INTERNACIONAL

Gremios paralizaron Brasil con cortes de rutas

Las calles de Brasil volvieron ayer a ser escenario de protestas y reclamos, aunque no de la magnitud de las manifestaciones que se vieron tres semanas atrás. Decenas de rutas fueron bloqueadas y el transporte público paralizado en las grandes ciudades, durante el llamado “Día Nacional de Luchas” convocado por los sindicatos para reclamar mejoras laborales.

La jornada nacional de protestas había sido convocada el pasado 25 de junio por las principales centrales sindicales de Brasil, incluyendo la Central Única de los Trabajadores (CUT, controlada por el Partido de los Trabajadores), para adherirse a las protestas por mejores servicios públicos que sacudieron Brasil en las tres últimas semanas de junio y para presentar las reivindicaciones propias de los trabajadores.

No obstante, la jornada divide a los propios sindicalistas entre los que piden apoyar a la presidenta Dilma Rousseff y los que acusan al gobierno de no atender las reivindicaciones de los trabajadores. De hecho, las propias centrales sindicales descartaron hablar de huelga general, por considerar que la actual coyuntura laboral, con bajo desempleo, no la justifica.

Los manifestantes, en su mayoría portando banderas de sindicatos y partidos políticos de izquierda, bloquearon desde el comienzo del día decenas de rutas en todo el país, incluyendo la Vía Dutra, la autopista más importante del país que comunica Río de Janeiro con San Pablo, las ruta que une San Pablo con las ciudades del interior paulista y la vía de acceso al puerto de Santos, la mayor terminal marítima de América Latina. Además de la CUT, también convocaron Força Sindical, Unión General de los Trabajadores (UGT), Coordinación Nacional de Luchas (Conlutas) y Central General de los Trabajadores Brasileños (CGTB).

Las centrales consideran que una gran movilización nacional podrá reforzar la posición de los sindicatos en las negociaciones que intentan entablar con el gobierno.

Las principales demandas de los gremios son la reducción de la jornada de trabajo hasta 40 horas semanales, la modificación de una ley que reduce las pensiones de quienes se jubilan prematuramente y la petición para que se archive un proyecto de ley que permite a las empresas ampliar el número de trabajadores tercerizados. Algunos sindicatos también reivindican medidas para reducir la inflación, que consideran como la principal preocupación de los trabajadores actualmente, y exigen mayores inversiones públicas en educación, salud y transporte. En una señal de las diferentes posiciones sindicales frente al gobierno, la CUT, la mayor unión de sindicatos del país y controlada por el PT, al que pertenece Rousseff, alegó que las manifestaciones tan sólo buscan presentar la “agenda de reivindicaciones” de la clase trabajadora “en el momento particular que vive la Nación”. La Força Sindical, en cambio, exige la renuncia del ministro de Hacienda, Guido Mantega, por una política económica que, en su opinión, ha permitido que la inflación se coma el salario de los trabajadores.

Fuente: Cronista.com