitar pagar impuestos.

“El abuso fiscal de las grandes corporaciones que operan en Grecia y el papel facilitador que juegan la legislación de la UE y los regímenes fiscales de los Estados miembros, deberían ser examinados por la nueva comisión especial del Parlamento Europeo “, concluyó la investigadora de Somo Indra Römgens.

Fuente: Diario BAE