"La crisis indicó la necesidad de una reforma del sistema financiero internacional"

El embajador argentino ante las Naciones Unidas y presidente del G-77 más China, Jorge Argüello, reiteró ayer la necesidad de reformar el sistema financiero internacional para “garantizar una mayor estabilidad y evitar las crisis virulentas” globales.

Sostuvo además que la reciente crisis iniciada a finales de 2007 en Estados Unidos “demostró que las políticas económicas ortodoxas no pudieron prevenirla”.

“La crisis indicó una vez más la necesidad de una reforma fundamental del sistema financiero internacional a fin de garantizar una mayor estabilidad y evitar las crisis virulentas con ramificaciones globales”, afirmó Argüello al disertar en el seminario “Reforma democrática del sistema financiero internacional y monetario: El objetivo de un desarrollo equitativo y sociedades inclusivas”.

La exposición formó parte de la Asamblea de primavera (boreal) del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM).

Bajo ese marco, “para alcanzar un crecimiento económico sustentable y equitativo es fundamental buena gobernanza a nivel internacional, en particular en el sistema monetario y financiero internacional”, afirmó Argüello en el encuentro organizado por la Fundación Friedrich Ebert Stiftung, el Club de Madrid y el Center of Concern`s Rethinking Bretton Woods Project.

El encuentro contó con la participación del consejero económico del presidente francés y del G-20, Emmanuel Moulin y del ex primer ministro de Jamaica, P. J. Patterson, entre otros.

El FMI “necesita una gobernanza más representativa, receptiva y responsable, lo que es esencial para todos los otros cambios que impliquen el papel del Fondo”, y en ese sentido, la actual fórmula de cuotas “parcial contra los países en desarrollo tiene que ser mejorada”, advirtió el funcionario argentino al intervenir en el panel moderado por el ex primer ministro de Canadá, Kim Campbell.

Por ello, insistió el embajador, “necesitamos ampliar y fortalecer la participación de los países en desarrollo en las decisiones económicas internacionales y en los cuerpos de establecimientos de normas y procesos”.

Al hacer referencia a “la preocupación general” sobre la volatilidad de los precios de los alimentos, el funcionario consideró que las instituciones financieras internacionales “deben prestar especial atención a estas cuestiones, en particular en mercados financieros, y debe estar preparadas para asistir a los países afectados -especialmente los más pobres- para hacer frente a los costos relacionados”.

Tanto la cuestión de las commodites como la reforma financiera internacional “son dos prioridades de la agenda internacional”, que por lo tanto fueron planteadas en el FMI “en perfecta línea con lo actuado por el ministro de Economía (Amado Boudou) en el sendo del G-20 días atrás”, comentó luego el embajador en diálogo con Télam.

Luego, al referirse a los Derechos Especiales de Giros (DEG) Argüello pidió por “una asignación nueva y significativa, en el período básico actual, para satisfacer las necesidades de liquidez y promover el desarrollo como un primer paso a seguir por las asignaciones regulares y periódicas de los DEG”.

Esto permitirá “aumentar rápidamente la liquidez mundial, proporcionando de ese modo a los países que necesitan de medios para satisfacer su déficit de financiación externa y para implementar políticas contra-cíclicas para mitigar el impacto de la crisis".

Asimismo, el presidente del G-77 sostuvo que es “necesario considerar alternativas posibles para diversificar las reservas globales, con la necesidad de un sistema de reservas más eficiente que también tenga en cuenta la relación con el rol de los DEG”.

A su vez, Argüello señaló la necesidad de “fortalecer la vigilancia en las políticas económicas de los países desarrollados y sus repercusiones, entre otras cosas, sobre las tasas de interés internacionales, tipos de cambio y los flujos de capital, incluida la financiación privada y pública en los países en desarrollo”.

En ese sentido, advirtió que “las perspectivas de bajas tasas de interés sostenidas en los países avanzados han contribuido a un aumento de los flujos de capital a algunos mercados emergentes, generando presiones al alza sobre los tipos de cambio, creando presiones de recalentamiento y llevando riesgos de mayor vulnerabilidad y retrocesos”.

Bajo este escenario, dijo, “los países en desarrollo deben tener el espacio político necesario para la consecución de respuestas adaptadas y orientadas a la crisis de acuerdo con sus necesidades y prioridades de desarrollo”.

Ahora, la comunidad internacional, “tiene la oportunidad para tomar todas las medidas necesarias y apropiadas para encontrar una respuesta adecuada a la crisis financiera y económica que tengan en cuenta los intereses y necesidades específicas de los países en desarrollo”, concluyó el embajador.

(Telam)