INTERNACIONAL
La confianza de los consumidores brasileños cae a niveles de 2010
Las manifestaciones que no ceden, y las que se esperan para los días venideros, acentuaron la tendencia –anterior a la crisis– a la pérdida de confianza de los consumidores brasileños en la situación económica del país.
Cuando el incremento de las tarifas del transporte, ya anulado, quedó reducido a un recuerdo débil y las multitudes en las calles ponen en tela de juicio a todo un régimen político, quedan en evidencia cuestiones como la inflación (el real se devaluó casi un 10% en el último mes) y la pérdida del poder adquisitivo de la población, lo cual, añadido al elevado endeudamiento de las familias, compone un panorama poco propicio para la confianza en lo que vendrá.
Así las cosas, el índice FGV, que mide la confianza económica de los brasileños, cayó 0,4% en junio y quedó en su nivel más bajo desde marzo del 2010. Los datos sobre el corto plazo señalaban una mejora elevada (3,2%) en ese índice, de acuerdo con los cálculos para los diez primeros días de este mes. Esa tendencia se invirtió y con las manifestaciones se fueron en aumento: la confianza retrocedió 9,3% entre el 11 y el 19 de junio.
Casi todos los economistas coinciden en establecer una relación directa entre las protestas callejeras y la pérdida de confianza. “Notamos un cambio abrupto en el perfil de las respuestas, eso no ocurre en tiempos normales”, afirmó la coordinara del FGV, Viviane Seda.
“Es razonable suponer que el índice ha sido influido por las movilizaciones. Es en buena medida un reflejo de que está sucediendo en este momento”, le dijo al Folha de S. Paulo el economista jefe de la Asociación Comercial de San Pablo, Marcel Solimeo.
Esos cambios negativos en las expectativas económicas de los brasileños pueden derivar en un menor nivel de consumo en los próximos meses, y empeorar el escenario de desaceleración de la actividad comercial registrado durante todo el curso de este año.
Otros indicadores económicos ya tendían al declive antes de que comenzaran las protestas, pero, según Claudio Felisoni, presidente del Programa de Administración del Comercio Minorista, el consumo demora más en verse afectado por el declive de la Bolsa, por ejemplo. “En cambio –añade el especialista– las razones inmediatas, como las protestas que se están produciendo ahora, repercuten inmediatamente”.
Crecimiento estancado
El Banco Central de Brasil redujo las expectativas de crecimiento para este año, después de que el primer trimestre registrara un incremento del PBI por debajo de lo que se esperaba. Ahora, el BC calcula que la economía brasileña crecerá apenas un 2,7% en el 2013, mientras que en marzo esperaba que ese índice se situara en el 3,1 por ciento.
Esa baja se debe, según los analistas, al desempeño más pobre de la industria y del sector de servicio. También fueron reducidas las proyecciones de aumento del consumo por las familias y por el Estado. En cambio, se registra un aumento en las expectativas de desempeño del sector agropecuario.
En cuanto a la inflación, la autoridad monetaria divulgó una proyección que también sufrió alteraciones al alza respecto de las anteriores, y ahora la sitúa en un 6%, apenas más debajo de su límite superior de tolerancia (6,5 por ciento). El Central toma para su cálculo el llamado “escenario de referencia”, que supone que las tasas de interés y los tipos de cambio permanecerán constantes durante todo el año.
En sus cálculos, el BC considera una tasa de interés del 8% para el resto del año, y un tipo de cambio de 2,10 reales por dólar, levemente por debate de la tasa de corte usada para las proyecciones que publicó el 7 de junio. Con anterioridad, la autoridad monetaria calculaba una tasa del 5,7 por ciento.
En definitiva, las nuevas proyecciones del Central indican que será de difícil cumplimiento la promesa formulada, en una entrevista con Folha de S. Paulo, por el presidente la institución, Alexandre Tombini: que la inflación del 2013 quede por debajo de la registrada en el 2012, cuando se situó en el 5,84 por ciento. Más difícil aún será la previsión de Tombini para el comportamiento inflacionario del 2014, que preveía inferior al 5 por ciento.
En tanto, la “voz de la calle”, como la llamara la presidenta Dilma Rousseff, pugna por ser escuchada.
Lula elogia la posibilidad de protestar
El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, favorito en las encuestas para vencer los comicios del próximo año, calificó “saludable” la ola de manifestaciones registradas en el país en reclamo de mejores servicios y hastaen contra de los gastos del Mundial 2014.
“Las personas quieren más en Brasil. Más transporte, más salud, más salario, cuestionar el costo del Mundial. Creo que eso es saludable para un país que vive apenas poco más de 20 años de democracia continua”, dijo desde Etiopía.
“En los últimos 15 días vieron por televisión que existe en Brasil mucho movimiento, marchas y protestas. Quería decirles que el país que tiene un pueblo que tiene libertad para manifestarse. Y más aún es feliz el país que tiene un pueblo y que semanifiesta en las calle queriendo más”, agregó Lula.
Fuente: BAE

