LABORAL

Trabajadores y empleadores demandaron cambios en la Organización Internacional del Trabajo

Trabajadores y empleadores demandaron cambios en la Organización Internacional del Trabajo (OIT), al pronunciarse de manera oficial sus representantes en la 102º Conferencia anual en Ginebra, luego de una semana de críticos debates sobre los alcances normativos de la entidad tipartita laboral de las Naciones Unidas (ONU).

La Conferencia Internacional del Trabajo (CIT) ingresó en la recta final, en la que los delegados de trabajadores, empleadores y gobiernos de los 185 países miembro ultiman la redacción de los documentos debatidos desde hace una semana, mientras los jefes de las representaciones presentan en sesiones plenarias sus posiciones sobre la agenda propuesta por el director general, Guy Ryder.

Las primeras palabras de las sesiones plenarias, que comenzaron, fueron como es habitual para los líderes de dos de los tres grupos que integran la OIT: el empresario argentino Daniel Funes de Rioja por los Empleadores y el gremialista belga Luc Cortebeeck por los Trabajadores.

Los discursos de ambos dirigentes renovaron, aunque con la diplomacia propia de las Naciones Unidas, las duras posiciones que tensaron los debates en comisiones, es decir, los alcances de la OIT para el control normativo internacional, que afecta el trabajo de la Comisión de Aplicación de Normas y pone en cuestión las atribuciones del Comité de Expertos asesor.

Al respecto, Funes de Rioja definió que "las normas de la OIT existen y son responsabilidad de los Estados ratificarlas y, si desean, traducirlas después en leyes efectivas"; pero "cuando los gobiernos consideran que los esfuerzos son sólo responsabilidad de los empleadores o de los trabajadores, merma la legitimidad de la OIT y de su estructura tripartita".

El empresario resaltó la necesidad de poner en marcha el mecanismo de revisión de normas acordado con el Grupo de los Trabajadores a principios del año pasado, que será "la clave para entender los derechos en una nueva realidad", ya que "la normativa de la OIT tiene que modernizarse en cuanto a su enfoque y su contenido".

Al respecto, Cortebeeck resaltó que el mayor incumplimiento de la normativa internacional se refiere a los convenios sobre libertad sindical y negociación colectiva y, en ese sentido, "la adopción, promoción y supervisión de las normas es leiv motiv de la OIT".

El dirigente gremial se refirió, entonces, al acuerdo con los empleadores sobre el mecanismo de revisión de normas y reprochó a ese grupo que en la conferencia de 2012 el "ataque" hacia el Comité de Expertos, cuerpo asesor de la Comisión de Aplicación de Normas, "destruyó" aquel acuerdo.

En esa oportunidad, los empresarios habían cuestionado un informe de los expertos por considerar que excedía sus funciones asesoras y se adentraba en la interpretación de los alcances del derecho de huelga, lo que generó la crisis de la 101º CIT.

"Hasta que no se logre solución tripartita y aceptable para acabar esta controversia seguirá habiendo grandes dificultades para encarar el proceso de revisión normativo", advirtió Cortebeeck, en alusión directa al Grupo de los Gobiernos, proclive a compartir la posición de los Empleadores en este caso.

En direcciones opuestas, los dos dirigentes reclamaron cambios en la Oficina Ejecutiva de la OIT, encabezada por Ryder, aunque las críticas y reclamos tienen una buena proporción de la herencia que el británico recibió de su antecesor, el chileno Juan Somavia.

Así, Funes de Rioja resaltó que "la OIT es de sus miembros: gobiernos, trabajadores y empleadores", por lo que la Oficina "no es la voz de sus mandantes, no puede sustituirlos" y, por lo tanto, "debe apoyar su trabajo".

En ese sentido, reclamó una OIT "más conciente de las necesidades de las empresas y de la realidad del mundo de los negocios" porque "el tripartismo sigue siendo la clave esencial" para el funcionamiento de la organización, que "debe respetar al Grupo de Empleadores".

En cambio, el dirigente sindical reclamó "un enfoque renovado y un programa bien financiado de trabajo" de la OIT para promover la negociación colectiva y salarios mínimos apropiados.

Cortebeeck aludió de esta manera al último informe del organismo sobre empleo, en el que se indicó que "los beneficios entre empresas y ejecutivos no cesan de aumentar, pero al mismo tiempo los trabajadores enfrentan grandes recortes de ingresos, se están disminuyendo o eliminando los salarios mínimos y se ataca la negociación colectiva", según reseñó.

"Para lograr éxitos necesitaremos aportes innovativos de la Oficina y la buena implicación y buena fe de sus mandantes", instó el belga; "queremos una OIT pertinente, útil y con influencia", abogó el argentino, cierres de discursos que dieron paso hoy al debate en plenaria de los jefes de las delegaciones nacionales tripartitas, que culminará el jueves de la próxima semana.

Fuente: Télam