Llambías aseguró que la norma de condiciones básicas del empleo es de “difícil cumplimiento” en el campo
La Asamblea del Año XIII de las Provincias Unidas del Río de la Plata, dictó en 1813 la libertad de vientres, de manera que los hijos de mujer esclava que nacían en el territorio nacían libres; y en 1853, la abolición de la compra-venta de personas quedó reflejada con claridad en el artículo 15 de la Constitución. No obstante ello, las condiciones de vida precarizadas, íntimamente asociadas a la esclavitud, se mantienen incólumes desde entonces en algunos rincones del campo y la ciudad gracias a la resistencia de algunos patrones de estancia. Ayer, Confederaciones Rurales Argentinas, una entidad dirigida por Mario Llambías, rechazó de forma abierta una normativa oficial que establece condiciones mínimas de empleo para los trabajadores del campo y que pondría un límite claro a la sobreexplotación de los peones. La Resolución 11/2011 es de “difícil cumplimiento”, señala CRA en un comunicado, semanas después de que el Ministerio de Agricultura confirme que la cosecha de granos 2010-2011 va a superar las 100 millones de toneladas. Tanto CRA como la Sociedad Rural Argentina, e incluso las “progresistas” Federación Agraria y Coninagro, rechazaron en su momento las pautas de condiciones mínimas en el empleo que se establecieron en la Comisión Nacional de Trabajo Agrario. La norma se aprobó, de cualquier manera, por la fuerte presión que ejerció el Ministerio de Trabajo y, en menor medida, la UATRE del difuso Gerónimo “Momo” Venegas. Además, su aprobación se dio en el marco de una sucesión de casos de trabajo esclavo en la que trabajadores del campo vivían hacinados en pequeñas celdas, carecían de condiciones elementales para la supervivencia como el agua potable, la energía eléctrica, entre otras muchas deficiencias que detectaron las inspecciones de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). La resolución establece requisitos mínimos que debe contemplar el alojamiento de los peones golondrinas, que recorren enormes distancias para trabajar en la propia provincia o en las aledañas. Entre otros puntos, la Resolución 11 indica las características básicas para los servicios sanitarios, la provisión de energía eléctrica y la utilización de los equipos de trabajo, entre otras condiciones mínimas de seguridad e higiene. Aunque parezca mentira en pleno siglo XXI, la prohibición del trabajo infantil y las pautas básicas para regir el trabajo adolescente son los artículos más importantes de la resolución oficial.
“Queda prohibido el trabajo de las personas menores de dieciséis años en todas sus formas, exista o no relación de empleo, y sea aquel remunerado o no”, señala el artículo 19.
Otro de los puntos que les molesta a la entidades, particularmente a la Sociedad Rural y a la CRA, es aquel que obliga a los patrones a informarles a los trabajadores sobre sus derechos relacionados con la forma de determinación del salario (componentes remunerativos y períodos de pago) y la obligatoriedad de contar con una Aseguradora de Riesgos del Trabajo.
Y cuestiones que parecen más que lógicas para el sentido común, como la libertad ambulatoria que goza el trabajador para ingresar y salir antes y después de finalizada la jornada de trabajo y de recibir un “trato digno y respetuoso” por parte de su empleador.
(Tiempo Argentino)